Triunfo de la “democracia participativa”
El reciente rechazo del gobierno de Río Negro a la instalación de la central nuclear es un claro ejemplo de la férrea voluntad popular puesta al servicio del bien común.
Debemos comprender que el solo hecho de emitir el voto ocasionalmente no alcanza ni nos libera de participar y comprometernos en el rol protagónico de “ciudadanos” para incidir en la toma de decisiones.
Asimismo, queda claro que los gobiernos de turno tienen la obligación ineludible de convocar, en tiempo y forma, a una consulta popular (Constitución de Río Negro, Cap. II: “Atribuciones del gobernador”, Art. 181) y no incursionar discrecionalmente sin “licencia social” ni aval de la Legislatura.
Complementariamente, he tomado conocimiento por el “Río Negro” de las expresiones vertidas por el diputado nacional Wisky (Cambiemos) en cuanto a que “este rechazo va a traer consecuencias” y que “él [gobernador] sabía que iba a China a esto…” (sic). Es triste y lamentable que los rionegrinos no lo supiéramos y tampoco nuestros legisladores, y ahora parece que estuviéramos expuestos a sufrir las consecuencias. Sería bueno que el diputado brindara las aclaraciones necesarias respecto de la contradicción incurrida por su gobierno al haber impulsado simultáneamente este proyecto de energía no renovable (nuclear) y por otro lado en forma masiva e institucional las renovables (eólica y solar) a modo de política de Estado, según la publicidad en otros periódicos del interior del país.
Tampoco se buscó generar seguridad jurídica a oferentes-inversores mediante una licitación internacional, abierta, transparente y competitiva, amén de haber transitado previamente en demanda de consensos y aprobación del proyecto por ley.
Rubén Martín Aranzábal
DNI 5.443.231
Rubén Martín Aranzábal
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