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Tres paseos para que caigas en la tentación de ir a San Martín de los Andes en otoño

Cuando las praderas, los bosques y las laderas viran a los tonos rojizos y ocres, es señal de que el otoño se muestra en toda su deslumbrante dimensión en San Martín de los Andes. Y nada mejor que disfrutar de la estación más escénica en movimiento. Acá tres propuestas: caminatas en los senderos del cerro Acol, paseos embarcados y una recorrida por la Ruta de los Siete Lagos.

1 En los senderos del cerro Acol

Es una atractiva salida para transitar por los senderos del cerro y pasar por la Cascada Chachín, el río Queñi y el lago Queñi. Otoño es una estación recomendable por el espectáculo que brinda el bosque de raulíes y las vistas panorámicas de los lagos Lácar y Queñi. Se trata de una caminata de unas tres horas y media si se hace a paso tranquilo. Es de dificultad media. Para llegar, salís de San Martín hasta la rotonda que te lleva al camino hacia Hua Hum, ahí tomás la ruta que te lleva al cerro Colorado y al paraje Trompul.

Pocos kilómetros antes de llegar al límite con Chile doblás a la izquierda, cruzás el puente sobre el río Hua Hum y tomás otra vez a la izquierda.
En ese camino, que va hacia la cascada Chachín y termas de Queñi, hay un estacionamiento en la zona de la cascada, de donde sale un camino que va al Acol.

Rumbo a Quila Quina

2. Paseos embarcados
Hay dos opciones disponibles, con embarcaciones para entre 80 y 110 pasajeros.

La primera es a Quila Quina, con salidas a las 11, 13 y 16 horas. Cuesta 650 pesos y los jubilados tienen un descuento del 20% en la primer salida y los menores de 16 en cualquiera de las tres.

La segunda es a Hua Hum, hasta el puerto y la hostería, a 4 kilómetros de la frontera con Chile. Se realizan los martes, jueves y domingos, entre las 12 y las 19 horas y el valor es de 1850 pesos por persona.
En cuanto a descuentos, los jubilados tienen el 20% en la salida de los domingos y los menores de 16 el 20% en cualquiera de los tres días.
La excursión a Quila Quina implica unos 40 minutos de navegación para llegar a ese hermoso paraje y bajar para dialogar con los pobladores de la comunidad mapuche, curiosear las artesanías, probar las tortas fritas, conocer la Escuela Rural, la playa, el bosque de robles pellines, el arroyo y la cascada.


En cambio, la excursión implica navegar por dos lagos, el Lacar y el Nonthue y disfrutar de las espectaculares vistas de los cerros cercanos durante el viaje hasta el muelle de la hostería Hua Hum, ya cerca del límite con Chile (dato: te avisamos que es probable que en la hostería te tientes con las tortas de chocolate).

$ 1800

por estos días se consiguen habitaciones en apart hoteles de dos estrellas a partir de esa cifra.


Ese es el punto final, ya que antes hay escala en Quila Quina (se puede aprovechar para almorzar) y en la espectacular cascada Chachín, a la que accedés tras unos 30 minutos de caminata.


Ya de vuelta, hay otra parada para caminar y conocer la isla Santa Teresita y su antigua capilla, en la que se hacían casamientos y bautismos de los pobladores de las márgenes más próximas a la isla, que es rocosa, de orillas abruptas, sin playa; poblada de vegetación propia de los bosques andino-patagónico como coihue, ciprés, maqui y los arrayanes de corteza color canela.

3 La Ruta de los Siete Lagos

Es un buen momento del año para recorrerla. Cerca de San Martín, a unos 8 km, encontrás el mirador Pil Pil, parada casi obligada para fotografiar el valle con el marco de las cumbres y el lago en el fondo de la vista.

Paisajes de la Ruta 40.


Pero unos dos kilómetros antes, entre álamos amarillos, vas a encontrar un puñado de casas de pobladores en sus campos a la vera de la ruta, que suelen vender leña y corderos. Entre el primer poblador y el segundo hay un camping en el que venden tortas fritas. Después del Mirador Pil Pil, a unos 2 km podés optar entre el desvío a Chapelco o seguir a Villa La Angostura.

Los dos motoqueros que ves en la foto transitan el icónico camino entre los lagos Hermoso y Falkner. Por estos días se puede recorrer sin problemas y sumergirse como ellos en los maravillosos tonos del otoño: las lengas rojizas, el ñire que vira al naranja, los álamos amarillentos, los raulíes rojos del lago Hermoso.
Si vas de paseo es mejor que lleves bebidas y alimentos porque la mayoría de las proveedurías de los campings están cerrados en esta época.


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