Ni bicarbonato ni vinagre: por qué se forma el sarro dental y qué hacer para eliminarlo

El sarro dental es una acumulación endurecida de placa bacteriana que puede afectar la salud bucal si no se elimina a tiempo. Mantener una correcta higiene diaria y realizar limpiezas profesionales periódicas es clave para prevenir enfermedades como gingivitis, periodontitis y caries, y conservar una sonrisa sana a largo plazo.

El sarro de los dientes es una capa endurecida que se forma a partir de la acumulación de placa bacteriana en la superficie dental y, especialmente, en la zona cercana a las encías. Cuando no se elimina a tiempo, esta sustancia calcificada puede provocar problemas de salud bucal que van más allá de lo estético y afectan directamente a dientes y encías.

La placa bacteriana se genera de manera constante por restos de alimentos y bacterias presentes en la boca. Si no se remueve correctamente mediante una buena higiene oral, se endurece y se transforma en sarro, una sustancia que no puede eliminarse con el cepillado común.

¿Cuál es el método más efectivo para eliminar el sarro de los dientes?


La forma más segura y eficaz de quitar el sarro ya formado es mediante una limpieza profesional realizada por un odontólogo. Este procedimiento se realiza con instrumentos específicos que permiten remover el sarro sin dañar el esmalte ni las encías.

Los especialistas recomiendan realizar una limpieza dental cada seis meses o, como mínimo, una vez por año, dependiendo de la predisposición de cada persona a acumular sarro.

Cuando esta sustancia se mantiene durante largos períodos, no solo altera la apariencia de la sonrisa, sino que puede generar inflamación de las encías, retracción gingival y pérdida de piezas dentarias.

Enfermedades asociadas al sarro dental


La acumulación de sarro favorece la proliferación de bacterias que pueden provocar distintas afecciones bucales. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Gingivitis: inflamación de las encías que se manifiesta con enrojecimiento, hinchazón y sangrado al cepillarse.
  • Periodontitis: evolución más severa de la gingivitis que compromete el hueso que sostiene los dientes y puede causar su pérdida.
  • Caries: las bacterias metabolizan azúcares y producen ácidos que dañan el esmalte dental.
  • Halitosis: el mal aliento se produce por bacterias que liberan compuestos sulfurados.
  • Hipersensibilidad dental: la retracción de las encías deja expuestas las raíces, generando dolor ante estímulos fríos o calientes.

¿Cada cuánto hay que ir al odontólogo para remover el sarro?


La eliminación del sarro debe realizarla siempre un profesional. Para ello se utilizan herramientas como curetas, raspadores manuales y dispositivos de ultrasonido que permiten despegar la placa calcificada de manera segura.

Más allá de una correcta higiene diaria, se aconseja acudir al odontólogo o periodoncista cada seis meses, o al menos una vez por año, para prevenir complicaciones y mantener una buena salud bucal.

Cómo cepillarse correctamente para evitar la formación de sarro


Una rutina de higiene adecuada es clave para prevenir la acumulación de placa bacteriana:

  • Cepillado frecuente: después de cada comida y antes de dormir, con movimientos suaves y cortos, sin ejercer presión excesiva.
  • Limpieza de la línea gingival: cepillar cuidadosamente la unión entre diente y encía, donde más placa se acumula.
  • Uso de hilo dental: indispensable para eliminar restos entre los dientes; se recomienda utilizarlo al menos una vez al día.
  • Cepillado de la lengua: ayuda a reducir bacterias responsables del mal aliento.

Mantener hábitos de higiene adecuados y controles odontológicos regulares es la mejor manera de prevenir el sarro, proteger las encías y conservar una sonrisa saludable a lo largo del tiempo.

Con información de El Cronista


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