Un papa bajo distintas lupas en un país movilizado

Maradona: “El dios del fútbol es argentino, ahora también el Papa”.

Redacción

Por Redacción

Messi, el dios del fútbol, es argentino. Ahora el papa de los católicos, la voz de San Pedro sobre la Tierra, también.

En las confiterías, en la intimidad de los hogares, en las vidrieras que tenían prendidos sus televisores de alta definición, la gente se paró para escuchar de labios del mismísimo Santo Padre que sí, que Dios es argentino como dicen. O que está muy pero muy cerca de serlo.

“¡Uy! ¡Lo que nos vamos a creer los argentinos!”, decía una señora que acababa de bajarse del colectivo y tomaba un café en la terminal de Bariloche. “¿Quién nos para, che?”, afirmaba un señor que estaba al lado, aferrado a un celular más grande que su mano.

La noticia dejó mudos a muchos por la calle y exultantes a otros tantos: la profecía se ha cumplido. Dios usa una remera celeste y blanca. Tiene una estampita de Carlos Gardel debajo de las barbas blancas y es ¿de River o de Boca?

Definitivamente los argentinos están desde ayer en comunicación directa con el Supremo. Eso dice la gente y, de un modo algo esotérico, con esta idea se recibe una novedad de tal calibre. No era un chiste, después de todo. Es la primera vez que el mundo tiene un papa nacido en la Argentina. Una eminencia buscada y encontrada “en el fin del mundo”, en palabras del pontífice.

Será una figurita más para el destacado álbum de personalidades gloriosas que tiene el país.

Las relaciones entre lo divino y lo “argento” han sido mencionadas en distintas y ocurrentes oportunidades. La “mano de Dios” de Diego Maradona es una muestra acabada de este vínculo férreo. “¡Dios es argentino! y devaluó (qué orgulloso estoy) / ¡Dios es argentino! como yo ¡alguien me choreó! / ¡Dios es argentino! y se olvidó, no sé qué pasó / ¡Dios es argentino! y nos cabió”, dice la canción del grupo de rock Villanos que debe haber sonado en las últimas horas en las radios. En tanto que el mismísimo Borges escribió el relato “La escritura de Dios”. Hasta en Facebook hay una página llamada “Y Dios creó al argentino”. El mayor físico del mundo en la actualidad nació en Buenos Aires y aunque, como alguna vez aclaró, no se explica a Dios a sí mismo, su trabajo ha llevado la física teórica hasta el límite de lo imposible, justo donde empiezan los campos del Señor. “¿Sabés quién nos salvó de que nos cagaran, pero que nos cagaran a goles? El pichón de Cristo”, contaba el Negro Fontanarrosa en uno de su cómicos relatos. Y la lista de afinidades entre el ser argentino y Dios siguen y siguen. Como un juego infinito, seguramente se multiplicarán las referencias al respecto de aquí en adelante.

CLAUDIO ANDRADE

candrade@rionegro.com.ar

HISTÓRICA DESIGNACIÓN


Messi, el dios del fútbol, es argentino. Ahora el papa de los católicos, la voz de San Pedro sobre la Tierra, también.

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