Su ciudad natal tampoco lo quiere

Por Redacción

La ciudad alemana donde nació Erich Priebke también rechazó enterrar en su cementerio a Priebke, como había reclamado la comunidad judía italiana, mientras que en Roma se prohibió cualquier tipo de celebración funeraria pública por miedo a disturbios neonazis. La prohibición italiana, extendida ayer por la policía de Roma, regía tanto para los funerales como para el transporte del ataúd y posibles convocatorias en torno a la figura del nazi. La vicaría romana, por su parte, había rechazado realizar una celebración católica del funeral del exoficial de la SS. En Alemania, la administración del pueblo natal de Priebke, Hennigsdorf, apuntó que el cementerio comunal sólo admite entierros de habitantes de la ciudad y a sus familiares y de ese modo rechazó que su cuerpo fuese enterrado en la localidad. Priebke nació en Hennigsdorf, pero su familia no tiene allí ninguna tumba. El gobierno alemán, por su parte, apuntó que no hay ninguna solicitud oficial por parte de las autoridades italianas para enterrar a Priebke en suelo alemán. “El sitio y la forma en la que enterrar al señor Priebke tampoco es una decisión que corresponda al gobierno alemán”, dijo el portavoz del Ministerio de Exteriores, Martin Schäfer. “Es más bien una decisión que deben tomar los familiares”.