“Un mundo sin libros es un mundo perdido”

Por Redacción

Hoy en día sorprende que en determinados medios de comunicación sólo se hable de “lo mucho que está creciendo el país”. El Estado se presume presente y regulador de la economía, lo que supuestamente ha generado en la última década superávit fiscal y aumento récord de recaudaciones impositivas. Dicho todo esto resulta válido preguntarse: ¿vuelve esa riqueza a la sociedad? Se están descuidando ciertos ámbitos en todo el país que merecen más atención y partida presupuestaria, como por ejemplo la educación. Ésta es claramente el pilar fundamental para el crecimiento y el desarrollo de la nación. Parecería ser que cada día hay más establecimientos educativos funcionando y, junto con éstos, a su vez más personal capacitado. Pero al mismo tiempo hay ciertos hechos que no pueden ser ignorados, como por ejemplo que año a año los trabajadores del sector educacional emprendan reiteradas huelgas en reclamo de mejoras en sus salarios, que dicho sea de paso nunca son incrementados en concordancia con el índice de inflación real de precios. Al analizar la situación actual del sistema educacional resulta difícil y hasta risueño creer que la calidad educativa está mejorando, ya que el panorama que ofrece la realidad es completamente adverso a lo que todos deseamos. Mientras que por un lado se siguen inaugurando nuevos establecimientos educativos y se siguen entregando netbooks, por el otro aumenta el nivel de violencia dentro de las escuelas y se incrementan los índices de deserción y de repitencia escolar. Ante el fracaso evidente que muestran las estadísticas, los consejos provinciales de educación implementan medidas que hacen que para los alumnos sea más flexible la aprobación de sus correspondientes ciclos escolares. Antes, por ejemplo, existía una cantidad limitada de inasistencias permitidas para no perder la regularidad escolar, y en los últimos años ese límite ha sido expandido. Si bien en un principio este tipo de medidas ayuda a mejorar las estadísticas, se encuentra muy lejos de resolver la cuestión de fondo. Tanto el gobierno provincial como nacional tienen la obligación de mejorar la calidad de sus instituciones educativas, pero la realidad refleja algo muy distinto. Estas instituciones parecen ser un gasto molesto y penoso y no se les da importancia o, en todo caso, se les asignan recursos para cosas como la repartición de netbooks, acto que no va a ayudar a la resolución de los problemas de fondo mencionados anteriormente. Por otro lado, el Estado tampoco motiva a los docentes para que éstos sigan capacitándose y de ese modo enriquecer su formación profesional, la cual va a impactar directamente en la formación académica de las próximas generaciones. Estos docentes no sólo están a cargo de enseñar sus respectivas áreas de estudio, sino que además tienen la tarea de enseñar a sus alumnos a razonar, comportarse y expresarse correctamente. ¿Qué será que hace falta para que el gobierno entre en razón de Estado y se preocupe más por resolver los problemas que por ajustar las estadísticas? Hernán Rueda DNI 36.752.884 Neuquén

Hernán Rueda DNI 36.752.884 Neuquén