Scones de queso sin manteca: el secreto para que salgan tiernos y dorados como los de panadería

Con pocos ingredientes y en menos de 30 minutos, podés preparar unos scones de queso caseros, dorados por fuera y tiernos por dentro. Una receta sin manteca, ideal para las tardes frescas y lluviosas.

Redacción

Por Redacción

Los días de lluvia invitan a quedarse en casa, preparar unos mates y disfrutar de algo rico recién salido del horno. Y si la idea es cocinar sin complicaciones ni gastar demasiado, los scones de queso sin manteca son una alternativa perfecta para la merienda.

Esta versión se prepara con aceite en lugar de manteca, lleva ingredientes que suelen estar en cualquier cocina y no necesita levadura ni tiempos de levado. El resultado son unos pancitos salados, con una superficie ligeramente crocante y un interior suave, ideales para comer solos o acompañados con algún queso untable.

Además, la receta está lista en aproximadamente 25 a 30 minutos, por lo que resulta una buena opción cuando aparecen las ganas de comer algo casero sin pasar demasiado tiempo en la cocina.

Cómo hacer scones de queso sin manteca: ingredientes para una receta fácil


Para preparar entre 10 y 12 scones pequeños necesitás:

  • 250 gramos de harina leudante.
  • 100 gramos de queso rallado, preferentemente reggianito, pategrás o una mezcla.
  • 1 huevo.
  • 50 ml de aceite de girasol o maíz.
  • 80 ml de leche, aproximadamente.
  • Una pizca de sal, según el queso utilizado.
  • Pimienta o una pizca de orégano, opcional.

Un consejo: si no tenés harina leudante, podés reemplazarla por 250 gramos de harina común y dos cucharaditas de polvo de hornear.

Paso a paso: cómo preparar scones de queso caseros en menos de 30 minutos


1. Preparar los ingredientes secos. En un recipiente amplio, colocar la harina leudante, el queso rallado y una pizca de sal. Mezclar bien para distribuir el queso.

2. Incorporar los líquidos. Agregar el huevo y el aceite. Comenzar a integrar con una cuchara y sumar la leche de a poco, hasta obtener una masa tierna que se pueda manipular.

3. Unir sin amasar demasiado. Trabajar la preparación apenas lo necesario para formar un bollo. El secreto de unos scones suaves es evitar el amasado excesivo, porque puede dejarlos más duros.

4. Cortar los scones. Colocar la masa sobre una superficie ligeramente enharinada y estirarla con las manos hasta alcanzar unos 2 centímetros de espesor. Cortar círculos con un vaso pequeño o un cortante.

5. Llevar al horno. Distribuir los scones sobre una placa aceitada o cubierta con papel manteca, dejando un poco de espacio entre ellos.

6. Cocinar hasta dorar. Llevar a horno precalentado a 200 °C durante 12 a 15 minutos, aproximadamente, hasta que estén levemente dorados y cocidos en el centro.

Retirar y dejar entibiar unos minutos antes de servir.

El secreto para que los scones de queso queden esponjosos y no se sequen


Aunque se trata de una preparación sencilla, hay algunos detalles que hacen la diferencia.

El primero es no agregar harina de más. La masa debe quedar suave y apenas húmeda, sin necesidad de trabajarla durante varios minutos.

También es importante incorporar la leche gradualmente, ya que algunos quesos aportan más humedad que otros y la cantidad necesaria puede variar.

Otro punto fundamental es la cocción. Los scones no deben permanecer demasiado tiempo en el horno, porque pueden perder humedad y quedar secos.

Para darles un acabado más atractivo, se pueden pincelar con un poquito de leche antes de hornear y espolvorear con queso rallado.

Scones de queso en freidora de aire: cómo adaptar la receta


Si preferís evitar encender el horno, también podés preparar estos scones en una freidora de aire.

Una vez cortados, colocarlos en la canasta ligeramente aceitada, sin encimarlos, y cocinarlos a 180 °C durante aproximadamente 9 a 12 minutos, según el tamaño y el modelo de freidora.

Conviene revisarlos a partir de los 8 minutos y retirarlos cuando estén dorados y cocidos en el interior. Si es necesario, cocinarlos en tandas.

Con qué acompañar los scones de queso para una merienda de lluvia


Los scones de queso se disfrutan especialmente cuando todavía están tibios, porque conservan su textura suave y el sabor del queso se percibe mejor.

Se pueden servir con queso crema, untable de hierbas, jamón o simplemente solos, acompañados por unos mates, té o café.

También admiten pequeñas variaciones: agregar una cucharadita de orégano, incorporar semillas o utilizar una mezcla de quesos para conseguir un sabor más intenso.

Fáciles, rendidores y sin manteca, estos scones son una solución práctica para transformar una tarde gris en una merienda casera, sin necesidad de ingredientes costosos ni preparaciones complicadas.


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Los días de lluvia invitan a quedarse en casa, preparar unos mates y disfrutar de algo rico recién salido del horno. Y si la idea es cocinar sin complicaciones ni gastar demasiado, los scones de queso sin manteca son una alternativa perfecta para la merienda.

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