Sopa de letras

Pereyra lleva a la sobrina del gobernador en la lista para el Senado. Se esperan cambios en la Legislatura.

Redacción

Por Redacción

gerardo bilardo gbilardo@rionegro.com.ar

Hay una lista A y una B, la de Bereyra”. El autor de la broma es el gobernador Jorge Sapag y la hizo el viernes último en el Salón de los Acuerdos de la gobernación con la intención de descontracturar la interna del Movimiento Popular Neuquino, que se recalienta a medida que le van quitando el freno de mano. En un ambiente seguro por el ingreso de una millonaria ayuda financiera, el gobernador criticó el nepotismo y al mismo tiempo contabilizó un stock de 300 integrantes de la familia Sapag. Habló además de un nuevo proyecto para encararlo una vez concluida la gestión: dijo que escribirá un libro que se llamará “Consejos a un gobernador”. Sapag cierra mañana a las 18 en el Espacio Duam el último capítulo de la saga de las candidaturas para las elecciones primarias del 11 agosto. Si bien la tradición aconseja, especialmente en el caso de este gobernador, esperar hasta el último instante antes de dar por definitivo un hecho, no parece que vayan a producirse sorpresas sobre los nombres ya adelantados extraoficialmente. Lo conocido hasta aquí es que la vicegobernadora Ana Pechen encabezaría la lista de senadores y el ministro de Desarrollo Territorial Leandro Bertoya, la de diputados. La única postulante confirmada por Sapag es Olga Guzmán, que intentará repetir otro mandato en la cámara baja. Ayer circuló otra versión pero que sólo modifica el lugar de Bertoya. Es la que le atribuye al ministro el segundo puesto en los cargos para el Senado en vez del primero para Diputados. Del otro lado, el sector que conduce Guillermo Pereyra lleva al dirigente petrolero como candidato a senador y el segundo lugar está reservado para Lucila Crexell, sobrina del gobernador y excandidata a intendenta de San Martín de los Andes. Para la lista de diputados hay final abierto pero sería una mujer de Cutral Co, dijo una fuente del sector. De confirmarse ese dato se caería, al menos como cabeza de lista, Federico Brollo, exvicegobernador en la gestión de Jorge Sobisch, una variante que circuló en forma no oficial. Pereyra aguarda que Sapag confirme los nombres y el miércoles podría tener más definiciones sobre el armado de su propuesta. “No tenemos apuro, las encuestas nos dan bien y en ascenso”, dicen en el entorno del dirigente sindical. También con encuestas en la mano, en el gobierno evalúan que Pechen tracciona los votos necesarios para vencer primero a Pereyra y aspirar luego a dos bancas en el Senado y a una en Diputados. En el Movimiento Popular Neuquino saben que la batalla con Pereyra dejará secuelas. Por eso el gobernador dijo esta semana que espera que “la sangre no llegue al río”. Lo expresó en el contexto de un llamado a transitar la elección sin agravios pero también mirando el día después de los comicios. En estas primarias el gobierno enfrentará la crítica de los candidatos de los partidos políticos adversarios pero también sentirá el aguijón de su propia gente a través de la voz de Pereyra. “La astilla que más duele es la del mismo palo”, reflexionó un alto funcionario del Ejecutivo. Sapag considera que Pereyra se apuró con esta candidatura a senador y especula que, si el objetivo era posicionarse para el 2015, un resultado adverso ahora lo dejaría fuera de carrera para la próxima pelea. El gobernador definió que quiere representantes en el Congreso que sean embajadores de la provincia ante el gobierno nacional. No quiere confrontación sino concertación. Pereyra no garantiza esa estrategia y por eso se avanzó irremediablemente hacia esta interna. En marzo último, desde esta columna se planteó el dilema que representaba para el gobierno de Sapag la posibilidad de no poder desmontar esta puja con quien en otros tiempos fue su socio para ganar internas y elecciones generales. También se dijo que estaba tomando forma la posibilidad de poner a Pechen para enfrentar a Pereyra. De aquel entonces a la actualidad los desencuentros entre Sapag y Pereyra se acentuaron. El líder de los trabajadores petroleros le achaca a Sapag la “escasa autonomía” que tiene por su “elevada dependencia” del gobierno nacional y plantea un modelo, si no rupturista, más agresivo con la Casa Rosada. En el gobierno, en cambio, ven a Pereyra con proyecto propio, buscando un lugar de peso en el partido para dentro de dos años. Con esta disputa de poder en el MPN se repite una secuencia característica de la política neuquina. El partido provincial vuelve a asumir el doble rol de oficialismo y oposición y de ese modo logra capturar la atención de una gran porción del electorado. El debate que envuelve al MPN empieza a contener los principales ejes de discusión, a favor y en contra, alrededor de las políticas del kirchnerismo. Al desplazar a Pechen de la vicegobernación, se abre un interrogante sobre el control del Poder Legislativo, si es que la lista B pierde las primarias. El puesto le corresponde a la actual vicepresidenta primera, Graciela Muñiz Saavedra, pero algunos ya hacen apuestas de que no será ella la elegida para conducir la Legislatura en los últimos dos años de gestión de Sapag. Como las autoridades de la Cámara se renuevan anualmente, en el próximo período la conducción recaería en el actual vicepresidente segundo, Darío Mattio. En el gabinete también se abre un espacio si es que Bertoya consigue un lugar en el Congreso de la Nación, por lo que no sería raro esperar, una vez deglutida la sopa de letras, un reacomodamiento en el gabinete.


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