Mundial 2026 | Del fútbol a las apuestas: la IA y las plataformas seducen a los adolescentes

La expansión del negocio del juego digital durante el Mundial enciende las alarmas entre especialistas, que advierten sobre estrategias de captación, publicidad permanente y mecanismos tecnológicos diseñados para generar hábitos de consumo desde edades cada vez más tempranas.

Por Mario Ñehuen

Mundial 2026: crece la preocupación por las apuestas online. Foto: archivo

Mundial 2026: crece la preocupación por las apuestas online. Foto: archivo

Antes del Mundial 2026, la preocupación giraba en torno a la violencia en las canchas, el fanatismo o los excesos alrededor del fútbol. Hoy, el foco parece haberse desplazado hacia otro terreno, mucho más silencioso y difícil de controlar: las apuestas online entre adolescentes. Lo que para generaciones anteriores era reunirse a jugar un picado en el potrero o mirar un partido con amigos, ahora convive con una oferta permanente de pronósticos sobre goles, córners, tarjetas o penales, disponibles desde cualquier teléfono celular.

En ese escenario, la inteligencia artificial, la publicidad hipersegmentada y el diseño de las plataformas digitales están transformando la manera en que los más jóvenes se vinculan con el deporte. Para el psicólogo Ignacio González, especializado en inteligencia artificial, impacto social y transformación digital, el problema no radica en el juego en sí, sino en la lógica comercial que hoy lo atraviesa.

«Lo primero es comprender que una cosa es el juego simbólico, entendido como una práctica creativa, libre y subjetivante, y otra muy distinta es lo que podemos llamar un ‘simulacro de juego’, donde las plataformas buscan obtener un rendimiento económico mediante mecanismos adictivos y una lógica de captura de usuarios», explica.

El especialista sostiene que el juego constituye una actividad cultural esencial para el desarrollo de niños y adolescentes porque permite elaborar emociones, resolver conflictos y aprender. Las apuestas online, en cambio, responden a un modelo de negocios que aprovecha esa necesidad cultural para convertirla en rentabilidad.

«Las apuestas buscan monetizar al máximo una necesidad cultural mediante el desarrollo tecnológico. Mientras el juego libre estimula el desarrollo psíquico, el simulacro de juego logra prender mejor en estructuras subjetivas frágiles«, advierte.

El crecimiento de las apuestas entre menores también obliga a prestar atención a cambios de comportamiento que pueden pasar inadvertidos en un primer momento.

Según González, las primeras señales suelen aparecer en el estado de ánimo y en la vida cotidiana. Insomnio, irritabilidad, retraimiento, bajo rendimiento escolar o un estrés inusual pueden estar relacionados con la presión que generan las pérdidas de dinero o la expectativa constante sobre los resultados deportivos.

También existen indicadores más específicos. Un interés desmedido por estadísticas, marcadores o resultados parciales, una preocupación excesiva por el dinero o movimientos difíciles de explicar en billeteras virtuales constituyen señales de alerta.

«A eso se suma cuando el adolescente comienza a pedir dinero a familiares o amigos sin una explicación clara. La problemática puede derivar en dificultades financieras, endeudamiento e incluso robos para sostener la conducta de juego», señala.

  • Diseñado para retener

Para González, el fenómeno no puede analizarse únicamente desde la responsabilidad individual de los adolescentes o de sus familias. Considera que las plataformas tecnológicas y las empresas de apuestas tienen un papel central en la expansión del problema.

«No son los únicos responsables, pero la responsabilidad de las plataformas y de las casas de apuestas es total«, afirma.

El psicólogo describe un ecosistema digital donde convergen publicidad permanente, influencers que promueven la idea del dinero fácil, videojuegos que incorporan pagos con dinero real para avanzar y aplicaciones que reproducen la estética y los mecanismos psicológicos de un casino.

«La gratificación intermitente incorporada en el diseño fomenta conductas adictivas. Todo eso va creando un caldo de cultivo que naturaliza las apuestas y que prende particularmente en adolescentes sin acompañamiento», sostiene.

La reciente utilización de la imagen de Diego Maradona en una campaña publicitaria bajo el lema «Jugá con pelotas» reavivó el debate sobre los límites éticos de este tipo de mensajes. Para González, asociar la identidad futbolera, el coraje o el sentido de pertenencia con las apuestas no es un hecho aislado, sino parte de una estrategia de marketing cuidadosamente diseñada para captar nuevos usuarios.

Mientras el Mundial despierta nuevamente la pasión por el fútbol, el desafío ya no pasa solamente por disfrutar del espectáculo deportivo. También implica distinguir cuándo el entretenimiento deja de ser un juego para convertirse en un negocio que utiliza la tecnología, la inteligencia artificial y el diseño persuasivo para capturar la atención —y el dinero— de los más jóvenes.


Antes del Mundial 2026, la preocupación giraba en torno a la violencia en las canchas, el fanatismo o los excesos alrededor del fútbol. Hoy, el foco parece haberse desplazado hacia otro terreno, mucho más silencioso y difícil de controlar: las apuestas online entre adolescentes. Lo que para generaciones anteriores era reunirse a jugar un picado en el potrero o mirar un partido con amigos, ahora convive con una oferta permanente de pronósticos sobre goles, córners, tarjetas o penales, disponibles desde cualquier teléfono celular.

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