Susy Shock, artista trans de este lado del mundo

Protagonista del mítico Parakultural en los años 80, llega a la región para una serie de presentaciones a beneficio de la UNC, en Cipolletti y Neuquén. En esta entrevista para “Río Negro”, habló de arte y de diversidad de género, entre otros temas.





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Susy Shock, artista, comenzó teatro en la adolescencia. La democracia inauguraba mañanas y el aire de la libertad la empujaba a acercarse cada vez más a lo que siempre había querido: escribir, actuar. Por aquellos años los espacios artísticos se abrían a la gente con propuestas distintas, evocadoras de un tiempo oscuro que acababa de suceder. Un ejemplo de estos lugares fue el mítico Parakultural, y sus artistas, entre ellos Batato Barea, quien descollaba en una Buenos Aires ávida de llevar a la escena todo lo que desde la crueldad y la censura se había silenciado.

Este viernes, a partir de las 21, en el salón Blanco de Amuc (Buenos Aires 1515), Susy Shock presentará su “Poemario Transpirado”. Lo hará en apoyo a la Universidad Nacional del Comahue y es por ello que lo recaudado será destinado a ayudar a la casa de altos estudios en estos momentos de economía crítica. Las entradas pueden comprarse en Júbilo Bar (Juan B. Justo 90). Antes, estará en Cipolletti, a las 17 en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias de la Eduación (Yrigoyen 2000) presentando el libro “Crianzas”, que escribió junto a Marlene Wayar.

P- ¿Qué determina que te consideres “artista, trans, sudaca”?

R- No sé cómo será ser artista o trans en otro lugar del mundo. A mí me tocó serlo aquí. Estoy atravesada por un continente desigual, cruel, violento. Por una historia de despojo grande con una palabra enorme como lo es la Identidad. Todo lo que viví hasta aquí me armó, me condicionó como la artista que soy. Empecé en un momento muy fuerte como fue el regreso de la democracia y que me marcó muchísimo más que un lugar determinado.

P- Cuando evocás a Batato y al Parakultural ¿lo hacés como referentes del género o como un artista que trascendió por su decir desde un bastión ideológico y político?

R- De esa época, la figura de Batato Barea es quien perdura como el símbolo de la libertad, de lo disidente, del arte de la autogestión. Nos dejó muchas cosas que aún debemos seguir descifrando. Junto a Fernando Noy, son los dos artistas más influyentes para reconstruir lo que somos desde la diversidad y la poesía”.

“El regreso de la democracia la vivimos con ansias de libertad. Queríamos hacer todo aquello que estaba prohibido. Volvieron los que se habían ido, y se despertaba la posibilidad enorme de sentir que podíamos ser “dueñitas” de algo que nos podía pertenecer. Eso tuvo de maravillosa la época y es desde donde yo sigo construyendo: desde ese espíritu no específicamente parecido en cuanto a lo estético pero sí hay un modo, por lo menos en lo que respecta a mi obra y obviamente junto a otros artistas, que seguimos buscando desde esos bordes.

P- Lo que hasta hace un tiempo se llamaba “minorías” hoy, socialmente, en dónde se han ubicado? ¿Cuál es su presente?

R- Uno de los grandes empoderamientos es tomar lo peyorativo, el insulto y reapropiarlo, domarlo, dominarlo, darle otro sentido. Un sentido político desde donde discutimos el mundo. Lo sudaca, lo trava, lo puto, lo torta se replica desde ahí, y esto a muchos y muchas todavía les sigue doliendo. La gente no se imagina la dimensión de los dolores que puede producir con estas palabras. Por eso es importante la reapropiación y el empoderamiento.

P- ¿Qué opinión te merece lo regido desde un sistema hetero normativo?

R- No es novedad que vivimos en un sistema construido por y para la heterosexualidad y que justamente porque es un sistema la gente que vive en él cada día se levanta y abona sus premisas, disciplinando todo el tiempo, castigando a todo lo que no sea parte de él. Hay gente que es mas pilla y cruel en este sistema, y hay otra que ignora todo esto pero que igual contribuye a alimentarlo, que no es menos responsable porque el dolor hacia lo distinto, lo provoca igualmente. Es hora que nos sentemos a la mesa de lo amoroso y lo político, entender que debemos parar la pelota . Podemos decir, yo así no juego más porque es muy doloroso lo que nos toca vivir.

P- ¿Qué implica educar desde la infancia en y para la diversidad?

R- Las infancias no se educan en diversidad pero son diversidad. Se las educa para todo lo contrario, para ser solo de una manera varones y mujeres. Más allá del genero que se decida tener, de la sexualidad que se transite en el futuro, para todo niño y niña es muy cruel la disciplina que empieza en las escuelas y que sigue en las casas, en los roles, en los libros, en la televisión. Debemos tener el gesto amoroso de decir “yo estoy abonando un sistema que no quiero, yo no quiero seguir produciendo dolor”. Paremos el mundo porque hemos llegado hasta acá con un mar de fracasos, con enormes desigualdades y con una gran producción de dolor.


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