Una “islita” entre dos ríos: la vida de los pobladores de El Foyel durante la inundación

La crecida de los ríos Foyel y Manso dejó caminos y campos bajo agua y mantiene aisladas a unas 20 familias de la zona. Mientras el caudal comienza a bajar, los crianceros se las ingenian para llevar forraje y mantener a salvo a sus animales.

Por Lorena Roncarolo

Los animales, la preocupación de los crianceros. Fotgo: gentileza

Los animales, la preocupación de los crianceros. Fotgo: gentileza

Con las intensas lluvias que azotaron la región andina la semana pasada, la crecida del río Foyel provocó el desborde de su cauce y el agua avanzó sobre la calzada de la Ruta Provincial 83. Fue invadiendo los terrenos cercanos y decenas de familias quedaron aisladas. Ya están acostumbradas a este tipo de episodios, pero la prioridad para estos crianceros son los animales.

“En nuestro caso, vivimos en el medio de los ríos Manso y Foyel. El agua busca las pendientes y vamos quedando cubiertos de agua, como en una islita. Encima estamos en una zona llana. No tenemos lomitas altas cerca como para llevar a los animales. El objetivo es que los animales estén bien y puedan comer. Al quedar tapados de agua hay que llevarles pastos”, describe Ana John, pobladora de El Foyel que vive en el kilómetro 22 de la Ruta 83, sobre la margen del río Foyel.

En los últimos días, no volvió a llover con intensidad y el agua comenzó a bajar. “De todos modos, seguimos aislados sin poder salir: debe haber unos 70 centímetros de agua. Veo que se meten camionetas y yo no me arriesgaría a pasar por ahí porque hay muchos sectores donde no sabés si el agua rompe el camino”, dice.

El agua comenzó a bajar, pero la situación sigue siendo crítica. Foto: gentileza

Los pobladores, admite, sabían de antemano que la situación podía complicarse por el anuncio de fuertes lluvias. “Cuando llueve más de 60 milímetros y el río está algo crecido, nos preparamos para dejar a los animales en los cuadros más altos. Las ovejas, en cambio, tenemos que dejarlas al lado de las casas porque se meten al río y se ahogan”, detalla.

Si bien su familia cuenta con botes para usar en caso de emergencia, aseguró que es mejor salir a caballo para llevar forrajes a los animales. “Vas buscando los sectores más altos y así llegás arriba más fácil. Si el clima se mantiene así, quizás en dos días más ya podremos salir bien por el camino de entrada”, confía.

¿Por qué el río Foyel creció en semejante magnitud? Ana explica que “en pocos días, levantó la temperatura y llovió mucho y, arriba, lavó la nieve que llegó hasta el valle. Nos inundamos. Como el año pasado no mucha nieve, no hubo inundaciones”.

Aclara que esta inundación “no fue tan grande como la del 2006”. En esa oportunidad, el agua llegó hasta su vivienda y decidieron llevar las ovejas a un galpón, pero ahí también entraba agua. De esa experiencia, aseguró, levantamos un gapón “un poco más alto para estas situaciones de emergencia”.

Los animales, la preocupación de los crianceros. Fotgo: gentileza

Ana lamenta que es época de parición de ovejas y vacas, pero “también sabemos que es época de deshielo y corremos riesgos”. “Hay muchos campos bajo agua, pero esa gente, por suerte, tiene lomitas cercanas para meter a los animales. Nosotros no corremos con esa suerte”, dice. Sus hijos viven a unos 700 metros de su predio. Están algo más complicados rodeados por agua, pero suelen visitar a sus padres a caballo. Trabajan en las escuelas agrotécnicas de la zona, pero en estos días, las clases están suspendidas por la emergencia climática.

Ana relata la situación con una calma que sorprende: “Estamos acostumbrados. Hemos pasado situaciones más difíciles y la vida misma nos ha llevado a mejorar en muchos aspectos para que no nos agarre desprevenidos. Sabemos que tenemos que tener forrajes, alimentos para las gallinas, chanchos y para nosotros”, menciona la mujer que nació en El Bolsón pero que eligió El Foyel para conformar su familia en los años 90.

El agua comenzó a bajar, pero la situación sigue siendo crítica. Foto: gentileza

Destaca que, en ese sector, se producen alimentos: “Si nos quedamos sin harinas, comemos papa. Acá sembramos, cultivamos y envasamos. No creo que esto dure mucho más tiempo y en caso de emergencia, podemos salir en un tractor”. Tampoco pierde el sentido del humor al mencionar que el agua que los cubre tiene “un llamativo color chocolate y por lo tanto, funciona como abono”.

“Amamos tanto este lugar que lo cuidamos y valoramos. Por eso, soy optimista. De hecho, tenemos tres hijos que también viven acá con nuestros 6 nietos”, concluyó.

Alerta ante la emergencia

Carlos Almazán, comisionado de El Manso, reconoció que la preocupación hoy es la sanidad de los animales para evitar que se debiliten y se enfermen. “Tuvimos lluvia incesante desde el lunes pasado y encima teníamos mucha cantidad de nieve arriba. Estábamos contentos porque íbamos a tener agua para el verano, pero aumentaron los caudales”, indicó el responsable de la Comisión de Fomento, al tiempo que recalcó que ese sector está rodeado por cuatro ríos, como El Foyel, El Manso, Villegas y Escondido.

“El Manso es el que más agua tiene y va hasta Chile. Por eso, todo se junta en El Manso Inferior. Desde ayer Foyel empezó a retroceder, pero El Manso se mantiene arriba”, advirtió y valoró que hasta ahora, si bien hay unas 20 familias aisladas, no han registrado evacuados pese a que habían acondicionado las escuelas y el centro comunitario.

“El Ministerio de Desarrollo Social llegó con módulos alimentarios y el Ministerio de Producción, con forrajes. Nuestra preocupación más grande son los animales por el estado de los pasatizales que estaban comenzado a brotar”, dijo. Por eso, solicitó la colaboración de técnicos y veterinarios y más partidas de forraje para reforzar lo que ya se ha entregado.

Los animales, la preocupación de los crianceros. Fotgo: gentileza

Cierres en cerro Tronador

Desde el parque nacional Nahuel Huapi informaron que «debido a las abundantes precipitaciones y la crecida del Río Manso en la zona de Pampa Linda, que generó un gran desborde inundando gran parte del área, el circuito a Tronador permanecerá cerrado desde este lunes hasta los próximos días».


Con las intensas lluvias que azotaron la región andina la semana pasada, la crecida del río Foyel provocó el desborde de su cauce y el agua avanzó sobre la calzada de la Ruta Provincial 83. Fue invadiendo los terrenos cercanos y decenas de familias quedaron aisladas. Ya están acostumbradas a este tipo de episodios, pero la prioridad para estos crianceros son los animales.

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