Un mismo país con 'idiomas' diferentes

Por Redacción

Esta Argentina tan heterogénea en razas generó también un mapa del país tan diferente en culturas que es asombroso. Un mapa donde apenas unos cientos de kilómetros implican cambios profundos en las costumbres de la gente, esa gente que tiene raíces árabes o italianas, o alemanas o españolas y por qué no raíces de otros países de Latinoamérica.

Esta Argentina obliga a aprender cuando uno cambia de cultura, nada del otro mundo, pero sí por ejemplo, palabras que tienen significados diferentes según dónde uno se sitúe. Y una pequeña revisión sobre un diccionario inventado hará aparecer significados diferentes para las mismas cosas o para los mismos hechos.

Por ejemplo, comprar carne picada en el sur del país es lo mismo que comprar carne molida en el norte de la Argentina, es el mismo producto, pero con denominaciones diferentes. Ni hablar cuando se trata de cortes de carne, que pueden llevar más de una sorpresa. Por ejemplo, los cortes que en la Patagonia no se conocen son la ñazcha y la zaraza, pero que en realidad sí se conocen pero se llaman diferente.

Atarse los cordones, hecho inevitable y rutinario de cada día, en otros puntos del país es atarse las hileras, no me pregunte por qué, pero si un patagónico escucha esa frase, tal vez ni sepa de qué se trata.

Claro, lo mismo puede suceder si un norteño viene a la Patagonia y se encuentra con el pan mignón, que no se conoce así en buena parte de la Argentina, donde simplemente se llama pan francés, chico o grande.

Una marinera, en la Patagonia se convierte en La Rioja, Catamarca o Tucumán en un lampreado, con la misma base de carne, harina y huevo. Algo desnudo, es pila, alguien que está desnudo en el norte del país se dice que está pila.

Ahora, no se confunda, muchas de estas palabras ni siquiera están en el diccionario, no son más que regionalismos, en algunos casos costumbrismos que generaron su propio idioma, pero que no tienen demasiado sustento teórico.

Un perro de esos que están en vías de extinción, que no tienen pelos, se llama perro pila, una mariposa cuyo nombre científico desconozco, pero de esas grises muy comunes, con bastante parecido a las polillas, en el norte del país se llama pirpinta y si algún patagónico escucha ese «idioma», probablemente ni sepa de qué se trata.

El famoso pibe o piba de Buenos Aires o del sur del país, es en muchas provincias el chango o chinita y si se quiere dirigir a alguien de modo más despectivo, sobre todo a las mujeres, les dicen chinitillas, un diminutivo que tampoco tiene respaldo teórico.

Un gorrión, que es conocido como tal en todos los puntos del país, adquiere en algunas provincias el nombre de «chuschín», aunque en realidad se lo llama de las dos maneras en la región noroeste, pero no así en la Patagonia.

La famosa gomera con la que se cazan pájaros es en otras regiones de la Argentina una honda.

En fin, tonalidades que tienen que ver con orígenes diferentes, con vidas diferentes, con climas distintos para esta Argentina tan variada desde sus costumbres hasta su modo de hablar. No es casual que el mismo clima tenga que ver también con el modo de ser de la gente. Un mapa de la Argentina que da para mil lecturas diferentes según sea el lugar donde uno se sitúe.

 

JORGE VERGARA

jvergara@rionegro.com.ar


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