Trastornos de ansiedad, depresión y más consumo de psicofármacos, un signo de época.

Aunque con la baja de casos -de a poco- el mundo vuelve a “la normalidad”, más pacientes llegan a los consultorios dedicados a la salud mental y la suba en la venta de psicofármacos no se detiene.





La pandemia trajo aislamiento, preocupación, soledad y dejó consecuencias en la salud física y emocional del mundo. En estos meses, muchos sufrieron procesos de duelo, incertidumbre económica, o atravesaron situaciones que causaron malestar, tristeza o impotencia. Esos procesos, generaron más consultas médicas por depresión o problemas de ansiedad y el aumento en el consumo de psicofármacos.

Cada mes, el Observatorio de Salud, Medicamentos y Sociedad de la Confederación Farmacéutica Argentina releva datos sobre la comercialización de fármacos dispensados en todo el país. En el último reporte semestral, sobre consumos de psicofármacos (de enero de 2021 a junio de 2021) a nivel nacional se muestra un creciente consumo de psicofármacos. El informe, muestra que el consumo de Clonazepam aumentó un 4,55%, y el Zolpidem un 25,8 y la Sertralina un 13,4%.

Durante 2020, el primer año pandémico, el total de medicamentos vendidos superó los 689 millones de unidades, rompiendo con la tendencia descendente de 2019. Este año, la tendencia creciente en la venta de psicofármacos se mantiene, aunque en un porcentaje levemente menor, actualmente es del 4,51% de aumento total contra el 5,69% del primer año de pandemia.

Otros de los factores que preocupa es la automedicación. Según el Observatorio de Adicciones y Consumos Problemáticos, en una encuesta obtuvieron datos cualitativos y se detectó que 1 de cada 4 personas comenzó con el consumo de alguno de estos medicamentos por recomendación de un familiar cercano, o un amigo.

De enero de 2021 a junio de 2021, a nivel nacional se muestra un creciente consumo de psicofármacos.

El actual presidente del Colegio de Farmacéuticos de Río Negro, Roberto Zgaib sostuvo que se ve en un incremento en varias drogas y explicó que la Zoldipem y la Sertralina, son un inductor de sueño y un antidepresivo.

“Como farmacéutico, yo creo que si se puede sentar ante un psicólogo y hablarlo primero, es preferible. Convivimos con los que quieren comprar estos fármacos. Cuando estaba en el mostrador, trataba de sugerirlo. Hay personas mayores, que las toman y es un tema, pero la persona joven es más complejo y debe tener un seguimiento médico”, dijo.

En los consultorios de psicólogos, psiquiatras y también médicos clínicos, los problemas relacionados con estos padecimientos aparecieron hace tiempo y se notó un incremento cuando el encierro se prolongó, se informaron nuevas cepas y empezó a haber rebrotes a nivel mundial. A eso, se sumó que muchas familias atravesaron casos graves, o tuvieron algún fallecido por Covid.

El doctor Luis María Ligarribay es psiquiatra y atiende en General Roca. Sostuvo que el fenómeno de crecimiento en el consumo de psicofármacos se viene dando hace varios años, y que para él, en la pandemia hubo dos etapas en la atención.

“En un primer momento, surgieron muchos síntomas depresivos, angustias, pacientes que estaban descreídos, desmotivados. Después se sintió más el tema de cuarentena, más problemas económicos, de vinculación dentro de las patologías sociales que vemos en el consultorio psiquiátrico y en ese sentido, veo un aumento de casos”, aseguró.

Argentina muestra un creciente consumo de psicofármacos desde hace décadas, situación que en el último año y empezada la pandemia se profundizó.

En los consultorios, gran parte de las consultas son por patologías sociales. Trastornos del estado de ánimo, de ansiedad, puede haber síntomas depresivos y ataques de pánico. “El que no puede manejar sanamente su ansiedad, muchas veces, lo hace a través del cuerpo o a través de respuestas impulsivas”, dijo el Dr Ligarribay.

Para tipo de casos suelen utilizarse tratamientos ansiolíticos, antidepresivos que lo que hacen es bajar esa ansiedad, pero se deben respetar los tratamientos. Los psiquiatras insisten que estos son fármacos adictivos que tienen consecuencias a largo plazo.

Tienen que estar dentro de la supervisión de un tratamiento. Tienen sus plazos, una forma de retirarlos. Por ejemplo, llegan al consultorio personas que hace muchos años toman un miligramo de Alplax diario. Con la tolerancia que tiene esa medicación, no tiene un efecto real y genera más daño de lo que puede ayudar”, explicó el psiquiatra.

Cuando vienen con esa medicación, lo que se hace, es tratar de ir reemplazándola con actividades que manejen la ansiedad. En el lugar de los ansiolíticos artificiales se ponen ansiolíticos naturales.

Informe de la Confederación Farmacéutica Argentina

4,2%
Subió el expendio de psicofármacos en los primeros 7 meses del año, pero la cifra más alta se da en el caso de los antidepresivos, que subieron 8,7 % en el mismo período.
4,5%
fue el alza en Clonazepan. Entre los antidepresivos también se destaca el caso de la Sertralina, que llega a un incremento del 13,4%. Una de las grandes subas se registró en las ventas de Zolpidem, usado como un inductor del sueño y que se vende bajo receta y creció 25,8 % durante 2021.

“Deben ser conscientes de los problemas, porque a largo plazo puede tener consecuencias por esta medicación. No se prolongan indefinidamente”, concluyó el Dr Ligarribay.

Los profesionales destacan que algo para abordar en forma interdisciplinaria desde ahora, pero en especial en la pospandemia, será que los tratamientos en salud mental no se resuelven rápido. Se debe evitar la automedicación, requerir siempre la atención profesional y tener presente que estos fármacos generan adicciones.


Alta demanda en el Servicio de Salud Mental Cipolletti


El sacudón que ocasionó la pandemia, especialmente durante los periodos de mayor restricción, no calmó la demanda social en el sistema de Salud Mental del hospital de Cipolletti luego del retorno a ciertos parámetros de normalidad. Por el contrario, cada vez más personas se acercan a un dispositivo que trabaja hace muchos años con talleres y actividades que buscan incluir a las personas que se acercan.

El nuevo escenario social que desplegó el coronavirus impactó en las subjetividades y como lo explican los profesionales exacerbó “el síntoma de la época”; entre otros, la fragilidad de lazos sociales que desembocó en nuevos efectos sobre la salud mental.

Este periodo de más de un año y medio desde el inicio de la pandemia arrojó dos grandes novedades en las consultas; por un lado un incremento exponencial de los intentos de suicidios en personas adultas -y adultos mayores-y una creciente demanda de jóvenes, especialmente la franja etaria entre 13 y 18 años. También se acentuó exponencialmente la violencia intrafamiliar. Uno de los talleres que dictan en Punto de Encuentro es con adolescentes, y se generó luego de la irrupción de la pandemia.

La razón del aumento de consultas se deben a los trastornos en la salud mental y la vida, que trajo la Covid-19 como el insomnio, depresión, problemas económicos.

“La pandemia generó muchísimo malestar, sobre todo en cuanto al encierro en un momento tan importante como es el encuentro con los pares en esa etapa”, explicó Liz Olave, responsable del servicio de Salud Mental de Cipolletti. Agregó que la demanda sigue presente a pesar del retorno de las clases presenciales y la flexibilización de la mayoría de las actividades sociales.

Olave detalló que trabajan con turnos programados y por que la falta de recursos no pueden dar respuesta a la incipiente demanda que llega a la guardia, es decir urgencias. Solo se atienden casos graves. “Por guardia vemos más que nada ingresos que son por cuadros de ansiedad, intentos de auspicios y angustia”.

La coordinadora del Alto Valle Oeste de Salud Mental, Vivina Comba, agregó que eran sintomatologías que observaban antes de la pandemia, pero no con la cantidad que hoy llegan al sistema público.Las profesionales detallan que los ingresos se mantienen y que muchos casos requieren internación.

“Todo lo que no se puede sostener queda en lista de espera, sí lo que hacemos es evaluar sobre la necesidad de celeridad de la demanda. Priorizamos situaciones más complejas, que no estén intervenidas por otra institución, y todo lo que es riesgo, ingresa por guardia”, contó Olave.

El equipo cuenta con siete psicólogos, cuatro psiquiatras, una trabajadora social y seis operadores para toda la localidad, además de ser centro de cabecera del corredor que va de Catriel a Fernández Oro.

Punto de Encuentro ofrece una serie de talleres que se dictan semanalmente y tiene como finalidad la inclusión de las personas que asisten. La semana pasada se realizaron varias actividades en los distintos dispositivos en conmemoración de los 30 años de la Ley Provincial de Salud Mental N° 2440.

En ese sentido, las profesionales hicieron foco en la necesidad de la implementación total de la normativa. Para eso, se necesitan más profesionales y un incremento en los recursos para poder dar respuesta a una demanda que está en constante crecimiento.


Comentarios


Trastornos de ansiedad, depresión y más consumo de psicofármacos, un signo de época.