UN pozo cerrado en el ’94
Los olivos conviven con un ambiente hostil. Una fuerte variación térmica entre el día y la noche, vientos y un suelo árido ablandado a riego continuo. Sin embargo eso sería poco si se piensa que esas aceitunas están flanqueadas por todo lo que la industria petrolera mueve. A tal punto que en medio de los cuadros de olivos está el pozo NQ E CH x1 que fue operado por YPF y cerrado el 11 de agosto de 1994. “El pozo se encuentra cerrado, es decir que está sellado y esto no afecta a la producción de olivos. Sí a la plantación porque tuvimos que adaptar un cuadro”, dice Cristian, encargado de la finca María Antonieta desde hace un par de años. Al igual que Alessi cree que adoptando las “normas y pautas necesarias” ambas actividades pueden convivir “muy bien”. La principal tensión parece estar en la mano de obra. Cualquier actividad que intente competir con los sueldos del petróleo lleva las de perder, aun contra un proyecto modelo como el que empuja Alessi. “Se nos complica muchísimo, nosotros tenemos que traer mano de obra del Valle y, por mi parte, les aclaro que si consiguen otra cosa nos los puedo retener, pero también saben que son otros horarios y otros ritmos”, explica Cristian. Pese a que las casi 100 hectáreas plantadas cuentan con defensa de heladas y riego por goteo, los chequeos para que todo funcione se hacen manualmente. Para la cosecha y la molienda esperan la llegada de la maquinaria que les permite automatizar el proceso. Con este tipo de equipamiento, la cosecha puede realizarse con maquinaria en un 90 ó 95%, lo que deja un resto marginal para la extracción manual. Lo demás se hace bajo techo.
Los olivos conviven con un ambiente hostil. Una fuerte variación térmica entre el día y la noche, vientos y un suelo árido ablandado a riego continuo. Sin embargo eso sería poco si se piensa que esas aceitunas están flanqueadas por todo lo que la industria petrolera mueve. A tal punto que en medio de los cuadros de olivos está el pozo NQ E CH x1 que fue operado por YPF y cerrado el 11 de agosto de 1994. “El pozo se encuentra cerrado, es decir que está sellado y esto no afecta a la producción de olivos. Sí a la plantación porque tuvimos que adaptar un cuadro”, dice Cristian, encargado de la finca María Antonieta desde hace un par de años. Al igual que Alessi cree que adoptando las “normas y pautas necesarias” ambas actividades pueden convivir “muy bien”. La principal tensión parece estar en la mano de obra. Cualquier actividad que intente competir con los sueldos del petróleo lleva las de perder, aun contra un proyecto modelo como el que empuja Alessi. “Se nos complica muchísimo, nosotros tenemos que traer mano de obra del Valle y, por mi parte, les aclaro que si consiguen otra cosa nos los puedo retener, pero también saben que son otros horarios y otros ritmos”, explica Cristian. Pese a que las casi 100 hectáreas plantadas cuentan con defensa de heladas y riego por goteo, los chequeos para que todo funcione se hacen manualmente. Para la cosecha y la molienda esperan la llegada de la maquinaria que les permite automatizar el proceso. Con este tipo de equipamiento, la cosecha puede realizarse con maquinaria en un 90 ó 95%, lo que deja un resto marginal para la extracción manual. Lo demás se hace bajo techo.
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