Temor por retraso cambiario

Sobran dólares y faltan pesos. Sucede a raíz de la política de altas tasas del BCRA. El gobierno ya tomó nota y busca “planchar” la oferta ampliando el cupo mensual de compra y extendiendo el plazo para ingresar pagos desde el exterior.



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Camino sinuoso. El que enfrentará el BCRA en el 2º semestre.

Atrás quedó la época en que la escasez de divisas era uno de los principales ahogos que enfrentaba la economía nacional. Por el contrario, todo indica que el dilema que enfrenta hoy el gobierno es exactamente el contrario: sobran dólares y faltan pesos.

La política de altas tasas de interés aplicada por el Banco Central (BCRA) en busca de moderar el incremento en el nivel de precios, provocó un doble efecto. Por una lado generó una fuerte reducción de la cantidad de dinero en circulación. Por el otro, fabrico un atractivo nicho financiero para los dólares que llegan desde el exterior (ver nota superior).

El atraso cambiario era una de las principales dificultades que señalaban los actores económicos a fines de 2015.

El fin del cepo y la devaluación inicial del 44%, parecieron aliviar el problema de competitividad. Pero la inflación acumula un 20% desde diciembre y se proyecta en al menos el 40% para todo 2016, y por lo tanto las dificultades vuelven a asomar.

A ello se suma que el tesoro nacional y las provincias, mantienen un alto rojo fiscal, el cual deberán financiar. Ante la falta de pesos en circulación, lo más probable es que los fondos lleguen mediante la colocación de deuda. Para atender sus compromisos, las provincias cambiarían esos dólares por pesos, sea en el mercado o entregándolos al BCRA. La secuencia refuerza la tendencia: habrá más dólares y menos pesos en la calle, lo que en un esquema flotación libre del tipo de cambio, agravaría el atraso cambiario que ya comienza a vislumbrarse por la alta inflación.

La situación afecta principalmente a las exportaciones de las economías regionales.

El gobierno tomó nota del asunto y en apenas una semana anunció dos medidas que apuntan a “planchar” la oferta.

La primera es la que extendió de 2 a 5 millones de dólares el cupo mensual para quienes deseen adquirir divisas, sean personas o empresas. La segunda es la que amplía a 365 días el plazo para ingresar al país las divisas por exportación. Buscan así que la abundancia de divisa norteamericana no deprima la cotización por debajo del valor actual.

Se trata a la vez de una línea muy delgada. Saben en el BCRA lo contraproducente que sería un salto cambiario brusco, si lo que se desea es alcanzar el objetivo de reducir drásticamente la inflación en el segundo semestre.


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