Taiana: «Tenemos que debatir cómo seguir y cuáles son las prioridades»

El excanciller y actual legislador de la Ciudad de Buenos Aires sostiene que el kirchnerismo debe profundizar los cambios para que se consoliden.

Por Redacción

ENTREVISTA

-Usted, que fue canciller, ¿qué consecuencias cree que tiene el triunfo de Dilma Rousseff en Brasil?

-Es un triunfo muy importante porque Brasil es el país más importante de América Latina y de América del Sur. Hay todo un debate acerca de que se habría acabado una etapa de gobiernos populares, que se acabaron las tasas chinas de crecimiento y hay un ciclo de estancamiento. Lo de Brasil demuestra que no hay fin de ciclo, que luego de 12 años el apoyo popular al PT reafirma la voluntad de seguir transformando la realidad de América Latina. Esto garantiza continuidad en una buena relación, afinidad en la política sudamericana en general y, en particular, una continuidad de la alianza estratégica con Argentina.

-El proceso que se abrió con Chávez, Lula, Kirchner, etcétera, parece haber comenzado un retroceso…

-La segunda década del milenio no es igual a la primera. En la primera aumentó el precio de los commodities de manera extraordinariamente buena para América Latina, tanto alimentos como minerales -sobre todo cobre, petróleo y hierro-. Fue beneficioso para Brasil, Chile, Perú y los países petroleros. Eso no va a volver. De todas maneras, la media de los commodities va a estar por encima de los años 90; es decir que los precios se van a mantener relativamente buenos. El crecimiento mundial es más bajo por la crisis del 2008. Europa, que es un destino importante para Brasil y Argentina, está prácticamente en cero; China está creciendo menos, al 7 y algo; India crece muchísimo menos, al 5 o menos del 5 -crecía al 10% anual-, y por primera vez después de una década este año América Latina va a crecer por debajo del promedio mundial. Está claro que hay un escenario mundial menos favorable, pero yo no diría que es negativo. En cuanto a los países en sí, todos enfrentamos una segunda etapa. Se hizo bastante de lo que se podía hacer: se recuperó un rol para el Estado, se estimuló la demanda, se recuperó cierta infraestructura, se desarrollaron políticas sociales fuertes, se recuperaron empresas clave, se hicieron cambios en las democracias para hacerlas más participativas… pero ahora hay que encarar una segunda etapa, lo que yo llamo «el tomo dos», para continuar las transformaciones.

-En lo interno también reaparecen cuestiones que hace años no estaban; por ejemplo, la restricción externa…

-Parecía que se había superado, pero no es así por varias razones. La recuperación económica interna no ha dado todos los resultados que podía dar. Tenemos tres puntos de crecimiento del producto bruto y tres puntos de crecimiento de las importaciones; es decir, una falta de integración del aparato productivo. Haría falta una mayor densidad del tejido industrial; no tenemos cadenas integradas y eso se ve ahora. Hay una recuperación de la industria que sin duda es importante, pero hay un déficit de muchas décadas que no se puede solucionar tan rápido. El modelo de sustitución de importaciones pensando en el mercado local está ya superado; hay que pensar en la escala regional, en cadenas de valor con Brasil.

-Bueno, Ferrer dice que Brasil y Argentina producen coches con las multinacionales pero no entiende por qué no fabrican un coche del Mercosur…

-Nosotros tenemos sólo entre el 27 y el 30% de componentes nacionales y Brasil, casi el 60%. En estos años no hemos logrado revertir eso, que hace que cuantos más autos vendemos más grande es el déficit. Eso es notorio, pero nos pasa también con la electrónica que se arma en Tierra del Fuego: tendría que haber una estrategia de ir reemplazando componentes y hacerlos aquí. Por eso hay que hacer un banco de desarrollo industrial. Se ha apoyado a la pequeña y mediana empresa pero hay que darle un empuje mucho mayor, porque de otra forma no vamos a pasar el tope con que nos hemos encontrado. Para recuperar la industria pequeña y mediana hay que hacer un banco que planifique a mediano y largo plazo a qué sectores va a beneficiar y cómo. El segundo aspecto es la integración; hay que tener perspectivas de mercado y de producción de escala regional. El tercer tema es que hace falta una reforma tributaria. Tenemos que mantener el financiamiento del Estado, primero para las políticas sociales pero también para recuperar el atraso en materia de infraestructura y de servicios básicos, seguridad, educación, salud. En síntesis, hay que liberar a los trabajadores y a la pequeña y mediana empresa de cargas y pasarlas a otros sectores que tienen relativamente menos; el más obvio de todos es el financiero.

-Otro tema es la factura energética, que desequilibra la balanza externa…

-Claro. Estamos importando por 12 ó 13.000 millones y exportamos por 5 ó 6.000 millones, es decir que tenemos un déficit de 6.000 millones por lo menos.

-Está la posibilidad de desarrollar Vaca Muerta, pero para hacerlo hay que traer capitales. ¿Cómo haría?

-Me parece bastante bien la nueva ley de hidrocarburos porque revela un compromiso entre las provincias y la Nación que es importante para desarrollar el sector. Con una política fragmentada en la que cada provincia hace una cosa distinta, la debilidad frente a las grandes compañías petroleras es enorme y no hay forma de tener una estrategia de negociación global. El Estado nacional tiene que tener más peso para negociar porque, efectivamente, hacen falta inversiones muy grandes.

-¿Cuáles son los grandes temas que debe encarar un nuevo gobierno?

-Muchos. El tema del trabajo, que está más o menos resuelto en términos de ocupación pero no en lo que se refiere a calidad, protección social, nivel de salarios ni productividad. Propongo crear un ministerio de economía popular porque me parece que hay que ir en ayuda de sectores de la economía social y popular que no son sólo una consecuencia de la crisis sino sectores que llegaron para quedarse, porque el modelo capitalista emplea cada vez menos gente y cada vez más calificada y el resto se tiene que encontrar su propio empleo. Un segundo tema es pasar del crecimiento al desarrollo, lo que implicaría todo un sistema productivo, una integración de una serie de cosas. Tercero, desde el punto de vista social, pasar de la inclusión a la justicia social, que es un concepto bastante más amplio. Además, tiene que haber una nueva ley de servicios financieros. La reforma de la carta orgánica del Banco Central está bien pero no alcanza, necesitamos una banca que sirva al desarrollo del país, a los trabajadores y a la pequeña y mediana empresa y no al revés. Creo, también, que hay que tener una nueva ley de inversiones extranjeras. El tema de la educación es muy importante porque se ha hecho el salto en inversión y se ha avanzado mucho en la universalidad pero seguimos teniendo problemas: la mitad de los chicos de la secundaria no termina. Además, la ley de cuatro años está muy buena, pero ahora hay que cumplirla.

-Algunos creen que el modelo gobernante hasta aquí llegó y ahora viene un cambio de rumbo.

-Bueno, ése es el sentido de lo que estoy planteando al recorrer el país con el debate del segundo tomo. Creo que el FpV lo que tiene que hacer ahora es debatir sobre cómo seguimos y cuáles son las prioridades. Lo contrario es una visión muy elemental, que baja de los medios más poderosos y del poder económico, que consiste en que simplemente sin pelearse y siendo amistoso con los mercados el asunto se resuelve. Yo uso el eslogan «Consolidar y profundizar», que es lo mismo. No se puede consolidar lo alcanzado si no se profundiza hacia adelante. Es como la bicicleta: cuando uno deja de pedalear, se cae.

hÉctor mauriño

vasco@rionegro.comar