Sostener aquello que nos valora el resto del mundo

Argentina fue calificada por la ONU en el lote de los países con “muy alto desarrollo humano". Ocupa el puesto 46 a nivel global y el segundo en el continente.

Desarrollo humano. Argentina es de los primeros países del continente en relación a las condiciones de vida.

Suele denostarse a la Argentina. Más de la cuenta. Existe en el aire la sensación de que Argentina siempre está mal, en todo. Tal vez sea por ello que los habitantes, especialmente los más desposeídos, buscan alegrías mínimas en el deporte, o en la admiración por algún ídolo del deporte o la cultura.
Lo que llama la atención es la recurrente letanía en relación a la debacle nacional, la cual se escucha en los medios, se lee en las redes y se recibe de boca de especialistas en diversas ciencias, analistas contemporáneos, filósofos de cualquier rama ideológica, y sin duda de parte de los políticos.
A ello se suma la permanente comparación con otros países del mundo y de la región. Los países serios, y aquellos a los que se equipara con el infierno. Desearíamos ser como aquellos, y lamentamos constantemente parecernos cada vez más a estos.
Hace al menos una década que según buena parte de la tribuna, “Argentina va a ser como Venezuela”. Los datos desmienten el pronóstico una y otra vez, y sin embargo el discurso ha logrado permear el consciente colectivo. Del otro lado, hay una equiparación recurrente con Chile, elogiando las virtudes del aperturismo trasandino y su inserción en el capitalismo moderno. Poco se dice no obstante de las profundas desigualdades que el modelo chileno ha establecido en las últimas dos décadas, lo que desató las turbulentas reacciones que solo pudieron ser interrumpidas por la pandemia. La lista de las empresas que deciden migrar a Brasil, o de los argentinos que cada día realizan tortuosos trámites para vivir en Uruguay, suele ser parte de la agenda diaria en el prime time.
Efectivamente, es muy probable que Argentina tenga crónicas dificultades en materia política y económica, y ciertamente padezca una nociva tendencia a la circularidad que la lleva a tropezar una y otra vez con las mismas piedras.
Empero ello de ninguna forma implica que no existan aspectos en los que nuestro país se sigue destacando en relación a sus vecinos, e incluso frente a muchos de los países del mundo que suelen citarse como ejemplo.
Vale decirlo, no somos, ni por asomo, el peor país del mundo.
La afirmación no surge de un chauvinismo o desde la auto conmiseración. Resulta de la mirada que existe en el mundo, acerca de las condiciones de vida en nuestro país, en comparación con la totalidad de los países del mundo.

Política de avanzada. La AUH es reconocida en el exterior.


El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) elabora cada año el “Informe de Desarrollo Humano”, el cual cuantifica y evalúa tres dimensiones de la vida humana: vida larga y saludable, acceso al conocimiento y la cultura, y nivel de vida digno. El indicador de una vida larga y saludable se mide por la esperanza de vida en años, el acceso al conocimiento se mide a través del promedio de años de escolaridad para la población mayor a 25 años y los años esperados de escolarización para los niños en edad de ingreso escolar, y nivel de vida se mide con el PBI per cápita expresado en dólares internacionales constantes de 2011. En la edición 2020 que acaba de publicarse esta semana, se incluye además el análisis del impacto ambiental y el cuidado del planeta, cuantificado por las emisiones de carbono.
Al revisar el ranking elaborado por la ONU, resulta que entre los 189 países evaluados, Argentina se ubica en el puesto 46, en el lote de los países que mantienen un “muy alto desarrollo humano”.

No todo es negativo en Argentina. Por el contrario, la ONU ubica al país entre los países del mundo que ostentan un “muy alto nivel de desarrollo humano”.


A nivel regional, solo es superada en el ranking por Chile, ubicado en el puesto 43. Al revisar la posición del resto de los países del continente, resulta que la mayoría se ubica muy por debajo. Uruguay se ubica en el lugar 55, Cuba en el 70, México en el 74, Perú en el 79, Colombia en el 83, Brasil en el 84, Ecuador en el 86, Paraguay en el 103, y Bolivia en el 107. Recién en el lugar 113 figura Venezuela.
No obstante, si se agrega la dimensión ambiental, resulta que los países más avanzados retroceden, y los emergentes mejoran su posicionamiento. Es decir, los países más ricos son a la vez aquellos en los que hay mayor daño ambiental. Noruega que ocupa el primer lugar del ranking, cae 15 puestos al incorporar el daño ambiental, EEUU cae 45 y Australia 72. Argentina en cambio, sube 20.

Mantener los logros
El informe de la ONU no hace más que confirmar aquello que es sabido, pero de lo que se habla poco. Más allá y a pesar de los avatares económicos, Argentina ostenta un nivel de vida de los más altos del continente, que se expresa en el avance de la agenda de género, en el acceso a los servicios básicos, y en la contención a la niñez y los sectores más postergados.
Tal ponderación amerita un reflexivo análisis respecto al soporte para las medidas que desde hace años Argentina puso en marcha, y que la pandemia puso en jaque.
Un informe publicado esta semana por UNICEF, revela por un lado la importancia de herramientas como la Asignación Universal por Hijo (AUH) o la Tarjeta Alimentar en medio de la pandemia, y por el otro, que la pandemia ha significado un enorme golpe sobre la capacidad de tales herramientas para contener a los sectores más vulnerables en la satisfacción de sus necesidades básicas.
La encuesta de UNICEF relevó 2.351 hogares a lo largo y ancho del país. El primer dato que surge del informe es que tanto en julio como en octubre, el 15% de los hogares respondió que debió endeudarse durante la cuarentena para comprar alimentos (ver gráfico). La proporción llega en octubre al 30% en villas o asentamientos y al 22% en aquellos hogares que reciben la AUH.
Es en estos momentos cuando se cobra cabal dimensión de una política como la AUH, que iguala hacia arriba a los niños, equiparando la prestación que reciben los hijos de trabajadores registrados, con los de trabajadores informales o desempleados.


En este sentido, el relevamiento de UNICEF arroja un dato preocupante: el 53% de los hogares indica que la AUH alcanza a satisfacer menos de la mitad de los gastos para atender a la niñez. Solo el 2% manifiesta que la AUH alcanza a cubrir todos los gastos.


La Tarjeta Alimentar, fue implementada a fines de 2019, dirigida a padres con hijos menores de 6 años que reciben AUH, embarazadas desde los 3 meses y personas con discapacidad que reciben AUH. El programa otorga un plástico con un monto fijo mensual que sirve para comprar todo tipo de alimentos. En este sentido, el citado informe indica que el 39% de los hogares manifestó que el monto otorgado mediante la tarjeta alimentar alcanza a cubrir la mitad de los gastos de alimentación, mientras que el 37% señala que el monto cubre menos de la mitad.


Habrá quien señalará el enorme costo fiscal que implica sostener la estructura de asistencia social en Argentina. No le faltará razón en base a los números. Sin embargo, hay que decir que sin esa contención, los altísimos niveles de pobreza que hoy exhibe nuestro país, serían todavía más crudos. También, que la contención a la niñez establecida como política de estado, es ponderada no solo en el continente, sino en el resto del mundo, y Argentina se inscribe entre los países que desde hace años la implementa.
A la luz de los datos por tanto, quedan al menos dos conclusiones.
La primera, es que lejos del recurrente desprecio que ciertos sectores dentro de Argentina ejercen hacia la Argentina, nuestro país destaca en el continente en una serie de aspectos que hacen a la calidad de vida, entre los cuales se encuentran el cuidado del ambiente, la contención pública de la niñez y los más vulnerables, y el acceso a los servicios públicos.
La segunda, es que la pandemia pone por delante la imperiosa necesidad de cuidar estos aspectos de cara al futuro. Naturalmente, atacar la inflación crónica, es el primer ítem en ese camino, evitando el deterioro del poder adquisitivo de las prestaciones. No obstante, es menester mantener el rumbo y profundizar la mejora en la calidad de vida que nos ponderan en el resto del mundo y solemos denostar puertas adentro.

Datos

46º
El puesto que ocupa Argentina en el Indice de Desarrollo Humano. En el continente ocupa el segundo lugar.
53%
El porcentaje de los hogares que manifiesta que la AUH no cubre siquiera la mitad de los gastos de alimentación de los niños.

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