Testigo complicó a imputados en un homicidio

Identificó a uno de los detenidos en la madrugada del 13 de junio pasado, horas después del asesinato del cuidador de la iglesia en Bariloche.

Redacción

Por Redacción

BARILOCHE

BARILOCHE (AB).- Cuando al sargento Mauricio Riquelme le preguntaron si el joven que detuvo la madrugada del 13 de junio pasado en el patio de la Escuela 201 de esta ciudad se encontraba en la sala de audiencias, el testigo miró atentamente a los tres jóvenes imputados. Los acusados permanecieron inmóviles. No bajaron la vista. Tras varios segundos, el sargento identificó a Juan Pablo Riquelme como el sujeto que detuvo en esa ocasión.

El sargento recordó que cuando le dio la voz de alto, el joven levantó las manos, que “estaban con manchas rojas, que aparentemente era sangre”. Dijo que otro agente policial que lo acompañaba interceptó a Iván Rodrigo Antuy y Jonathan Andrés Ferreira, que caminaban por el exterior del patio de la escuela, a poca distancia de Riquelme. Ninguno de los jóvenes intentó huir.

Riquelme, Ferreira y Antuy están imputados como presuntos autores del homicidio de Eduardo Quilaleo, que ocurrió alrededor de las 23:45 del 12 de junio del año pasado, en el interior de la pequeña iglesia evangélica, que está ubicada en la calle Los Radales 699.

Ayer comenzó el juicio contra los jóvenes a los que se les atribuye el delito de homicidio criminis causa, junto con el intento de robo agravado por el uso de armas.

El sargento recordó ayer ante los jueces de la Cámara Criminal Segunda, Gregor Joos, César Lanfranchi y Héctor Leguizamón Pondal, que junto con otro agente policial fueron los primeros en llegar a la iglesia. Explicó que hallaron a Quilaleo muerto, tirado sobre un charco de sangre, en el interior del templo.

Describió que en el lugar había pisadas. Por eso, cuando demoraron a los tres jóvenes en la Escuela 201, distante a unos 300 metros de la iglesia, observaron que los imputados tenían las zapatillas “manchadas con rastros rojos”. El Fiscal de Cámara Martín Lozada tomó ayer nota del dato.

Los tres imputados, que están detenidos desde junio pasado en el penal 3 de Bariloche, se abstuvieron de declarar ante el tribunal. El defensor particular Marcos Miguel planteó a los jueces la inimputabilidad de Antuy, porque supuestamente no comprendió la criminalidad del hecho ni podía dirigir sus acciones cuando ocurrió el homicidio. El planteo se resolverá después porque hay opiniones contrapuestas de profesionales que entrevistaron al acusado. Los abogados Alejandro Pschunder y Sebastián Arrondo defienden a Riquelme y Ferreira respectivamente. Enfatizaron sobre la supuesta ingesta de alcohol y de pastillas por parte de los acusados la noche del crimen. El juicio continuará hoy desde las 9, con la recepción de más testigos.


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