Un mexicano y un activista del cuidado del medio ambiente

Iñárritu y DiCaprio, una dupla genial

Redacción

Por Redacción

Un mexicano en la era de Trump

Alejandro González Iñárritu hizo historia en los Oscar con su segundo premio consecutivo a mejor director y aprovechó su discurso para subrayar la importancia de la diversidad en un Estados Unidos en el que el precandidato republicano Donald Trump llama a construir un muro en la frontera con México.

“Tengo mucha suerte de estar esta noche aquí hoy, muchos no han tenido mismo suerte”, señaló al alzar la estatuilla por segunda vez por “The Revenant” (”El renacido”).

“Qué mejor oportunidad para nuestra generación de liberarnos de esta mentalidad tribal y asegurarnos de que el color de la piel sea algo tan irrelevante como el largo de nuestro cabello”, afirmó Iñárritu.

Hasta el momento los únicos que habían logrado la hazaña de ser elegidos como mejor director de forma consecutiva fueron cineastas de la talla de John Ford y Joseph L.Mankiewicz en las décadas del ‘40 y ‘50.

El año pasado, el “Negro” -como le ducen sus amigos-, se llevó el premio poniendo a Hollywood un espejo delante. “Birdman (o la inesperada virtud de la ignorancia)” es una comedia negra, una sátira sobre la fama y el éxito que tanto se venera en ese rincón del planeta. Y la Academia le otorgó cuatro Oscar (mejor película, director, guión original y fotografía).

Pero por la sangre del realizador mexicano hierve el drama, el drama intenso es su territorio, es donde siempre se ha movido desde que con el cambio de siglo decidiese dejar los comerciales que rodaba (también con un meritorio éxito) para contar historias más complejas.

No era la primera vez que cambiaba de profesión. Iñárritu (México, 1963) había sido presentador de una radio musical antes de embarcarse en la publicidad, pero fue de la mano del escritor y realizador Guillermo Arriaga con quien dio el salto al cine en “Amores Perros”, una historia que él dirigió y Arriaga escribió.

Aquella película estrenada en el 2000 (y que también supuso el salto a la fama de su protagonista Gael García Bernal) se llevó el premio de la crítica en Cannes y llegó a los Oscar en la categoría de mejor película de habla no inglesa.

Desde entonces Iñárritu reside en Estados Unidos y se ha visto apoyado y ha respaldado a sus amigos y compatriotas Alfonso Cuarón y Guillermo del Toro. La admiración por “Amores Perros” hizo que Sean Penn, Naomi Watts y Benicio del Toro no dudaran en ponerse en manos de un realizador casi novel en “21 gramos”, su segundo trabajo, que también concurrió a los Oscar.

Pero fue “Babel”, su tercera película, la que realmente lo asentó en el circuito de Hollywood. La cinta optó a siete estatuillas, pero sólo Gustavo Santaolalla alzó la correspondiente a la banda sonora. Esta cinta, con la que Iñárritu fue distinguido como director en Cannes, puso fin a su colaboración con Arriaga “por desavenencias artísticas”.

Consideradas como una triología, sus tres primeras películas retratan vidas truncadas y personajes que de alguna forma buscan la redención, como también ocurre con el drama “Biutiful”, con el que Javier Bardem se alzó como mejor actor en Cannes. El actor español consiguió también otra nominación a los Oscar como mejor protagonista.

“The Revenant”, protagonizada por Leonardo DiCaprio, es la historia de un trampero que a principios del siglo XIX casi pierde la vida por el ataque de un oso y es abandonado por sus compañeros. Consigue sobrevivir a las heridas en un entorno gélido y hostil con el único objetivo de vengarse.

Pero “El renacido” es también una historia épica sobre cómo se construyó Estados Unidos, sobre los inmigrantes que le han dado forma y sobre el racismo que ha estado siempre latente. Vivimos “un momento tan xenófobo como el que vivió América en sus inicios”, dijo recientemente el director en entrevista con el diario español “El Mundo”.

Rodada con luz natural y en condiciones extremas, el reto de Iñárritu era hacer un cine sin los artificios de los efectos digitales, tratando de llevar al espectador a la naturaleza más cruda sin intermediarios e incluso casi sin diálogos, pues el protagonista no articula palabra durante gran parte del metraje.

“Me parece que todavía la tierra y la realidad ofrecen mundos no explorados, olvidados, mal interpretados o desconocidos, que pudiesen parecer más de ciencia ficción que el propio espacio”, afirmó en una entrevista con diario chileno “El Mercurio”. “Estamos tan desapegados a lo que pertenecemos, que cuando volvemos a nuestro origen, decimos: ‘Guau, no me acordaba de que esto existía’”, agregó.

El director reconoce que sus películas nacen de su frustración como espectador. “El cine actual se ha acomodado y el lenguaje se ha empobrecido de forma dramática. Sólo se busca la satisfacción inmediata y cada película es un producto diseñado desde el principio para ser fabricado en una gran factoría. No hay personas, hay planificadores. Hay que salir a buscar lo auténtico”, explicó a “El Mundo”.

Esa búsqueda redundó en que por tercer año consecutivo un mexicano se lleve el Oscar a la mejor dirección después de que en 2014 fuese su amigo Cuarón (”Gravity”) quien inaugurase el pabellón mexicano.

Y le dio el Oscar al mejor actor a DiCaprio después de seis nominaciones en las que se había ido con las manos vacías. Y el tercero consecutivo a la mejor fotografía a otro mexicano que hizo historia, Emmanuel “El Chivo” Lubezki (que ya se lo había llevado por “Birdman” y “Gravity”).

Desde 2009, año en que Kathrin Bigelow alzó la estatuilla dorada como mejor directora, ningún estadounidense ha vuelto a subir a ese podio. A Tom Hooper (Reino Unido), le siguió el francés Michel Hazanavicius y el taiwanés Ang Lee. Cuarón tomó el testigo e Iñárritu parece que no lo suelta. Por mucho que le pueda llegar a pesar a Trump, el talento mexicano marca la pauta en Hollywood.

Recuadro: Un orgullo mexicano

El presidente de México, Enrique Peña Nieto, calificó de “un orgullo” para el país al director Alejandro González Iñárritu por ganar su segundo Oscar consecutivo por “The Revenant”.

“Muchas felicidades Alejandro González Iñárritu, por otro Oscar por Mejor Director. Eres un orgullo para tu país”, escribió en su cuenta de Twitter.

Recuadro: DiCaprio y un Oscar en defensa de la diversidad y el medio ambiente

Durante sus 41 años de vida, pocos pueden hacer alarde de una carrera tan prolífica como actor: apenas pasa un año sin que Leonardo DiCaprio tenga un éxito en la gran pantalla, pero pese a sus numerosos premios hasta ahora le faltaba el más prestigioso de Hollywood.

Este año finalmente consiguió un Oscar por su papel de Hugh Class, un explorador y cazador estadounidense del siglo XIX en “The Revenant”, de la mano del mexicano Alejandro González Iñárritu.

Su trabajo más exigente no sólo en lo interpretativo, sino también en lo físico, debido a las durísimas condiciones de rodaje en medio de la naturaleza, según ha reconocido el propio actor.

Son interminables los títulos acumulados durante su carrera, que comenzó en populares series de televisión como “Santa Barbara” o “Growing Pains”, hasta que fue catapultado a la fama mundial con “Titanic” (1997), de la mano de James Cameron.

En un guiño quizás a aquella película tan nominada, DiCaprio, que está actualmente sin pareja, recorrió la alfombra roja junto a su compañera protagonista en esa película, Kate Winslet. Ambos fueron una de las parejas más comentadas de la noche y ella estuvo entre las que más celebraron cuando se anunció que el actor era el ganador este año.

Mucho tiempo había pasado desde su primera candidatura en 1994 por “What’s Eating Gilbert Grape”, a la que le siguieron otras por “The Aviator” -con la que ganó su primer Globo de Oro como mejor actor en 2005-, “Blood Diamond” y, en 2014, por partida doble -actor y productor- con “The Wolf of Wall Street”. También fue muy recordado su papel en “Gangs of New York” (2002).

En su discurso de agradecimiento, DiCaprio hizo una defensa de la protección del medio ambiente, un tema por el que ha hecho intensas campañas en los últimos años.

“’The Revenant’ es sobre la relación de un hombre con un mundo natural”, dijo al recoger la estatuilla. “El 2015 fue el año más caluroso (…) Tuvimos que movernos para encontrar nieve”, afirmó el actor de 40 años sobre el rodaje, que se realizó en parte en la Patagonia argentina.

“El cambio climático es la amenaza más real a la que se enfrenta nuestra especie”, insistió DiCaprio. “Tenemos que apoyar a los líderes en todo el mundo que no hablan por las corporaciones sino por toda la humanidad, por los indígenas del mundo, por los millones y millones de desamparados que serán los más afectados por eso, por los hijos de nuestros hijos, y por toda esa gente que ha visto su voz acallada por la política de la codicia”.

“No demos el planeta por garantizado”, completó.

Iñárritu también tuvo un gesto para reconocer el trabajo de DiCaprio en la película en su propio discurso al ser galardonado como mejor director este año: “Leo, tú eres “The Revenant”, gracias por dar tu alma, tu arte, tu vida…”, afirmó.

Desde adolescente, DiCaprio quería ser actor. Creció en un barrio duro de Los Angeles pero su madre alemana lo llevaba todos los días a una escuela más lejana para darle mejores oportunidades, según relató.

Además de actor es importante su faceta como activista. Tiene una fundación que lucha contra el cambio climático y ha sido nombrado Mensajero de la Paz por la ONU.

DPA


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