Suciedad y peligros en la playa del Río Grande

Habitués dicen que el abandono es total. Hay escombros, basura y mal olor.



Hierros que sobresalen, oxidados, montones de escombros y basura son algunas de las “lindezas”.
NEUQUEN (AN).- El balneario Río Grande no sólo es un peligro de noche. Por la mañana y la tarde los cientos de bañistas que colman las playas y calles del paseo ribereño deben caminar con cuatro ojos porque en cualquier momento pueden pisar un fierro oxidado, engancharse con algún alambre o golpearse con las montañas de escombros que le dan un mal aspecto a esta zona del Limay.

Muchos de los pobladores que diariamente la eligen para pasar las agobiantes tardes de calor manifiestan su indignación y preocupación por el “estado de abandono” que muestra la playa más concurrida de esta ciudad.

Las quejas no sólo pasan por la suciedad que desdibuja el lugar, sino por los peligros que existen a la hora de caminar por la playa de piedras o sumergirse en las aguas del río, peligro que se incrementa por la gran cantidad de niños que día a día juegan y se diviertan en el balneario.

En consecuencia, no sólo hay que cuidarse de noche, cuando el alcohol y las drogas amparan la violencia. También hay que hacerlo de día.

El domingo “Río Negro” publicó un extenso informe sobre el descontrol nocturno en el balneario. Con estos datos el municipio decidió poner “mano dura” en el asunto, y por ello convocó a una reunión para hoy a responsables de la Policía provincial y de la justicia federal.

El pedido será uno solo: mayor cantidad y participación de los efectivos y la presencia de la justicia federal por la distribución de drogas.

Testigo directo

Ernesto Vergara, un habitué del Río Grande, se acercó hasta esta agencia para alertar sobre la gravedad del problema. Junto a sus hijos todas las tardes visita la zona, y asegura haber sido testigo directo de innumerables accidentes durante esta temporada.

Cansado de que se repitan una y otra vez este tipo de situaciones, ayer dejó sentado en el libro de quejas de la municipalidad su profundo malestar. “En el Río Grande hay un abandono total, estoy podrido de que la gente se accidente, por eso fui a reclamar a la municipalidad”, dijo.

La playa del balneario se puede transformar en una trampa para cualquier bañista distraído. Ni hablar del peligro para los niños. En el lugar yacen una enorme cantidad de escombros, y de muchos de ellos salen peligrosos fierros oxidados.

En diferentes sectores surgen de la tierra caños que en su interior contienen cables de electricidad pelados, algo que despierta temor y preocupación. Pedazos de alambres pintados por el óxido, trozos de mampostería, botellas, latas, colillas de cigarrillos, y hasta cáscaras de huevos oscurecen la cara del balneario.

“En el medio de la playa hay una planchuela de hierro de la que salían fierros en punta. Al menos 40 personas se lastimaron con eso. Es una locura”, denunció Vergara.

Cerca de las bombas que proveen de agua a miles de hogares neuquinos existe otro peligro. En el agua flota una botella verde de gaseosa que pasa inadvertida para la vista. Pero esa botella es la única señalización con la que cuentan los bañistas para no lastimarse y quedar atrapados entre dos rollos de cables de acero.

Muchos de los habituales visitantes del río Grande no soportan más el ruido que emana de las confiterías instaladas en la calle Democracia. Además dicen que por la tarde un hedor insoportable se apodera del lugar. Es el que sale de un contenedor donde los boliches tiran sus desperdicios. “Esto es inaguantable”, sintetizó Vergara.

En los accesos al balneario dos carteles indican: “servicio de guardavidas: 12 a 21 horas”.

Ayer por la mañana, y hasta las 12.30, muchas personas enfrentaban el calor bañándose en las aguas del Limay, que se mostraba crecido y con una fuerte correntada.

A pesar de ello, los guardavidas no habían hecho su entrada en escena.


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