Un posible viraje indio en dirección a la eficiencia

Por Redacción

China crece con eficiencia. La India también, pero en medio de una suerte de caos sistémico. La primera lo hace en el marco de su autoritarismo. La segunda, en cambio, dentro de la democracia más populosa del mundo. China, por ello, es capaz de manejar su gigantesca ola de migración rural hacia los centros urbanos más grande de la historia sin demasiados problemas. Y de construir una moderna red de transporte ferroviario, de alta velocidad. Sin mayores demoras y sin cuellos de botella. En China, paso a paso, las cosas se hacen. En la India la sensación es que ellas, más bien, suceden. Pese a la insoportable y frustrante burocracia. Gracias al ingenio y empuje del sector privado, las más de las veces. Dos enormes potencias que crecen, entonces. Pero con identidades y características marcadamente disímiles. Cada una a su manera. Una, China, privilegiando la eficiencia. La India, desde un ambiente de libertad del que China ciertamente carece. Que incluye la más absoluta libertad de prensa y de opinión. En las próximas elecciones los indios podrían elegir un nuevo presidente cuyo estilo luce chino. Hablo de Narendra Modi, el hoy primer ministro de Gujarat, uno de los estados que más ha crecido en la India en los últimos tiempos, conducido por la mano férrea de Modi. Un hombre que no sólo promete sino que hace. Y mucho. Sin prevaricar, nunca. Hablamos de un líder del que se ha dicho, con razón, que prefiere que la torta crezca en lugar de cortarla en 1.000 pequeñas rebanadas. Más riqueza creada, por oposición a redistribuida, es su receta. La que generó su éxito en Gujarat. La que lo catapultó al escenario grande, el nacional, más bien inmenso. Sin que la propulsión del crecimiento esté basada en subsidios, que tarde o temprano hay que cortar. Hoy el nacionalista partido de Modi (el BJP) tiene nada menos que el 63% de preferencia entre los encuestados y luce por ello como el muy probable ganador de las próximas elecciones. Un 78% de los votantes potenciales tiene una buena imagen de Modi. Sólo lo reprueba el 16% de los consultados. Nada. La gente cree que con Modi la economía va a estar mejor. La inflación, controlada. Y la inversión, fortalecida. Los empresarios lo prefieren. Pero los trabajadores también. El 55% de los que viven en la pobreza prefieren a Modi y no a las dádivas propias del Partido del Congreso, el de los Nehru y los Gandhi. Por esto Modi, que es carismático y un poderoso orador, puede encender a la India y lanzarla hacia una etapa de mayor crecimiento, un desafío que sólo él parece poder implementar. Veremos. Para muchos musulmanes la candidatura de Modi es preocupante. Porque recuerdan los violentos enfrentamientos facciosos en Gujarat, en el 2002. Allí murieron 1.000 personas, la mayoría musulmana. Modi hizo poco y nada por evitar esa tragedia. Hay en la India 1.200 millones de musulmanes. Treinta veces la Argentina. Pero en la inmensa India eso es apenas el 18% de la población. No es imposible, entonces, que ese grupo no vote a Modi, ni celebre su elección. (*) Analista del Grupo Agenda Internacional

GUSTAVO CHOPITEA (*)