Orgullo regional: la investigadora de la Universidad del Comahue que recibió dos premios en Japón
Oriunda de Cipolletti, estudió Ingeniería Agronómica en Cinco Saltos y realizó un doctorado en Estados Unidos. Llevó su conocimiento a distintas partes del mundo, aunque siempre vuelve al Alto Valle y a su querida universidad.
María Claudia Dussi, la docente de la Universidad del Comahue que recibió dos distinciones internacionales en Japón. (Foto: Gentileza).
María Claudia Dussi se recibió como ingeniera agrónoma en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) hace más de tres décadas. Hizo un doctorado en Estados Unidos y recorrió otras partes del mundo con distintos proyectos, pero siempre vuelve al Alto Valle para transmitir su conocimiento. Ahora, fue reconocida por la International Society for Horticultural Science durante el 32º Congreso Internacional de Horticultura, en Kioto, Japón.
«Me llena de orgullo y de alegría, porque siempre el reconocimiento a las acciones y el trabajo realizado son muy importantes. Quiero mencionar también que en el congreso éramos dos o tres argentinos nada más y, justamente, otro de los argentinos es recibido en la Universidad Nacional del Comahue», contó la investigadora y docente a Diario RÍO NEGRO.
Según difundieron desde prensa de la Unco, Dussi recibió dos distinciones: una por la organización del Segundo Simposio Internacional sobre Agroecología y Enfoques Sistémicos para una Producción Hortícola Sostenible y Resiliente, y otra por sus servicios a la sociedad científica internacional. Esta última reconoce los ocho años durante los cuales se desempeñó primero como vicepresidenta y luego como presidenta de la Comisión de Agroecología y Sistemas Orgánicos de Producción.

De Cipolletti al mundo, siempre con pasaje de regreso al Alto Valle
Oriunda de Cipolletti, María Claudia Dussi creció viendo la transformación del Alto Valle. Hija de comerciantes, su papá fue pionero en la venta de repuestos para automóviles y bulones en su localidad y también en Neuquén capital. Ella eligió otro rumbo. «Siempre me gustó mucho la tierra», contó.
Sin percatarse, su vocación estaría marcada por la herencia familiar. «En realidad mi abuelo, de origen francés, llegó aquí a la Argentina y se instaló en Catriel. Él construyó el primer canal de riego, fíjate vos», relató. Francisco Dehais, el padre de su mamá, se asentó allí para cultivar alfalfa y más adelante se trasladó a Roca.
«Esa parte tengo de mis ancestros y luego mi abuela siguió a cargo de unas chacras. Ya después, yo no tuve acceso a esas chacras porque cuando nací eso ya se había vendido», narró y agregó: «Así que, los contactos con la agricultura vienen más de la parte de mis abuelos, pero yo sé, por las cosas que me contaba mi padre, que en Italia ellos se dedicaban al campo. Mi bisabuelo también tuvo un campo acá en Mar del Plata cuando vino, en épocas de la guerra, con una vida bastante sacrificada por todo lo que sufrieron nuestros inmigrantes».
A ella la llamaba la tierra y el cuidado del ambiente. De hecho fue una férrea activista desde la escuela secundaria. Se vinculó con organizaciones como Greenpeace y la Fundación Vida Silvestre Argentina, y participó de la campaña contra la instalación de un basurero nuclear en Chubut. También se interesó por los pasivos ambientales provocados por la actividad petrolera en la región.
«Decidí estudiar Ingeniería Agronómica con la esperanza de poder producir cuidando el ambiente, cuidando el suelo, el agua, el aire», remarcó. Se recibió a los 24 años en la UNCo en Cinco Saltos y luego obtuvo una beca Fulbright para continuar su formación en Oregon State University, Estados Unidos, donde realizó estudios de posgrado en ecofisiología.

Desde entonces, su carrera combinó la docencia en la universidad pública con la investigación y el intercambio internacional. Participó de proyectos y realizó estancias académicas en Sudáfrica, Italia, Hungría, España y Francia. Esas experiencias le permitieron conocer otros sistemas productivos y profundizar su trabajo.
El recorrido llegó ahora hasta Japón, pero su centro de trabajo continúa en el Alto Valle, donde es profesora regular de Fruticultura y Agroecología y dirige el Grupo de Estudio de Sustentabilidad en Agroecosistemas Frutihortícolas (GESAF) de la UNCo. Desde allí impulsa investigaciones vinculadas con la producción sustentable, la resiliencia frente al cambio climático y el desarrollo territorial, en articulación con productores, organizaciones y municipios.
Dussi señaló que la agroecología no se limita a una forma de producir alimentos: es un modelo agroalimentario y político basado en principios ecológicos, saberes diversos y procesos colectivos de transformación. Su objetivo es reorganizar las relaciones entre la sociedad, la naturaleza, la producción, la alimentación, el territorio y el poder.
«Siempre tuve un gran amor por nuestra región, no solamente porque nací acá, sino porque fue lo que me inculcó mi familia: volcar el conocimiento en el territorio. A pesar de que tuve la posibilidad de viajar y trabajar en numerosos lugares del mundo, siempre volví pensando qué es lo que se puede hacer por la comunidad», enfatizó.

Un reconocimiento a la Universidad del Comahue
Para Dussi, las distinciones van más allá de lo personal: reconocen también el trabajo de la UNCo. Allí se formó, desarrolla sus proyectos de investigación y extensión, y dirige un grupo en el que se capacitan profesionales de grado y posgrado. «Siempre que viajo y tengo la posibilidad de realizar presentaciones en congresos u organizar simposios, lo hago con la afiliación de la Universidad Nacional del Comahue», destacó. Además, el área de Relaciones Internacionales de la institución le otorgó la beca de movilidad docente que le permitió viajar a Japón.
El premio llegó, sin embargo, en un momento atravesado por el desfinanciamiento universitario. Explicó que las líneas de investigación se encuentran interrumpidas, aunque su equipo busca otras formas de sostener el trabajo. Actualmente, avanza mediante un convenio con el municipio de Contralmirante Cordero para determinar indicadores de suelo, vegetación y aspectos sociales, con el objetivo de construir una línea de base agroecológica. «Siempre seguimos trabajando porque es lo que nos gusta hacer y es lo que vamos a seguir haciendo, pase lo que pase», aseguró.
Confesó, que ese reconocimiento le generó sentimientos encontrados: mientras su trayectoria es valorada en el exterior, en el país se acortan los recursos para sostener las investigaciones. «Es bastante contrapuesto recibir un premio internacional y después ver cómo se quiere desensamblar la universidad”, lamentó.
Aun así, consideró que la distinción permitió llevar el nombre de la UNCo, el Alto Valle y la Patagonia a un encuentro internacional. «Cuando llegué a Japón, la primera cosa que te preguntan es de dónde venís y de qué universidad. Poner en alto a la Universidad Nacional del Comahue y a la región en ese congreso es algo muy relevante», remarcó.

Formación y trayectoria de María Claudia Diussi
María Claudia Dussi es doctora, magíster e ingeniera agrónoma, especializada en agroecología y ecofisiología. Se graduó en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) y continuó su formación de posgrado en la Universidad Estatal de Oregón, Estados Unidos, mediante una beca Fulbright.
Actualmente se desempeña como profesora e investigadora de la UNCo y dirige el Núcleo Patagónico de Agroecología GESAF, dedicado al estudio de la sustentabilidad en agroecosistemas frutihortícolas. Integra, además, organizaciones científicas nacionales e internacionales: es tesorera de la Sociedad Científica Latinoamericana de Agroecología (SOCLA), vocal titular por la Patagonia en la Sociedad Argentina de Agroecología y presidió la Comisión de Agroecología y Sistemas de Producción Orgánica de la Sociedad Internacional de Ciencias Hortícolas (ISHS). Su trabajo combina docencia, investigación y vinculación territorial desde Río Negro, en la Patagonia argentina.
María Claudia Dussi se recibió como ingeniera agrónoma en la Universidad Nacional del Comahue (UNCo) hace más de tres décadas. Hizo un doctorado en Estados Unidos y recorrió otras partes del mundo con distintos proyectos, pero siempre vuelve al Alto Valle para transmitir su conocimiento. Ahora, fue reconocida por la International Society for Horticultural Science durante el 32º Congreso Internacional de Horticultura, en Kioto, Japón.
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