También un boom comercial

Por Redacción

Contexto

Alexandre GROSBOIS AFP

Mientras Venezuela mantiene la expectativa en torno a la salud del presidente Hugo Chávez, la venta de productos alusivos al mandatario se dispara en los pequeños comercios “chavistas” de la capital. Frente a los puestos de un mercadito cubierto en el centro de la capital, cerca del Parlamento, Elisa Flores de Moreno explica que fue enviada por sus “camaradas” de Mérida, en el oeste del país, a hacer “compras revolucionarias”. “Enamorada” de Chávez, la mujer reza “todas las noches” por la mejoría del presidente . Ayer llegó “a buscar recuerdos para camaradas fanáticos”, explica la mujer de 67 años con una gran bolsa de plástico repleta de camisetas, gorras y chaquetas. Algunos tienen la sigla “PSUV” (Partido Socialista Unido de Venezuela, en el poder) junto al presidente, que aparece solo o acompañado del padre de la nación, Simón Bolívar, o del revolucionario Ernesto Che Guevara. Pero el artículo que hace furor estos días es una camiseta con un rectángulo impreso en el que está circunscrita la mirada en blanco y negro del presidente. “La mirada del comandante… Esto fue un éxito total. Un mensaje subliminal hacia la oposición muy bueno”, explica riéndose el propietario asociado de la boutique, Jorge Moreno. Estos diseños, concebidos por el equipo de comunicación oficial, son distribuidos a cooperativas para ser fabricados antes de ser entregados a vendedores ambulantes, libres de derechos. “No le pagamos nada al gobierno, aquí no hay capitalismo”, comenta Jorge, un “chavista militante”. En este pequeño local con aires de bazar, se amontonan los tradicionales llaveros, pins, calendarios, afiches, lapiceras, tazas, toallas, platos y pulseras con los colores del partido y de su líder, que se pueden adquirir por un puñado de bolívares. También se ofrece el equipamiento completo del militante chavista, para usar en mitines y manifestaciones políticas: chaquetas, bolsos y camisetas indefectiblemente rojos, cornetas “PSUV” y banderas varias. En otra tienda, ubicada al pie de un gran hotel caraqueño, hay objetos más raros. Según el gusto o el humor, se puede elegir entre un escote del “comandante” con estampado de camuflaje o una camisa roja, o un reloj de pared con una foto mal recortada del presidente. Sonia, una enfermera de 51 años, parece decepcionada al salir de la tienda: el muñeco de Chávez se agotó. “Quería darle una alegría a mi madre, que es una verdadera fanática. Tiene todos los llaveros, los relojes, los aretes, sólo le faltaba el muñeco”.