Tensa jornada en el juicio por la muerte de Ramos
Sorpresivas contradicciones entre peritos y ánimos caldeados en el público marcaron el fin de la ronda de testimonios por el homicidio del ciclista. Hoy, con los alegatos, termina el debate.
BARILOCHE (AB).- Cuando Juan Carlos Galeani perdió el control del VW Bora que conducía por la avenida Bustillo circulaba a 134,5 km/h. A esa velocidad embistió al ciclista Juan Pablo Ramos, quien voló por el aire y murió como consecuencias del violento impacto. Así lo aseguró el perito oficial Marcelo Hostar, quien explicó ayer en la segunda audiencia del juicio cómo elaboró el informe pericial y sus conclusiones. Sin embargo, el perito de la defensa se apartó de esa conclusión –a la que había adherido hace seis meses–, alegó un “error de cálculo” y sostuvo que Galeani iba a 95,73 km/h, aunque luego no pudo fundamentar sólidamente esa estimación. Fue una audiencia cargada de tensión donde algunos familiares de la víctima no pudieron ocultar su malestar con la defensora oficial Romina Martini, quien cuestionó la idoneidad del perito oficial y su informe. El tenor de su interrogatorio motivó el reclamo del fiscal de Cámara subrogante Eduardo Fernández y del abogado Martín Domínguez, apoderado de la viuda de Ramos, que es querellante. El juez Juan Martín Arroyo tuvo que llamar varias veces al orden a algunos de los asistentes, que estaban exaltados por lo que ocurría en la audiencia. Una empleada policial de Caminera que trabajó en el lugar del hecho aportó pocos datos. Su falta de certezas desnudó la manera precaria en la que trabaja la Policía al elaborar sus informes para este tipo de investigaciones. Hostar explicó que el Bora derrapó a alta velocidad, hizo un movimiento e impactó de manera lateral a Ramos, quien se desplazaba en bicicleta junto a dos amigos en dirección al centro de esta ciudad. El hecho que se le atribuye a Galeani ocurrió alrededor de las 16 del 15 de marzo del año pasado, a la altura del km 18,700 de la avenida Bustillo. El imputado circulaba en la misma dirección que el grupo de ciclistas cuando perdió el control a la salida de la curva Campanario y atropelló a Ramos. Por eso está imputado por el delito de homicidio culposo agravado por haber sido cometido mediante la conducción antirreglamentaria del automotor. El perito Hostar señaló que elaboró el informe sobre la base de la información policial y de lo que relevó por su cuenta en el lugar del hecho. Y la defensora cuestionó las conclusiones con respecto a la velocidad y a la forma del impacto. “¡Por qué no le preguntan al asesino!”, reclamó el padre de Ramos, mientras algunos familiares trataban de calmarlo. Galeani no pronunció una palabra y sólo miró al hombre. Durante todo la audiencia el imputado se mantuvo como ajeno a lo que ocurría. Sólo cruzaba algunas miradas con sus familiares, que dialogaban en voz baja. “Error metodológico” Cuando declaró el perito de la defensa, Néstor Vidal, la audiencia se convirtió en una caldera. El perito que había avalado hace seis meses las conclusiones de Hostar se desdijo: “Hubo un error metodológico de cálculo”, afirmó. Sostuvo que es errónea la velocidad estimada por Hoster y dijo que su cálculo nuevo arrojó 95,73 km/h. “Faltan datos técnicos y básicos para llegar a la velocidad inicial”, justificó. El fiscal y Domínguez, desconcertados por el testimonio, le advirtieron de la pena por falso testimonio. La viuda de Ramos y sus familiares reflejaron en sus rostros el malestar con el perito. “¡Perdón, pero hay un muerto en el medio!”, lanzó una mujer del público. Entonces Vidal explicó que era su primera pericia accidentológica. Luego la defensora Martini apuntó, con su interrogatorio a una empleada policial que estuvo en el lugar del choque, a las limitaciones del trabajo policial. La testigo reconoció que no midieron, por ejemplo, la distancia entre el punto de impacto y el lugar donde quedó el cuerpo de la víctima. “Caminera no tiene cinta métrica”, respondió la mujer policía a una pregunta de la defensora. Dijo que la única cinta la aportó ese día el gabinete de Criminalística.
El juez Arroyo, quien conduce el juicio, debió intervenir en más de una ocasión para llamar al orden a las partes y al público.
El caso del ciclista
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