Un gran potencial turístico para explotar

Redacción

Por Redacción

La Meseta de Somuncura es uno de los lugares más imponentes de la Región Sur rionegrina. Su geografía, su inmensidad, las huellas de un pasado milenario, su fauna y flora silvestres y el sonido que el viento ocasiona en las rocas basálticas hace que Somuncura, o “piedra que suena o habla” en mapuche, tengan un gran atractivo turístico. Esto es advertido por los vecinos de El Caín quienes periódicamente ven como pasan las 4 x 4 y se internan en la meseta buscando sus maravillas. “Muchas gente visita la meseta. Cuando llegan y nos preguntan por dónde ir, qué camino tomar y notamos en los visitantes cierta desconfianza. Pero luego de recorrerla no dejan de manifestar su asombro y se van maravillados”, señalan los vecinos de El Caín. El Caín es el único poblado situado en la propia meseta, en un amplio bajo. Representa el principal acceso por el este, a través de la ruta Provincial 5, al vasto territorio de 15.000 kilómetros cuadrados. Es una altiplanicie basáltica, con relieves de conos volcánicos, sierras, cerros que se acercan a los 1.900 msnm como el Cerro Corona, intercalados con lagunas temporarias y arcillosas. Reviste de interés geomorfológico, geológico, climático, biológico y ecológico, y de características únicas en la Patagonia. Tiene además gran interés biológico por la existencia de especies y subespecies endémicas vegetales, y animales como la mojarra desnuda, la lagartija de las rocas, la rana de Somuncura, algunas subespecies del piche patagónico y el pilquín o chinchillón. Por sus características únicas, en 1993 la Ley de Áreas Naturales Protegidas le dio el título de Reserva Provincial. Este gran potencial turístico, representa a mediano y largo plazo, una alternativa viable para el desarrollo de El Caín. (AJ)


La Meseta de Somuncura es uno de los lugares más imponentes de la Región Sur rionegrina. Su geografía, su inmensidad, las huellas de un pasado milenario, su fauna y flora silvestres y el sonido que el viento ocasiona en las rocas basálticas hace que Somuncura, o “piedra que suena o habla” en mapuche, tengan un gran atractivo turístico. Esto es advertido por los vecinos de El Caín quienes periódicamente ven como pasan las 4 x 4 y se internan en la meseta buscando sus maravillas. “Muchas gente visita la meseta. Cuando llegan y nos preguntan por dónde ir, qué camino tomar y notamos en los visitantes cierta desconfianza. Pero luego de recorrerla no dejan de manifestar su asombro y se van maravillados”, señalan los vecinos de El Caín. El Caín es el único poblado situado en la propia meseta, en un amplio bajo. Representa el principal acceso por el este, a través de la ruta Provincial 5, al vasto territorio de 15.000 kilómetros cuadrados. Es una altiplanicie basáltica, con relieves de conos volcánicos, sierras, cerros que se acercan a los 1.900 msnm como el Cerro Corona, intercalados con lagunas temporarias y arcillosas. Reviste de interés geomorfológico, geológico, climático, biológico y ecológico, y de características únicas en la Patagonia. Tiene además gran interés biológico por la existencia de especies y subespecies endémicas vegetales, y animales como la mojarra desnuda, la lagartija de las rocas, la rana de Somuncura, algunas subespecies del piche patagónico y el pilquín o chinchillón. Por sus características únicas, en 1993 la Ley de Áreas Naturales Protegidas le dio el título de Reserva Provincial. Este gran potencial turístico, representa a mediano y largo plazo, una alternativa viable para el desarrollo de El Caín. (AJ)

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