Recicladores de Bariloche, 20 años de trabajo en la recuperación de los residuos

Con la crisis del 2001 cientos de personas acudieron al vertedero en busca de comida. Esa situación se transformó en un trabajo organizado y hoy 68 familias viven de lo que separan.

Gladys Pichiñanco repasa con nostalgia aquella época, cuando en 2001, con una crisis económica, política y social en Argentina, unas 150 personas derribaron el cerco perimetral del basural a cielo abierto de Bariloche para ingresar a buscar comida para sus familias. Eran años duros que terminaron forjando a este grupo humano que hoy celebra dos décadas en la fundamental tarea de reciclar.

“Fue muy muy difícil, en la crisis del 2001 entramos al vertedero todos, era mucha gente, teníamos que entrar a escondidas y veníamos a buscar comida para llevar a casa”, recordó Gladys, de pie en el galpón de la planta de la Asociación de Recicladores Bariloche, rodeada de fardos de cartón, bolsones de plásticos, papeles, una maquinaria detenida y sus compañeras cerca, calentándose el cuerpo alrededor de un tacho de donde asoman las llamas.

Los recicladores están de celebración por estos días. El 11 de septiembre cumplieron 20 años de la conformación de la asociación que los agrupó, los contuvo, los vio crecer y los consolidó como una voz potente en Bariloche cuando se habla de superación. Y hoy 68 personas siguen en la lucha para que cada vez más personas aprendan la importancia de la separación de residuos en origen.

Un tacho con fuego calienta a los trabajadores del reciclado en el basural de Bariloche. Foto: Chino Leiva

Gladys recordó el camino transitado hasta hoy. En 2001, en aquella época complicada para miles que no tenían un plato de comida para dar a sus hijos, el basural fue un luz de esperanza y llegaron vecinos, familias enteras de los barrios 2 de Abril, El Pilar, y otros aledaños. “No se aguantó más, no se pudo más, se rompió el alambrado y empezamos a entrar al vertedero. Con el tiempo empezamos a juntar vidrio porque había alguien que venía a comprar vidrio los sábados y cada uno solo, con su familia, juntaba vidrio y lo vendía”, contó Gladys.

Aquella tarea inicial era individual, cada uno revolvía el manto de basura, a cielo abierto, sacaba lo que le servía. Por eso costó la transformación para conformarse en una asociación.

En un momento, Gladys recuerda que comenzó a llegar gente de una ONG que les decía que “lo que hacíamos era un trabajo y eso no lo podíamos asimilar ¿Cómo va a ser un trabajo si estamos comiendo y sacando de la basura?. No podíamos entender ¿Cómo podíamos llegar a generar un trabajo de eso?”, señaló, pero la persistencia de quienes motivaron la conformación del grupo pudo más que el escepticismo de los que cada día revolvían el manto de basura en aquel pozo que ahora tiene 20 metros de altura.

La Asociación de Recicladores Bariloche tiene hoy 68 integrantes que a pesra de las inclemencias del tiempo asisten cada día a trabajar. Foto: Chino Leiva

Fueron dos años de reuniones. Se juntaban en una escuela a deliberar y analizar cómo iban a hacer su asociación y cómo se iban a organizar. Los de la ONG, dice Gladys, siempre inculcaron de afuera a que ellos puedan hacer todo. Y así se conformó el grupo inicial que reunió entre 70 y 80 familias.

Lo primero que hicimos fue sacar el trabajo infantil, que los chicos no podían estar acá, empezamos a tomar conciencia del riesgo que había para nosotros y para los chicos, y con ayuda de becas del municipio se pudo ayudar para que los chicos estudien”, rememoró con una amplia sonrisa en su rostro, esta mujer que lleva las riendas de la ARB desde la presidencia y que forma parte de las fundadoras de este grupo que tiene entre una mayoría de mujeres.

Hay que tomar conciencia, mi responsabilidad con la basura no termina solamente en dejarla en la vereda para que la lleve el camión, empieza desde el consumo y si no separamos llega todo mezclado y va a la disposición final”.

Gladys Pichiñanco, presidenta de la ARB.

Y la ARB se comenzó a consolidar con la formalización y a encontrar su espacio. La primera mesa de diálogo que conformaron con el municipio tuvo como interlocutor al exintendente Alberto Icare. “Ahí el municipio se empieza a comprometer con el tema de la basura. Arrancamos con un galpón con seis lugares de acopio para juntar el material. Empezamos a trabajar plástico, cartón y vidrio”, indicó Gladys.

La primera vez que recuperamos material fue muy emocionante, había un asistente social, Daniel Britos, que trabajaba con nosotros que también se largó a juntar el material. Fue muy emocionante porque fueron nuestros primeros pasos en poder juntar material y que lo podamos vender y generar un ingreso”, destacó Gladys.

Los cartones y plásticos se compactan y enfardan en la planta de Bariloche para luego venderlos. Foto: Chino Leiva

No fue hasta 2015 cuando obtuvieron un espacio techado que hoy mantienen con maquinaria, a pesar de que desde hace un año está paralizada por una avería, por lo que volvieron al trabajo manual para recolectar, clasificar y compactar.

Se modificó también desde entonces que ya no están el manto de basura manipulando todo lo que llega. Ahora los camiones con residuos para el reciclado llegan directo a la planta y vuelcan allí porque se instrumenta una recolección diferenciada -que de manera incipiente va dando resultados- y también llegan directo los contenedores de residuos secos que se multiplicaron en el último tiempo en la zona céntrica.

Con la conformación de la ARB, los recicladores, empezaron a tomar en cuenta que tenían que fijar horarios, organizar las tareas y actualmente tienen turnos de 5 horas por día de trabajo con el material que se deposita junto a la planta. Trabajan incluso de noche y tienen un sereno. Además, un grupo se capacitó para ser el multiplicador de las tareas de reciclar y la importancia de separar en origen, son los “promotores ambientales” que dan charlas en escuelas y realizan actividades con la comunidad.

Ahora los camiones con residuos secos de Bariloche llegan directo a la planta de clasificación donde los recicladores los separan. Foto: Chino Leiva

Con la separación y venta del material, que se gestiona de manera directa con los compradores que sacan un camión por semana con cartón, plástico, papel, de unos 25.000 kilos cada viaje, se generan los ingresos que se reparte de manera equitativa entre todos los integrantes de la ARB, sumado a algunos planes Potenciar Trabaja y un aporte de la Municipalidad a modo de compensación por “material perdido” ya que no van al manto.

Para todos hay mucho que recorrer todavía y hay mucho aprendido. De pasar de ser un grupo, ahora formamos también una cooperativa de trabajo. Seguimos avanzando y apostando al proyecto, hoy todos hemos tomado conciencia del daño que causamos si seguimos enterrando la basura, nos preocupa, tenemos generaciones que nos siguen”.


El proceso manual en la planta


Los recicladores trabajan en turnos de 5 horas en la planta ubicada en el basural, junto a la Ruta 40. Las tareas se concentran en los alrededores del galpón porque los camiones con contenedores de residuos secos o los vehículos de la recolección diferenciada -que se realiza miércoles y jueves- se vuelcan allí. También grandes generadores y empresas aportan por separado el material que sirve para reciclar.

Hoy se procesa cartón, plástico, nylon, papel y vidrio. “El papel y cartón debe estar limpio, si tiene aceite o pintura no sirve”, aclaró Gladys Pichiñanco, presidenta de la ARB.

Gladys Pichiñanco, presidenta de la Asociación de Recicladores Bariloche. Foto: Chino Leiva

La jornada laboral comienza con la recolección del material que sirve de lo acumulado junto al galpón. Un segundo paso es clasificar cada material. El cartón va a la prensa, el plástico se separa por colores porque cotiza mejor al momento de vender, y el vidrio se embolsa y acopia en un lugar. Luego va molido arriba del camión.

Cada 7 u 8 días sacamos un camión con cartón, plástico, papel mezclado, son unos 25.000 kilos por camión”, relató Gladys quien señaló que los fardos que se arman pesan entre 230 y 240 kilos en invierno, por la humedad, y en verano baja a unos 200 kilos.

Hoy todo se realiza de manera manual porque la planta de clasificación que se puso operativa en pandemia, no funciona desde hace un año. Se debe comprar un cinta nueva que se desgasta con el uso. El año pasado la reparación cotizaba 1,8 millones de pesos, pero el dinero para ponerla nuevamente en funcionamiento no está. En 2020 el municipio destacó que la maquinaria permitía tareas como picadora de cubiertas, trituradora, empacadora de botellas de plástico, selección de cartones y embalaje de húmedos. Nada está operativo actualmente.

La comercialización de los materiales se realiza de manera directa con la ARB y los camiones llegan directo a la planta para cargar. La venta es “al mejor comprador”, aclaró Gladys quien remarcó que todos estos años sumaron experiencias y muchas capacitaciones, incluso en el manejo de los números.


La importancia de separar en origen


“Este año vemos que la separación en origen llega, se ha puesto mucho esfuerzo y hoy están pasando con camiones diferenciados en las rutas de recolección cuyos camiones llegan directamente a la planta”, destacó Gladys Pichiñanco.

El municipio dispuso que los miércoles y jueves, dependiendo los días de las rutas de los recolectores, se retiren los residuos secos, que cada hogar debe diferenciar en una bolsa aparte, para ayudar a la tarea del reciclado y reducir la basura que va al manto general.

Necesitamos que esto siga y que se tome conciencia de todo el laburo que se ha hecho y que sigamos haciendo”, valoró Gladys.

Una de las trabajadoras de la ARB reúne papeles para enfardar y reciclar. Foto: Chino Leiva

La Municipalidad instrumentó un sistema de información en la web oficial con mapeo de cada barrio para determinar qué días pasa el camión recolector para retirar solo los residuos secos que deben ser depositados limpios. De manera diferenciada deben ir papeles, plástico, metales y vidrios. No es necesario colocarlos por material en bolsas distintas.

También está disponible un whatsapp 294 4619736 para responder dudas respecto de la separación de los residuos.

Además, la ARB realiza charlas en escuelas y tareas con la comunidad para multiplicar el mensaje de la importancia de separar en origen y estableció convenios con grandes generadores.

Dos de las mujeres que integran la ARB de Bariloche hacen una pausa tras una ardua jornada de trabajo. Foto: Chino Leiva

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