Semana de la Miel en Bariloche: una cata de los sabores patagónicos mostró que no todas saben igual

En la “Semana de la Miel 2026”, el INTA Bariloche lanzó una propuesta abierta y gratuita: una degustación de mieles del noroeste patagónico. Los participantes probaron distintas variedades producidas en la región y aprender a reconocer sus características principales (color, aroma, sabor y textura).

La actividad, abierta y gratuita, se extendió por casi dos horas en el salón del Mallín en INTA Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

Mieles claras, oscuras, de diversas texturas y aromas más frutales o con un dejo amargo. Mieles con granos muy finitos y por lo tanto, suaves; otras de granos gruesos y por ende, más rugosas. Uno de los salones del Instituto Nacional Tecnológico Agropecuario (INTA) Bariloche ofreció una degustación de mieles este jueves por la tarde. Ninguna estaba identificada. Solo había una cucharita para que la gente pueda probar los sabores con una ficha técnica. Al finalizar la cata, un stand concentraba a todos los productores del norte de Neuquén, Zapala, Plottier, Bariloche y la Comarca Andina. El público elegía la miel que más le había gustado y se le informaba cuál era.

Si la persona deseaba podía adquirir ese producto transfiriéndole directamente al productor. Sin intermediarios. Se acordó que el valor sea 8.000 pesos el medio kilo de miel.

En la “Semana de la Miel 2026”, el INTA lanzó esta propuesta abierta y gratuita en la sede ubicada en Modesta Victoria 4450, al este de Bariloche. Se trató de una cata guiada de mieles del noroeste patagónico en la que los participantes pudieron degustar distintas variedades producidas en la región y aprender a reconocer sus características principales (color, aroma, sabor y textura), además de conocer las zonas de origen y particularidades de cada producción.

«La Semana de la Miel es una campaña nacional que busca promover el consumo de miel en Argentina. Es promovida por la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y otros actores de la actividad apícola, como el programa del INTA del que soy parte. Es la primera actividad en Bariloche«, indicó Santiago Nieto, veterinario investigador del área Desarrollo Rural del INTA Bariloche.

Tras la degustación, la gente eligió la miel que más le gustó. Foto: Alfredo Leiva

Argentina es potencia mundial a nivel de exportación de miel. Según el investigador, el país está posicionado entre el segundo y tercer lugar como exportador de miel. «Exportamos más de 75 mil toneladas al año, lo que equivale al 95% de nuestra producción. El 5% queda como remanente en el país para consumo interno«, puntualizó. Ese porcentaje implica aproximadamente 200 gramos de miel por habitante por año: «Es muy bajo. En Europa, el consumo supera el kilo. Por eso, esta Semana de la Miel busca promover el consumo y visibilizar la actividad apícola de la región».

No todas las mieles son iguales

Previamente a la actividad en Bariloche, los productores aportaron muestras de su miel que fueron enviadas a analizar a un Laboratorio de Bahía Blanca a fin de determinar el perfil botánico y «brindar herramientas».

«No todas las mieles son iguales. Dependen de las flores a las que van las abejas. Eso hace que un mismo productor pueda cosechar durante la temporada productiva hasta tres mieles diferentes: mieles de primavera, verano y fin de verano», comentó Nieto que realiza un doctorado sobre las cuestiones sanitarias de las abejas.

Es la primera vez que se lleva adelante la cata en Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

¿Qué aporta el análisis de la miel? Le sirve al productor para que sepa a dónde están yendo sus abejas y de qué manera están trabajando. «Muchas veces, uno ve flores y observa a las abejas forrajeando, posándose sobre esa flor para juntar néctar. Eso se refleja en el perfil botánico. En cambio, si éste nos marca flores que no vemos a nuestro alcance, nos dice ciertas cosas: la abeja está viajando por demás, buscando flores en un entorno que no tiene«, ejemplificó.

Esa información, aseguró, permite al productor anticiparse: «Las mieles pueden ser monoflorales -tienen un alto porcentaje de una flor específica- o multiflorales -producto de muchas flores diferentes-, las más comunes«, acotó. En este caso, una de las mieles analizadas arrojó que es monofloral de radal. «Sabemos que el radal florece en noviembre en nuestra zona. Es una buena estrategia para el apicultor que tendrá sus colmenas listas para aprovechar la floración temprana de radal», dijo.

El INTA Bariloche acompaña a los productores, a través de la sede y las agencias, desde el norte de Neuquén hasta la Comarca Andina. En la región se estima que hay más de 400 apicultores. La gran mayoría son pequeños productores que tienen entre 10 y 15 colmenas; los más grandes hasta 300. «Incluso con 300 colmenas entran en la categoría de pequeño productor. En Argentina se estima que el 90% son pequeños productores. Hay mucha informalidad con la producción de miel», señaló.

Junto a Gerardo Coppe, un licenciado en Apicultura de la Agencia del INTA San Martín de los Andes, Nieto brinda capacitaciones, charlas y asesoría técnica a productores de Neuquén y el noroeste de Río Negro.

Tras la degustación, la gente eligió la miel que más le gustó. Foto: Alfredo Leiva

«Amor por la abeja» en Neuquén, Río Negro y Chubut

Los mayores productores de miel corresponden al centro de Buenos Aires, sur de Santa Fe, un sector de Córdoba y la región de la Mesopotamia. Neuquén es la provincia con mayor producción de la región, con alrededor de 220.000 kilos. La mayoría está concentrada en el norte de la provincia y en la zona de Aluminé.

«A nivel cordillerano, en la zona de Río Negro la apicultura es bastante informal. Tenemos muchos productores que extraen de manera artesanal en sus casas, con extractores pequeños, y eso hace que sea difícil saber exacto cuántos los rindes de producción y demás», detalló.

Nieto explicó que se suele hablar de rindes: cuánta miel aporta una colmena. «De acuerdo a nuestras encuestas con productores, la zona en Bariloche nos da entre 10 y 20 kilos por colmena. Incide el clima y la altura», aseguró. La zona de la Comarca Andina tiene mejores rindes que pueden llegar a los 30 kilos -e incluso superarlos-. En Neuquén, los rindes rondan entre los 20 y 30 kilos. Todo depende, aclaró, del año productivo: la sequía impacta y en muchas ocasiones, hace que se sequen los nectarios -la parte de la flor donde está el néctar-.

La actividad, abierta y gratuita, se extendió por casi dos horas en el salón del Mallín en INTA Bariloche. Foto: Alfredo Leiva

Este investigador cuenta con algunas colmenas en su casa: «El que se mete en apicultura se apasiona. Hay muchos apicultores que son ‘hobbistas’ y tienen una o dos colmenas en sus casas para tener su propia producción de miel. Es amor a la abeja».

La apicultura es considerada una actividad de segunda escala, «complementaria a nivel agropecuario». «Esto quiere decir que se requiere poca intervención. Con visitar una colmena una vez por semana, cada 10 días, alcanza. Esto permite que mucha gente se sume a la actividad aun teniendo poco tiempo», concluyó.

Tras la degustación, la gente eligió la miel que más le gustó. Foto: Alfredo Leiva

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