Tejer historias, entre la imaginación y el azar

Recuperan la interacción cara a cara entre personas. Sus beneficios podrían volcarse a ámbitos educativos.

Por Redacción

Juegos de Rol

En tiempos de entretenimiento individual y de interacción con pantallas digitales, los juegos de rol aparecen como una clase única de pasatiempo, y sirven a la imaginación y a la interacción cara a cara como platos principales. Son un tipo de juego de mesa basado en la interpretación de un personaje, un papel, una personalidad, donde la creación individual reemplaza el tablero y los dados a las fichas.

En la región se practican desde hace años, aunque no de forma masiva, en encuentros de cómics y animación japonesa y en forma particular, en las casas de sus entusiastas.

Cada uno de los jugadores que participa (entre dos y cinco) asume un rol y protagoniza junto al resto una historia, un relato. Este relato es planificado y dirigido por otro de los jugadores, conocido como máster, director de juego o guardián.

El máster es quien idea la historia y la va narrando a los jugadores, que deciden qué hacer dentro de la misma, a la vez que la van modificando a partir de las decisiones que toman sus personajes. Esto determina una de las características únicas de los juegos de rol: la imaginación como pilar fundamental para la diversión.

Raúl Rojas

raulrojas@rionegro.com.ar

Se mezcla la creación personal con el azar. Se usan dados de diferentes caras. (Foto: Hebe Rajneri)

Todo lo narrado, las situaciones, los personajes, las acciones que emprenden los personajes, ocurren en la mente de los jugadores y el director de juego.

En algún punto es parecido a una improvisación actoral, pero con un conjunto de reglas que ayudan a resolver determinadas situaciones.

El objetivo del juego es llegar hasta el final del relato, desentrañando la trama que se ha ido gestando por la interacción entre la historia-base propuesta por el director y las decisiones tomadas por los jugadores personajes. Cada historia es única e irrepetible y la duración es variable”, dice Jorge Carrión, docente, narrador y jugador de rol.

En la región se practica desde hace tiempo aunque todavía no es masivo. (Foto: Andrés Maripe)

Esta es otra de las particularidades diferenciadoras de este tipo de juegos: la diversión no se encuentra en ganar o competir. Por el contrario, el entretenimiento reside en participar y contribuir entre los jugadores para superar los obstáculos que se presentan a lo largo de la historia. Incluso ganar y perder son cuestiones relativas.

Hay una variedad infinita de temáticas posibles en los juegos de rol, entre ellas la fantasía medieval, mundos posapocalípticos, viajes por el espacio, terror, comedia. Las posibilidades son ilimitadas, ya que principalmente dependen de los límites de la imaginación.

En cuanto a las reglas, cada juego tiene un sistema propio. Suelen basarse en tiradas de dados de múltiples caras (los hay de 4, 6, 8, 10, 12, 20, 100), y se presentan en libros conocidos como “manuales”.

Los jugadores tienen una hoja de papel llamada “ficha de personaje”, donde se detallan las habilidades y atributos de su alter ego, y se les asigna cierto valor numérico. Esos valores se combinan con tiradas de dados, para determinar el éxito o fracaso de sus acciones, durante ciertos momentos del juego. Las habilidades y tipo de dados que se utilizan dependen de cada juego en particular.

A mi me parecen geniales los juegos de rol; la paso rebien, leo muchas cosas interesantes, me ayudan a pensar y me despiertan la curiosidad por muchas cosas nuevas”, cuenta Andrés, que lleva casi un año jugando rol.

La práctica de los juegos de rol, además de su carácter lúdico, está asociada a la adquisición de ciertas competencias cognitivas y sociales, que incluyen la escritura, adquisición de vocabulario y lectura; la expresividad oral (ya que todo se desarrolla mediante la palabra hablada); la interacción entre personas y la colaboración para conseguir beneficios mutuos.

Raúl Rojas

raulrojas@rionegro.com.ar


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