“Tratamos de no distraernos en frivolidades”
Tan Biónica habló con Río Negro sobre el show del sábado
FIESTA DE LA MANZANA
La del sábado 7 es la que tiene como figuras centrales a Abel Pintos, Sergio Dalma y Tan Biónica, banda de pop rock integrada por el guitarrista Sebastián Seoane, Gonzalo “Bambi” y Santiago “Chano” Moreno Charpentier en voz y bajo, respectivamente, y el baterista Diego Lichtenstein.
Gonzalo, el bajista de Tan Biónica, abrió el diálogo con Río Negro describiendo la etapa actual del cuarteto como “un buen momento, porque nos han pasado muchas cuestiones en los últimos años, aunque quedan tantas por suceder, reflejo posible de este presente”.
“Tenemos muchas cosas realizadas, sueños alcanzados y circunstancias importantes que nos ocurrieron como grupo, pero aún tantísimas por cumplir. Después de una década de estar juntos y de lucharla para que nuestra música se dé a conocer y pueda seguir atravesando barreras, quedan nuevas metas. Estamos iniciando un camino de conquista en Latinoamérica y si bien hemos recorrido Argentina de punta a punta muchísimas veces, quedan ideas por concretar”, aseguró.
“Somos una banda con un espíritu de búsqueda muy inquieto. Por otra parte, cada uno de nosotros está cada vez más contento con su rol. Siempre lo tuvimos claro, pero con los años se fue afianzando. Somos amigos y es un gusto salir de gira, dar vueltas por el mundo y trabajar juntos, componer, viajar. Es una tarea muy linda y toda la parte de sacrificio que tiene, se hace más fácil porque la amistad nos sostiene para asimilar las maravillosas situaciones que nos propone esta carrera.
-Dijiste sacrificio… ¿Qué van postergando o dejando de lado?
-Siempre que se elige algo, se renuncia a otras cosas… A lo largo de este tiempo, hemos ido eligiendo y también renunciando. Me acuerdo cuando estábamos en el colegio secundario (en Nuñez) y nuestros compañeros salían los fines de semana mientras nosotros nos metíamos en la sala de ensayo, comprábamos instrumentos en lugar de autos, no sé… Después, la actividad musical, en esta parte de Latinoamérica, se hace difícil, requiere de mucho tiempo para darse a conocer, recorrer el país donde no en todos los lugares hay una disposición cultural tan grande o hay fiestas populares. Las cosas se hacen muy a pulmón, de a poquito.
-Un camino paso a paso…
-Sí, de subirnos primero a un auto para tocar donde nos dejaran, después a una camionetita cuando a alguien empezaba a interesarle que fuéramos, más tarde a un micro de gira, luego a un avión de línea, posteriormente a uno privado; recorrimos América Latina o París, Portugal, varias veces Estados Unidos. Son etapas que hemos recorrido muy de a pasos. Entonces, las conocemos bien, sabemos el camino que transitamos y cuáles fueron las renuncias que fuimos haciendo y suelen tener un sabor interesante. Nunca se cuenta la parte de la larga espera en un aeropuerto o los miles de kilómetros que se atraviesan para llegar a destino. Se describe el encuentro con el público, el concierto, la parte linda de cada viaje, de cada aventura musical.
-Tampoco las cuestiones personales que quedan en Buenos Aires, suspendidas hasta el regreso, o no y sorprenden al llegar a casa.
-Cierto. La vida nos ha sucedido mientras andábamos el mundo y nuestro país. Cosas tristes y muy felices arriba de un micro de gira, de un avión, de un escenario. Han fallecido familiares, nacido hijos, nos hemos enamorado, casado, festejado cumpleaños. Nuestra existencia pasa sobre este bondi llamado TB, el trabajo se da de esa manera. Nos toca viajar, llevar nuestra música por los destinos y las latitudes que nuestra intuición guía y eso implica no estar en acontecimientos importantes familiares o de amigos. Con tantos años de oficio y profesión nos vamos acostumbrando.
-Según vas describiendo, TB nos es fruto de la casualidad o de una decisión comercial, sino una elección propia.
-Claramente. De movida sabíamos que nos íbamos a dedicar a la música, que nuestro destino estaba en la canción, la poesía y el arte. Solo nos faltaba recorrer unos cuantos y necesarios pasos y kilómetros para que eso empezara a tener un fruto y un resultado. Desde que comenzamos a tocar nos tomamos esto muy seriamente. De hecho, la diferencia al principio era que debíamos trabajar en otra cosa para pagar el alquiler o lo que necesitáramos para hacer los conciertos. Pero, siempre tomamos la música y el destino del grupo con muchísima seriedad, y tuvimos la suerte de ir cruzándonos con gente que se fue sumando al proyecto, metiendo y haciéndose parte de la historia.
Alrededor de Tan Biónica trabaja una cantidad grande de personas, diariamente y de forma fija, además de los socios que podamos tener a lo largo de Argentina para concretar distintos recitales, contactos más esporádicos, si se quiere. Tenemos un equipo de trabajo enorme y nos seguimos vinculando para continuar creciendo y que nuestra música se potencie y llegue más lejos. Hemos tenido mejores o peores experiencias a lo largo del tiempo, pero en general, tomamos algunas decisiones buenas, difíciles. La verdad es que nadie prepara en el camino de la música para saber qué hacer y todo aprendizaje tiene un costo… De chico te vas equivocando al andar, podés firmar malos contratos, después mejores, tomar decisiones que van forjando la personalidad, la identidad y el camino a recorrer. Ser amigos ayuda mucho aquí también, casi todo lo fuimos aprendiendo juntos, creciendo y desarrollándonos como artistas e individuos casi en simultáneo. Nos solo es más lindo sino más fácil por la contención que se siente.
Hay que equivocarse, escuchar al que piensa distinto. Eso en el grupo funcionó muy bien porque dentro del discernimiento aparecen cosas maravillosas. Una discusión o un punto de vista diferente pueden llevar a un camino completamente nuevo. Es un reto en la cosmovisión de TB e hizo que también, como grupo de amigos, con esa base sólida, pudiéramos empezar a ser algo importante, dejar de ser pibes con buenas intenciones que tocan canciones, a pesar en mucha gente y que nuestra música resulte interesante para el imaginario popular. Hemos ido conociendo el oficio, los diversos matices que tiene y, a la vez, trabajando en el vínculo y en la relación personal para que se sostengan en el tiempo. No hay cosa más complicada y sin embargo hace doce, trece años que estamos juntos y nos vemos prácticamente todos los días. Es casi un matrimonio (sonríe Gonzalo) para nosotros, o un…
-Cuatrimonio.
-¡Muy buena palabra! Sí, es una amistad muy fraterna y profunda que fortalece el vínculo. Parece que en el mundo de la música fuéramos grandes estrellas. Hay una parte que genera el arte, de cierto fanatismo o idolatría que debe suceder para que la magia esa exista, pero tratamos de no distraernos en las frivolidades y concentrarnos en la profundidad de las cosas, en lo que está detrás. Base firme para seguir adelante.
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