Un partido de fútbol que casi termina en fuga

Los integrantes de uno de los equipos que jugaba un picado en el patio del Penal 2 de Roca salieron como estampida y ganaron el muro, pero fueron persuadidos con balas de goma.

Redacción

Por Redacción

ROCA

ROCA (AR).- El partido de fútbol se terminó abruptamente. Ocho de los improvisados jugadores se lanzaron a toda carrera hacia el paredón que da a la calle Maipú. No buscaban celebrar un gol colgándose del alambrado para festejarlo con la hinchada. Todo lo contrario. La única intención era escaparse del Penal 2 de Roca, donde se encuentran alojados desde hace tiempo.

Uno de los que intentó fugarse quedó con la marca de una decena de disparos de postas de goma en la espalda y tuvo que ser hospitalizado. El resto optó por regresar a su pabellón, y sin posibilidad de terminar el “picadito” que habían comenzado temprano.

Hacer un partidito a la mañana no resulta nada extraño en el patio del Penal. Los dos equipos estaban formados desde temprano y cada uno tenía su estrategia armada para vencer al rival.

Los 16 jugadores estaban alojados en el Pabellón 4. Eran ocho por lado y como ya se conocen desde hace tiempo los equipos se definieron de común acuerdo.

La desgastada pelota se lanzó al aire y cerca de las 10, los internos corrían en busca del arco contrario. Todos en el patio seguían de cerca cada jugada y movimiento de los dos equipos. En especial el grupo de efectivos de la policía que resguarda las cuatro murallas que rodean el Penal 2.

El partido era “picante”, relataron algunos testigos.

Apenas habían transcurrido 15 minutos del primer tiempo cuando el encuentro se detuvo inexplicablemente. Se hizo un segundo de silencio y luego todos los jugadores corrieron en distintas direcciones.

Lo más llamativo es que un equipo completo picó hacia el paredón de calle Maipú.

En medio de la carrera levantaron varios ganchos con sogas caseras que habían dejado estratégicamente escondidos para escalar los paredones y darse a la fuga. Pero antes tenían que escalar los 8 metros de la muralla.

Cuando el equipo se aferraba a las sogas para comenzar el ascenso, el resto de los internos -incluido el otro equipo- comenzó a lanzar piedras contra los puestos de vigilancia de la policía que se encuentran sobre las murallas.

Comenzaron los estampidos de las escopetas de los uniformados. Y varios perdigones dieron en las murallas pero otros tantos impactaron contra la humanidad de los internos que cayeron rápidamente a tierra.

Miguel San Martín -de 23 años- fue el que más resistió. Se llevó la marca de media decenas de impactos sobre la piel. Por eso decidieron trasladarlo al hospital Francisco López Lima.

Minutos después se realizó el recuento y se constató que nadie había logrado fugarse. Este dato fue confirmado luego por el juez Juan Pablo Chirinos.

Pasado el mediodía, ya no quedaba nadie en el patio del penal. Y por el momento, la pequeña canchita penitenciaria fue suspendida “por incidentes”, bromeó un de los trabajadores del Penal 2.


ROCA

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