Tiempo de mudanzas

Los datos más recientes del último censo revelan cambios en los ámbitos religiosos de los argentinos: la pérdida del monopolio del catolicismo y el avance de grupos evangélicos de tipo carismático se suman a una práctica más personal de las distintas religiones y una pérdida de influencia de las doctrinas de cada credo en las opiniones de los creyentes sobre asuntos como familia, sexualidad y política, entre otros.

Por Redacción

Muda la Argentina. Una agitada transformación serpentea en la sociedad desde un tiempo muy contemporáneo en el amplio abanico que hace a la vida: cultura, imaginarios, usos y costumbres que dan forma a la cotidianidad, la familia y sus relaciones internas, paradigmas políticos, económicos y todos los etc. y etc. imaginables. Y muda, claro, el entramado religioso del país, donde a partir del último cuarto de siglo la proliferación de múltiples grupos –evangélicos, por caso– está fracturando lentamente el monopolio de siglos que construyó el catolicismo. Un dato: mientras en la década de 1960 más del 90% de los argentinos se declaraba católico, hoy uno de cada cuatro no se identifica con esa religión.

Estos temas son reflexionados en esta edición de “Debates” por dos de los especialistas argentinos de sólida formación en materia de sociología de las religiones: Fortunato Mallimaci y Juan Cruz Esquivel, compiladores del “Atlas de las creencias religiosas en Argentina”. Con ellos conversó “Debates”.

–Desde el censo nacional de 1960 no se interrogaba a los argentinos sobre posicionamientos religiosos. Sólo hubo trabajos muy puntuales. En este marco de ausencia de hilado fino sobre el tema, ¿qué logra el “Atlas…” que ustedes realizan?

Esquivel.–Primero, una reflexión: tiene el valor de explorar las creencias a partir de las fuertes y dinámicas reconfiguraciones que se están dando en la sociedad argentina, una dialéctica que se expresa, en el campo de las creencias, en los términos en que se vive una religión, lo significativo de sus prácticas, la relación con lo institucional de esta o aquella religión.

–¿El hallazgo más significativo que arroja el “Atlas…” es la fisura del monopolio católico en materia de creencias de los argentinos?

Mallimaci.–No reflexionemos en términos de hallazgo, sí de una realidad que era posible ir detectando en el tiempo, al menos para el caso nuestro, que desde el plano académico seguimos las religiones. Si en 1960 algo más del 90% de los argentinos se identificaba católico y hoy de cuatro ciudadanos uno solo se identifica como tal, bueno… algo está sucediendo, ¿no?

Individuos e instituciones

En relación a esta disminución de adscripción al catolicismo, en un reciente artículo publicado en la “Revista de Ciencia Política” que edita la UBA, Mallimaci señala algunas particularidades de ese fenómeno y de los cambios en general que se están librando en el espacio religioso. Veamos:

• Distanciamiento de los creyentes católicos frente a las normas y prescripciones doctrinales.

• Cuentapropismo religioso condensado en el creer a la manera de cada uno, sin recurrir a mediaciones institucionalizadas. Las personas construyen sus propios itinerarios religiosos apropiándose de creencias de diversas procedencias. Por tal motivo debemos hablar de catolicismos, evangelismos, judaísmos, es decir reconocer la diversidad dentro de cada uno de esos campos.

• Así, estamos frente a procesos de individuación que muestran que los sujetos deciden y eligen por sí mismos las opciones y relaciones sociales que hacen a su proyecto y trayectoria de vida. Se elige el tipo de familia, se elige la cantidad de hijos, se elige el tipo de sexualidad y se elige el tipo de creencias.

• Este proceso no significa necesariamente el abandono de una búsqueda de marcos de pertenencia –grupos, pares, comunidades– en movimientos de afirmación identitaria y de fuerte interacción personal. En países de expandida cultura cristiana, se multiplican diversos y masivos comunitarismos racionales y emocionales donde se destaca el movimiento pentecostal y carismático.

Nomadismo espiritual

–En conclusión, ¿nadie tiene la vaca atada?

Mallimaci.–Hay cierto nomadismo, peregrinaje. He escrito que se cree sin pertenecer y se pertenece sin creer definitivamente.

Esquivel.–En la sociedad hay instalados nuevos temas, temas importantes, que hacen a calidad de vida, a fijar puntos de vista, a no correr a un costado esto o aquello que antes no se reflexionaba abiertamente. Hoy se opina sobre cuestiones de género, sexualidad, reproducción, etc. Y se debaten abiertamente.

–¿Cómo definir en una palabra este tipo de fenómeno?

–Autonomía, pluralismo…

–¿El templo está siendo abandonado?, ¿se es pero no se va al ritual?

A partir de datos propios, Juan Cruz Esquivel responde:

• Casi la mitad de la población argentina, 49,1%, afirma que concurre en forma a las ceremonias de su culto; sólo un 23,8% manifiesta asistencia muy frecuente –de por lo menos una vez a la semana–, mientras que el 26,8 % reconoce su ausencia total de los lugares de culto, lo cual no es necesariamente un signo de menor religiosidad. Se cree y se practica pero de otra manera.

• Hay entonces configurados dos grupos minoritarios: quienes frecuentan con intensidad las ceremonias religiosas y quienes no asisten nunca al culto de su religión, mientras que casi la mitad de la población mantiene con sus creencias una relación difusa, que implica una concurrencia ocasional a los lugares de culto.

• Si incorporamos al análisis un abanico de prácticas religiosas, se advierte una circulación y un hábito religioso no necesariamente ligado a la mediación institucional. El 78,3% reza en su casa; el 42,8% lee la Biblia; el 39,4% lee libros o folletos religiosos; alrededor del 30% ve programas religiosos, concurre a santuarios, se confiesa o comulga y manifiesta prácticas de veneración a la Virgen o a los Santos.

–¿Pero se puede ser buen religioso sin ir a la iglesia o el templo?

–El 83% está muy de acuerdo o algo de acuerdo en que se puede ser un buen religioso sin ir. Sólo un 14,3% marca diferencias, pero si tomamos el caso de los evangélicos, ahí hay mayor rigidez. Ahí el 41% está convencido de mayor presencia institucional en la adhesión a Dios –señala Esquivel.

–Pero que estamos bajo mudanza, estamos ¿no?

–Estamos –sentencia Mallimaci.

Los argentinos y las religiones

Carlos Torrengo

carlostorrengo@hotmail.com

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