Un triunfo en la derrota

Redacción

Por Redacción

ADRIÁN PECOLLO

adrianpecollo@rionegro.com.ar

opinión

Por Adrián Pecollo | Scioli ganó muy bien en Río Negro. Pronto, sólo será un registro de la memoria.

El triunfo nacional de Macri altera todas las estructuras. Encumbrará a una pequeña dirigencia macrista y reposicionará a ciertos radicales.

La línea de derrotados en Río Negro es curiosa. El FpV perdió lo poco que le quedaba, aunque ya –mucho antes– se había sumergido en la derrota. De allí el mutismo de sus dirigentes, comenzando por el titular del PJ, Martín Soria, hasta el diputado electo Martín Doñate, pasando por el senador Miguel Pichetto.

Por eso el diluido triunfo de Scioli se liga a Weretilneck, con más deterioros que ventajas. Fue el principal militante del bonaerense en el último tramo.

Podrá capitalizar esa victoria, pero terminará erosionado por ese alineamiento, que inicialmente había esquivado.

Weretilneck acertó en la estrategia, pero falló en el pronostico electoral. Se estrechó a Scioli para quedarse con su referencia en Río Negro y apartar así al PJ. Logró ese objetivo y lo excluyó. Fue él quien recibió –en la última semana– el envío de las boletas del FpV. La militancia justicialista tuvo que recurrir a él para su reparto.

Esa evidencia de poder delegado poco servirá. El presidente es otro. Igual, Weretilneck buscará y encontrará vínculos cuyos resultados recién se conocerán en el futuro.

Hoy los favorecidos son otros. El mayor ungido fue el diputado electo, Sergio Wisky. Su temprana posesión macrista lo fijará como canal indiscutible con el nuevo poder. El representante viajará hoy a Buenos Aires por las primeras instrucciones.

El radicalismo pretenderá sus conexiones, a través de sus líderes anexados al próximo presidente. No son muchos –Ernesto Sanz, “Coti” Nosiglia, Walter Ceballos y Jesús Rodríguez– los que llegan al corazón macrista pero, en cambio, muchas son las vertientes rionegrinas, con desiguales propósitos. Ahí está su mayor endeblez, más allá de la hostilidad que este Pro expresa por toda expresión de la política arcaica, como la que evidencian sus socios rionegrinos.

El más válido enlace se pronostica con los intendentes –liderados por José Luis Foulkes–, a pesar de que los resultados poco ayudarán, pues los votos sueltos en las generales –esencialmente los de Sergio Massa– fueron mayormente a Scioli. En Cipolletti tampoco contribuyó el intendente Aníbal Tortoriello, aunque su iniciación lo favorece para afincarse en tierra macrista. Ese mundo, aún desconocido, pero que ya evidenció su capacidad para trastocar la clase política.


ADRIÁN PECOLLO

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