El truco del vinagre para freír huevos: para qué sirve y por qué lo recomiendan

Un truco simple y poco conocido en la cocina recomienda agregar unas gotas de vinagre en la sartén al freír huevos para lograr claras más firmes, mejor forma y una cocción pareja, sin alterar el sabor.

Freír un huevo parece una tarea simple, pero hay un truco casero que muchos cocineros y especialistas en cocina recomiendan para mejorar el resultado: agregar unas gotas de vinagre en la sartén. Lejos de alterar el sabor, este método tiene beneficios concretos tanto en la cocción como en la presentación del plato.

Para qué sirve el vinagre al freír huevos


El principal efecto del vinagre es que ayuda a coagular más rápido la clara. El ácido acético provoca que las proteínas del huevo se compacten antes, lo que evita que la clara se desparrame por la sartén y permite que el huevo quede más prolijo.

Además, este truco resulta especialmente útil cuando el huevo no es tan fresco, ya que la clara suele ser más líquida y difícil de controlar al cocinar.

Mejora la forma y la textura

Al coagularse más rápido, la clara envuelve mejor a la yema, logrando un huevo frito más uniforme, con bordes definidos y sin hilos quemados. Esto también reduce el tiempo de cocción, ayudando a mantener la yema más cremosa si se busca ese punto.

No cambia el sabor

Una de las dudas más frecuentes es si el vinagre deja gusto. La respuesta es no: usado en pequeñas cantidades, el vinagre se evapora con el calor y no altera el sabor del huevo. Solo cumple su función química durante la cocción.

Cómo usarlo correctamente

  • Calentar la sartén con aceite o manteca como de costumbre.
  • Agregar media cucharadita de vinagre (blanco o de manzana) al aceite caliente.
  • Romper el huevo y cocinar normalmente.

No es necesario mezclar ni agregar más cantidad.

Un truco simple y efectivo

Este método es muy usado en cocinas profesionales porque mejora el resultado final sin sumar calorías ni ingredientes costosos. Es ideal para quienes buscan huevos fritos más prolijos, con clara firme y yema en su punto justo.

Un pequeño gesto en la sartén puede marcar la diferencia en uno de los platos más clásicos del desayuno y las comidas rápidas del día a día.

Con información de Clarin/IA


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