Sumergirse en los viñedos
A 15 kilómetros de Trevelin se muestra la primera vendimia. A ese espectáculo se suman una laguna para disfrutar la pesca y un camping recreo recostado contra el paisaje cordillerano.
Fernando bonansea fernandobonansea@gmail.com
Agencia El bolsón
Nant y Fall es una chacra agroturística que brinda a los viajeros una excusa perfecta para conocer el valle 16 de Octubre, colonizado por los galeses desde 1885, en el oeste chubutense.
Precisamente mañana domingo habrá fiesta con la vendimia de sus primeros racimos de uvas pinot noir, que en 9 meses se convertirán en los vinos iniciales que quedarán en la historia lugareña.
Además de los viñedos, la chacra cuenta con una laguna que tiene truchas y un camping recreo recostado contra el paisaje cordillerano, que la asemeja bastante al paraíso.
Está ubicada a la vera de la ruta 259, camino al pueblito chileno de Futaleufú, a unos 15 km al sur de Trevelin, frente a las cascadas Nant y Fall (Arroyo de los Saltos, en galés) y forma parte del circuito turístico zonal.
Un paisaje imponente que habla por sí mismo. La prolijidad de la viña se suma a la simetría de las montañas que sirven como marco.
Hay que llegar temprano (la entrada cuesta $50, que serán donados a los bomberos), porque las actividades están programadas a partir de las 10.
Al mediodía hay posibilidades de almorzar en el mismo predio, en los puestos gastronómicos montados por los cocineros patagónicos. Además habrá una clase magistral de cocina, a cargo de la chef local Paula Chiaradia, acompañada por el experto en vinos Darío González Maldonado.
Por la tarde se extiende la propuesta cultural con músicos y danzas y la entronización de la Virgen de la Carrodilla (patrona de los viñedos). Enseguida comenzará la cosecha manual de las uvas, con la participación de niños ataviados con trajes de época.
Asimismo, habrá oportunidad de observar y degustar el maridaje de productos locales y los vinos pinot noir (quesos, jamón de capón y gírgolas del bosque nativo), guiado por el enólogo Darío González y el sommelier Leonardo Gasco.
En el mismo espacio, y en “honor a la producción”, habrá elaboración de la cerveza artesanal “Gorsedd y Cwmwl” (con lúpulo y trigo del molino Nant Fach) y degustación.
Se montará una feria de artesanos y productores, que incluye miel, lácteos y dulces del valle, bulbos de tulipanes, arte textil mapuche, platería, cucharas celtas, fieltro y cerámica, entre otras.
Hay que reservar algún tiempo para recorrer el viñedo, que se extiende más de una hectárea y escuchar las explicaciones y experiencias de Sergio Rodríguez, su hijo Emanuel y su mamá Maura, tres generaciones de bonaerenses que llegaron hace 7 años para quedarse y “domar” el campo.
“Nos tomó 2 años sacar la rosa mosqueta y dejar la tierra en condiciones. Fue duro. Lo hicimos a mano, sin usar una gota de agroquímicos, todo a pico y pala”, recuerdan.
Un poco más allá le mostrarán la huerta orgánica y los corrales donde se crían conejos, gallinas ponedoras y otras aves para consumo doméstico; las pilas de leña para esperar el invierno y las ovejas que proveen la lana para el telar.
Un puente de madera que atraviesa el arroyo y los juegos para niños sobre el verde prado, entre avutardas, bandurrias y teros, completan el recorrido.
Dentro de un enorme quincho, con el fuego siempre prendido en una gran chimenea, se apilan botellas de vinos y espumantes de otros viñateros chubutenses, pastas, panes, dulces, manteca, vinagres, miel y encurtidos, todo elaborado de manera casera, orgánica y autosustentable, que los visitantes pueden adquirir.
Sobre las expectativas de la primera vendimia, Sergio Rodríguez adelantó que “nos preparamos con mucho trabajo, ya que será un icono en nuestra localidad, impensado hace 10 años. Para nosotros es toda una honra que le queremos hacer a la producción. El año que viene vamos a dar un salto cuantitativo, porque vamos a cosechar al menos 4.000 kilos de uva”.
Para esta temporada se calculan “solo unos 600 kilos, ya que hasta ahora se privilegió el desarrollo de las 6.500 plantas”, graficó el productor al tiempo que comparó que “el viñedo que produce los vinos más caros de Francia tiene media hectárea”.
El proyecto inmediato es armar su propia bodega, aprovechando un desnivel del terreno, que ubicará las cavas “literalmente debajo de los racimos”.
Parque Nacional
Visita obligada
Desde Trevelin se accede por la Ruta 71 (pavimentada), hasta el lago Futalaufquen. Desde Puerto Limonao se embarca a la excursión más atractiva de la zona: el Alerzal Milenario, pasando por el río Arrayanes, lago Verde y lago Menéndez.
Caminatas por cascadas y rápidos, pinturas rupestres, bosques vírgenes, cordones montañosos e imponentes glaciares completan el recorrido.
Hacia el oeste se llega al embalse Amutuy Quimei y la represa hidroeléctrica Futaleufú, atractivo irresistible para los pescadores.
$ 1.200 sale la excursión al bosque de alerces milenarios. Se parte del Puerto Chucao-Puerto Sagrario.
Pueblo del molino
Museo e historia
El museo regional brinda la posibilidad de conocer la historia de Trevelin.
Está instalado en el edificio del viejo molino, fundado en la década de 1920 por John Daniel Evans, pionero galés que participó en la expedición de 1885.
A través de sus salas, el museo cuenta la historia. Exhibe máquinas agrícolas, utensilios, distintos tipos de herramientas y accesorios de uso doméstico. También documentos, fotografías y una gran variedad de objetos que permiten armar una idea del nacimiento y evolución de la colonia.
200 km hay desde El Bolsón a Trevelin, pasando por Esquel, siguiendo la Ruta Nacional 40.
A disfrutar
La hora del té
Siempre ha sido tradicional entre los galeses la hora del té, costumbre que se extiende hasta el presente y que actualmente es uno de los principales atractivos
Se trata de una ceremonia en torno a una mesa de variadas recetas bien resguardadas y acompañada de un té de hierbas, mientras suena música celta.
La torta negra es la preferida. Además hay tartas, tortas, panes.
Recomendadas: La Mutisia (San Martín 170, teléfono 02945-15548354) y Nain Maggie (Perito Moreno 179, teléfono 02945-480232).
$ 240 por persona cuesta tomar el té galés en Trevelin. El servicio es muy abundante y, si sobra, te lo podés llevar a casa.
valle 16 de Octubre
Siempre ha sido tradicional entre los galeses la hora del té, costumbre que se extiende hasta el presente y que actualmente es uno de los principales atractivos
Se trata de una ceremonia en torno a una mesa de variadas recetas bien resguardadas y acompañada de un té de hierbas, mientras suena música celta.
La torta negra es la preferida. Además hay tartas, tortas, panes.
Recomendadas: La Mutisia (San Martín 170, teléfono 02945-15548354) y Nain Maggie (Perito Moreno 179, teléfono 02945-480232).
El museo regional brinda la posibilidad de conocer la historia de Trevelin.
Está instalado en el edificio del viejo molino, fundado en la década de 1920 por John Daniel Evans, pionero galés que participó en la expedición de 1885.
A través de sus salas, el museo cuenta la historia. Exhibe máquinas agrícolas, utensilios, distintos tipos de herramientas y accesorios de uso doméstico. También documentos, fotografías y una gran variedad de objetos que permiten armar una idea del nacimiento y evolución de la colonia.
Desde Trevelin se accede por la Ruta 71 (pavimentada), hasta el lago Futalaufquen. Desde Puerto Limonao se embarca a la excursión más atractiva de la zona: el Alerzal Milenario, pasando por el río Arrayanes, lago Verde y lago Menéndez.
Caminatas por cascadas y rápidos, pinturas rupestres, bosques vírgenes, cordones montañosos e imponentes glaciares completan el recorrido.
Hacia el oeste se llega al embalse Amutuy Quimei y la represa hidroeléctrica Futaleufú, atractivo irresistible para los pescadores.
En números
Datos
- $ 1.200 sale la excursión al bosque de alerces milenarios. Se parte del Puerto Chucao-Puerto Sagrario.
- 200 km hay desde El Bolsón a Trevelin, pasando por Esquel, siguiendo la Ruta Nacional 40.
- $ 240 por persona cuesta tomar el té galés en Trevelin. El servicio es muy abundante y, si sobra, te lo podés llevar a casa.
- Para esta temporada se calculan “sólo unos 600 kilos, ya que hasta ahora se privilegió el desarrollo de las 6.500 plantas”, graficó uno de los productores.