Mermelada de tomate casera: el toque gourmet para tus picadas y tablas de quesos este febrero
Olvidate de las tostadas: esta conserva es el acompañamiento definitivo para quesos fuertes y patés. Aprendé la técnica del escaldado para pelarlos en segundos y cómo lograr la textura perfecta en solo una hora.
La cocina estacional nos regala en febrero los mejores ejemplares para conservas, y la mermelada de tomate se destaca como una preparación versátil que transforma cualquier entrada sencilla en un plato de restaurante.
A diferencia de las mermeladas frutales, esta receta equilibra la acidez natural del tomate con el dulzor del azúcar, convirtiéndose en el socio ideal de quesos azules, rulos de cabra o un buen brie. Prepararla en casa no solo es muy fácil, sino que te permite controlar la textura —con o sin pepitas— y asegurar un producto 100% natural para disfrutar durante todo el año.
Mermelada de tomate casera: los ingredientes clave para un sabor equilibrado
Para obtener una mermelada de auténtico escándalo, la proporción es la clave del éxito. Vas a necesitar:
- Tomates maduros: 1 kg (preferentemente de temporada para mayor sabor).
- Azúcar blanco: la cantidad exacta será la mitad del peso de los tomates una vez pelados y limpios.
- Jugo de limón: medio limón (aprox. 40-50 ml) para realzar el brillo y ayudar a la conservación.
- Opcional: clavos de olor, pimienta o cardamomo para un toque aromático diferente.
Paso a paso: la técnica para una mermelada de tomate casera perfecta
El proceso total demora aproximadamente 60 minutos y el secreto principal reside en el tratamiento previo de la verdura:
- El escaldado: lavá los tomates y hacé un corte en cruz en la base.
Sumergilos en agua hirviendo durante 3 a 4 minutos.
Al sacarlos, la piel se desprenderá con muchísima facilidad. - Limpieza y pesado: pelá los tomates y, si tenés paciencia, retirá las pepitas para una textura más delicada.
Pesá la pulpa obtenida (suele quedar cerca de 500 g) y agregá la mitad de ese peso en azúcar. - Cocción suave: llevá la mezcla a fuego medio con el jugo de limón.
Una vez que hierva, bajá el fuego al mínimo y cociná entre 40 y 45 minutos. - Punto justo: retirá del fuego cuando todavía esté un poco líquida, ya que al enfriarse espesa considerablemente.
Si la cocinás de más, podría quedar seca o demasiado dura.
Mermelada de tomate casera: consejos de conservación y maridaje
Una de las grandes ventajas de esta mermelada es su durabilidad. Podés guardarla en frascos de vidrio esterilizados en la heladera, donde se mantiene perfecta por semanas, o incluso congelarla para consumirla durante el invierno.
Para lucirte en tu próxima reunión, servila sobre rodajas de pan tostado con una generosa capa de queso cremoso o como base para una hamburguesa gourmet. También funciona de maravilla en ensaladas frescas, aportando una nota agridulce que sorprende al paladar.
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