Triste Navidad vivieron en Bagdad

Redacción

Por Redacción

BAGDAD (AFP).- “Aquí no hay Navidad”, lamenta Ghasan, un cristiano caldeo de 40 años que vive en un aula húmeda de Bagdad con su familia desde que huyeron de las persecuciones de los yihadistas en el norte de Irak.

Antes, para ellos Navidad era uno de los momentos más importantes del año. Era una fiesta “con sentido”, recuerda Ghasan. “La preparábamos con esmero”, añade su esposa, Basma, de 27 años. En su casa se decoraba el árbol de Navidad y cenaban todos juntos antes de acudir a la misa del gallo.

Como otros miles de cristianos de Irak, Ghasan y sus tres hermanos huyeron con sus mujeres e hijos de Al Qosh. Esta ciudad de la provincia de Nínive fue conquistada en junio por el grupo Estado Islámico en una ofensiva que le permitió apoderarse además de Mosul, la segunda de Irak.

Esta huida les llevó al Kurdistán iraquí y de allí a Bagdad, donde la familia fue acogida este mes en un colegio cercano a la iglesia de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Ghasan, su esposa y sus dos hijos comparten la misma sala con su hermano, su cuñada y sus cuatro hijos. Los otros dos hermanos y sus familias están alojados en otra aula. Las ventanas están cubiertas de telas viejas y los colchones se amontonan en el suelo, en medio de zapatos. “Aquí no hay futuro”, se queja Ghasan, abrazado a su hijo de siete años.


BAGDAD (AFP).- “Aquí no hay Navidad”, lamenta Ghasan, un cristiano caldeo de 40 años que vive en un aula húmeda de Bagdad con su familia desde que huyeron de las persecuciones de los yihadistas en el norte de Irak.

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