Un grupo que sea “fácil de escuchar”
En el Quinteto Bataraz hay una premisa. Buscar ser simples y efectivos. –Hay una cuestión que sí hemos pensado y nos gusta mucho y es que queremos tocar en un grupo fácil de escuchar. Es una decisión que venimos logrando… Cuando empezamos a formarnos, a aprender elementos nuevos, al tocar queremos poner toda la carne al asador, todo lo que sabemos o hemos oído. Los resultados son muy lindos de ejecutar, de pensar, de cranear, pero de acceso trabajoso al oído. Queríamos expresarnos con un desarrollo que contenga aquellos ingredientes pero para quien desee buscarlos. Buscamos que Bataraz sea de escuchar sencillo, accesible. –La presencia de un santiagueño, (Pablo Farhat en violín), ¿cuánto influye en el manejo folclórico, en la interpretación de la chacarera? –Un montón. Él es un musicazo, un ejemplo claro de alguien que se formó tocando los ritmos de su tierra durante mucho tiempo, que luego tuvo una extensa formación clásica. Pablo también toca con Chango Spasiuk, y ahora, para estar con nosotros, tiene licencia en la Sinfónica de Rosario donde es primer violín. Poseer una técnica clásica y haber tocado chacareras en Santiago del Estero nos suma muchísimo –Volver al pago con otra formación, no deja de ser una prueba, un desafío mayor, se me ocurre… Neuquén no es una cancha neutral, para ponerlo en otros términos. –No, no lo es. Voy a mostrar algo que quiero mucho. Bataraz es muy joven como grupo, vamos a cumplir tres años dentro de poco, pero a cuatro meses de comenzar, mandamos un demo al Fondo Nacional de las Artes y ganamos la oportunidad de grabar nuestro primer compacto; a los ocho meses estábamos nominados a los Premios Gardel y ganamos dos. Ir a mostrar nuestro trabajo a Neuquén es muy valioso en lo personal, es proponer a las personas que allí dejé hace casi diez años, qué estoy haciendo y defendiendo ahora. Vamos a hacer 15 o 16 temas, incluyendo los nuevos que serán parte de la próxima grabación. Todo será novedoso, aún para alguien que haya escuchado el disco. –¿Tu padre y tu tío van a estar? –Van estar, sí. También es mostrárselo a ellos, por sobre todas las cosas, puesto que me formé con ambos, y a un montón de músicos amigos que fueron parte de mi formación. Como bien dijiste, no es una cancha neutral, por esta precisa razón. Dicho desde un lugar humano, para nada egocéntrico, tengo muchas ganas de que un montón de gente que quiero, vea el trabajo que he hecho y estoy haciendo en Buenos Aires, que la distancia impide hacerlo con mayor frecuencia.
En el Quinteto Bataraz hay una premisa. Buscar ser simples y efectivos. –Hay una cuestión que sí hemos pensado y nos gusta mucho y es que queremos tocar en un grupo fácil de escuchar. Es una decisión que venimos logrando… Cuando empezamos a formarnos, a aprender elementos nuevos, al tocar queremos poner toda la carne al asador, todo lo que sabemos o hemos oído. Los resultados son muy lindos de ejecutar, de pensar, de cranear, pero de acceso trabajoso al oído. Queríamos expresarnos con un desarrollo que contenga aquellos ingredientes pero para quien desee buscarlos. Buscamos que Bataraz sea de escuchar sencillo, accesible. –La presencia de un santiagueño, (Pablo Farhat en violín), ¿cuánto influye en el manejo folclórico, en la interpretación de la chacarera? –Un montón. Él es un musicazo, un ejemplo claro de alguien que se formó tocando los ritmos de su tierra durante mucho tiempo, que luego tuvo una extensa formación clásica. Pablo también toca con Chango Spasiuk, y ahora, para estar con nosotros, tiene licencia en la Sinfónica de Rosario donde es primer violín. Poseer una técnica clásica y haber tocado chacareras en Santiago del Estero nos suma muchísimo –Volver al pago con otra formación, no deja de ser una prueba, un desafío mayor, se me ocurre… Neuquén no es una cancha neutral, para ponerlo en otros términos. –No, no lo es. Voy a mostrar algo que quiero mucho. Bataraz es muy joven como grupo, vamos a cumplir tres años dentro de poco, pero a cuatro meses de comenzar, mandamos un demo al Fondo Nacional de las Artes y ganamos la oportunidad de grabar nuestro primer compacto; a los ocho meses estábamos nominados a los Premios Gardel y ganamos dos. Ir a mostrar nuestro trabajo a Neuquén es muy valioso en lo personal, es proponer a las personas que allí dejé hace casi diez años, qué estoy haciendo y defendiendo ahora. Vamos a hacer 15 o 16 temas, incluyendo los nuevos que serán parte de la próxima grabación. Todo será novedoso, aún para alguien que haya escuchado el disco. –¿Tu padre y tu tío van a estar? –Van estar, sí. También es mostrárselo a ellos, por sobre todas las cosas, puesto que me formé con ambos, y a un montón de músicos amigos que fueron parte de mi formación. Como bien dijiste, no es una cancha neutral, por esta precisa razón. Dicho desde un lugar humano, para nada egocéntrico, tengo muchas ganas de que un montón de gente que quiero, vea el trabajo que he hecho y estoy haciendo en Buenos Aires, que la distancia impide hacerlo con mayor frecuencia.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora