¿Sos fan del vinilo? Hoy hay feria en Neuquén
La primera Feria de Vinilos de Neuquén y el Alto Valle se realizará hoy, entre las 16 y las 22, en el Laboratorio de Arte, situado en Salta 266 de Neuquén. En este espacio habrá muestra de tapas de discos, además de venta e intercambio de vinilos, CDs, libros, revistas, ropa roquera y hasta bandejas. Sobre el cierre del evento, el grupo Elessär brindará un show acústico. El valor de la entrada para el público es de 5 pesos. Habrá feriantes de La Pampa, de Roca, de Bahía Blanca, de Cipolletti, de Buenos Aires, de Bariloche y, esperan, público de las localidades cercanas.
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Son capaces de transmitir a quien escucha la pasión, la calidez y eso de “primigenio” que tiene el vinilo, aún cuando están sentados en una mesa en la que no suena la música que brota de una bandeja.
Dos de los integrantes del Club del Vinilo de Neuquén, Alejandro Carpo y Fernando Barraza, traen a la entrevista con “Río Negro” varias muestras de la magia vinílica (se les percibe cierto orgullo, hay que decirlo).
La primera Feria de Vinilos de Neuquén y el Alto Valle se realizará hoy, entre las 16 y las 22, en el Laboratorio de Arte, situado en Salta 266 de Neuquén.
En este espacio habrá muestra de tapas de discos, además de venta e intercambio de vinilos, CDs, libros, revistas, ropa roquera y hasta bandejas. Sobre el cierre del evento, el grupo Elessär brindará un show acústico. El valor de la entrada para el público es de 5 pesos. Habrá feriantes de La Pampa, de Roca, de Bahía Blanca, de Cipolletti, de Buenos Aires, de Bariloche y, esperan, público de las localidades cercanas.
–¿Qué está pasando con el vinilo? Hay quienes hablan de un boom
–¿Cómo no va a ser auspicioso un regreso al vinilo si es la manera en la que nos enamoramos de la música? La primera conexión.. Entre un MP3, algo que te bajás de la red, algo que está ahí pero no lo tocás, no lo ves, no tiene textura, la gente precisa un contacto, es como contactarse con la realidad, entonces precisás tocar algo, olerlo, cuidarlo. Esa ceremonia de sacarlo… porque, al fin y al cabo, el vinilo tiene desventajas comparativas muy grandes con cualquier otro formato para escuchar música. Primero, porque lo tenés que cuidar. Exige un cuidado especial que otro formato no exige: ni siquiera un CD. Manipularlo también es mucho más complicado: tenés que acostumbrarte a sacarlo del sobre, es más engorroso. Así y todo, la gente vuelve al vinilo. Hay gente que lo redescubre, lo está adoptando. Es mucho más caro, ¿Por qué todo eso? Porque se precisa. Debe ser una necesidad psicológica.
Te invita al acercamiento más profundo con la música, porque una cosa es que “torrentee” la discografía completa de Deep Purple y no me voy a sentar a escucharla, quizás, nunca. Probablemente, la tenga en mi disco duro por años –el de la PC, se entiende–, quizás “pinche” algún tema o ponga en “random” la discografía, pero si me compro un disco cuando llegue a mi casa me voy a poner a escucharlo entero, voy a ver el arte de tapa. Es diferente: es como que el vinilo te quita la voracidad. Hay mucha gente necesitando frenar la acumulación de los archivos que van y vienen en formato digital y concebir la música de otra manera.
En el Club hay pibes jóvenes que recién se compraron la bandeja, ahora compran vinilos y eso sienta un precedente. En las disquerías hay pibes de 18 o 19 años que buscan música clásica dentro de lo que es el rock, o jazz. Asombroso.
–¿Y por eso el Club?
–El club fue una casualidad porque era juntarse a escuchar vinilos. Fue darle alguna formalidad, que no es tal: parecía un club por la pasión con la que se hablaba, fue una conformación espontánea, no es que hay un presidente y eso. No es un club abierto: es un grupo de amigos, pensamos esta feria como primer evento social y más adelante hacer una juntada abierta. Hemos agregado algún miembro, pero tiene que venir a comer el asado. Básicamente, nos juntamos cada mes y medio o dos meses, a escuchar vinilos, a comer y a beber. Y a pasarla bárbaro. Hay varios maridajes encantadores (risas).
Si pedimos un “top five” a cada uno, surgen cosas como, en el caso de Carpo, “El león”, de Manal (“una de las joyitas que tengo, autografiada por ellos”), o “uno de los Doors, que es la primera edición original nacional”; “Made in Japan”, de Deep Purple; “Listo y dispuesto”, de White Snake y “alguno de rock sinfónico progresivo”… “Red”, de King Crimson. Por su parte, Fernando detalla: “Estoy muy contento con algo nuevo, muy bien remasterizado, que es ‘Lulú’, de Lou Reed & Metallica; ‘Passion’, de Peter Gariel (banda sonora del filme de Martin Scorsese, “La última tentación de Cristo”); ‘Bad as Me’, de Tom Waits; ‘Sin conexión terrestre’, de Rick Wakeman y ‘Viejas raíces del río de la Plata’, de la banda del mismo nombre. Y el de Rubén Rada, ‘En familia’”.
Este par de melómanos coincide en que “es más cálido el sonido del vinilo”, aunque no se consideran “fundamentalistas del vinilo”, porque ambos tienen “mucha música en diferentes formatos”.
Paula Gingins
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