Un sector clave en el sistema alimentario

La agricultura familiar genera la mayoría de los alimentos frescos que abastecen a las economías locales en todo el país. Ponerla en valor es fundamental de cara al futuro inmediato.



Por Cecilia Gittins (INTA / IPAF Patagonia)

En Argentina, dos tercios de las explotaciones agropecuarias están en manos de la agricultura familiar, con un total de 220 mil unidades de producción en tan solo un 13 por ciento de tierra apta para ese fin.
Dentro de la cadena hortícola, el sector es el principal proveedor de verduras y hortalizas frescas, con más de tres millones de toneladas al año, es decir, el 60 por ciento de la producción nacional.
Se trata de familias rurales, trabajadores y productores agropecuarios diferenciados por su identidad, formas de vida e inserción productiva. Son colonos, minifundistas, chacareros, puesteros, crianceros, artesanos, feriantes, pescadores artesanales, floricultores y comunidades de pueblos originarios que conviven hasta en los lugares más inhóspitos.
Para tomar una dimensión de su relevancia en el Norte de la Patagonia, basta con conocer algunos números: en Río Negro y Neuquén, más del 90 por ciento de las producciones caprina, ovina y porcina, el 50 por ciento de la fruticultura, el 70 por ciento de la horticultura y más del 50 por ciento de la producción de forrajes llevan el sello de la agricultura familiar, así como otras explotaciones, por ejemplo, la de plantas ornamentales, aromáticas y algunas especies forestales.
El sector resulta clave para garantizar la seguridad alimentaria -es decir, el acceso de los alimentos a la mesa cotidiana de los argentinos-, la gestión de los recursos naturales, la conservación de la biodiversidad, la ocupación del territorio, la preservación cultural, la erradicación de la pobreza rural, la absorción de mano de obra en la actividad agrícola y la retención de la migración campo-ciudad.


Pero ¿a qué se considera agricultura familiar?
Se trata de un tipo de producción donde las unidades doméstica y productiva están físicamente integradas, por lo cual la actividad agropecuaria es crucial en la estrategia de vida de las familias y la mano de obra es principalmente aportada por los miembros del hogar. La producción está dirigida tanto al autoconsumo como al mercado y no necesariamente busca maximizar ganancias sino, en primer término, la satisfacción de necesidades básicas.
Debido a esta particularidad y a las condiciones de vida disímiles de los agricultores, con dificultades de acceso a la tierra, el agua, la capacitación y otros recursos, los desafíos para el sector son diversos y complejos, porque abarcan no solo dimensiones tecnológicas y económicas sino también sociales, ambientales y jurídicas.

“Garantizar un desarrollo sustentable requiere el compromiso activo del Estado y las universidades públicas”

Cecilia Gittins
INTA / IPAF Patagonia


Esto genera un verdadero reto para el sistema científico, por las necesidades de investigación y apoyo en la resolución de problemas desde diferentes disciplinas que implica esta complejidad.
En este sentido, el INTA -a través del IPAF región Patagonia, sus Estaciones Experimentales y Agencias de Extensión- junto a organizaciones de la agricultura familiar, universidades, organismos provinciales y otras instituciones vienen trabajando en el desarrollo de tecnologías adecuadas para los productores, basadas en estudios sobre el acceso y manejo de recursos naturales (agua, biodiversidad, recursos genéticos), las energías renovables y las estrategias de comercialización, entre otros.
Algunas de estas experiencias serán presentadas en el V Congreso del Foro de Universidades Nacionales para la Agricultura Familiar, el 15 y 16 de mayo próximo, en la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Comahue (Cinco Saltos, Río Negro).
Un evento nacional de carácter gratuito, destinado a productores, instituciones, profesionales y estudiantes, que busca articular la vida académica con las necesidades de la agricultura familiar y aportar a la elaboración de políticas públicas.
En su organización participan la Universidad Nacional del Comahue, el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), la Universidad Nacional de La Pampa y la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco.
Cabe mencionar que la actividad se desarrolla en el marco del Decenio para la Agricultura Familiar, declarado por la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) desde 2019 a 2028, en el que se destaca la relevancia de acompañar al sector con acciones que promuevan la equidad, la inclusión, el asociativismo, la innovación y la resiliencia.
Los interesados en conocer más sobre la propuesta pueden escribir a congresofunaf@gmail.com

En números

20%
La porción del valor bruto del país, que genera la agricultura familiar, la cual absorbe el 54% del empleo rural.

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