Una compleja construcción de las autonomías

Por Redacción

NEUQUÉN.- Los organismos que trabajan con la adopción de niños enfrentan en estos tiempos al menos dos desafíos importantes: acelerar los tiempos de los procesos de adopción y trabajar en la autonomía de los jóvenes que cumplen su mayoría de edad y deben dejar los hogares. En Neuquén hay actualmente 217 familias esperando adoptar un niño o niña. En los diez hogares de la ciudad hay 77 chicos, de los cuales 14 ya tienen la declaración de adoptabilidad. Este año se concretaron 12 guardas con fines adoptivos, cifra que está dentro del promedio anual. Pero los números escapan a las situaciones vinculares, deseos familiares y experiencias de los niños que han sido sacados de sus núcleos familiares biológicos por distintos motivos, como hechos de violencia, negligencia o abusos. Cuando hay un niño que no puede estar con sus padres, se lo traslada a un hogar o a una familia solidaria. Este programa consiste en familias o personas solas que acogen a chicos de manera transitoria mientras se trabaja el vínculo con sus padres o parientes. Los hogares dependen del Ministerio de Desarrollo Social y se dividen por edades, géneros y complejidad de las situaciones. Gisella Maxuell, a cargo del Registro Único de Adoptantes (RUA), recordó que quien es familia solidaria no puede postularse para adoptar. “Hay que tener en claro qué se quiere ser”, indicó. Dora Holstein, directora provincial de Fortalecimiento Familiar, explicó que con el nuevo Código Civil esperan poder acelerar los tiempos y que las adopciones sean más rápidas. El Código contempla que la medida excepcional –hogar o familia solidaria– sea por el menor tiempo posible, indicó. La mayoría de las familias quieren adoptar bebés o niños pequeños y en estos casos se suelen producir demoras de cinco o hasta ocho años. Los motivos son diversos y mucho depende del proceso para declarar la adoptabilidad del niño o niña. Estos son los tiempos que pretenden reducir. Es una realidad, confirmada por funcionarias y operadores, que es mucho más fácil la adopción de un niño pequeño, incluso hasta los ocho años, que de adolescentes o de grupos de hermanos. Ante estas situaciones, desde el RUA y desde el Registro Nacional realizan pedidos especiales y así, por ejemplo, una pareja homoparental de Neuquén adoptó a un grupo de tres hermanos (dos adolescentes) de Buenos Aires. De todos modos, Holstein reconoció que este año hubo más familias dispuestas a adoptar adolescentes o grupos de hermanos. La situación de los chicos mayores es otro de los desafíos que tiene, al momento, dos salidas: la adopción o el egreso de un hogar con las herramientas básicas para enfrentar la vida. Cuando la vida de los chicos transcurre en hogares y cumplen la mayoría de edad, los equipos interdisciplinarios, las psicólogas y trabajadoras sociales trabajan en la consolidación de un proyecto de vida autónoma, contó Holstein. Existe el programa Respaldo a Jóvenes, donde quienes tienen entre 16 y 18 años empiezan a realizar capacitaciones laborales o se vinculan con proyectos autogestivos como huertas comunitarias. Se les brindan becas para estudiar y también una ayuda económica para que puedan alquilar una vivienda. Hay un grupo de acompañantes domiciliarios que los guían en todo el proceso hasta que tengan su autonomía. Muchas veces, cuando salen de los hogares se vuelven a vincular con su familia de origen pero desde otro lugar, sostuvo la funcionaria. Siempre se busca que el chico que sale del hogar tenga algún referente adulto, que no quede solo, que tenga lo que llamamos un padrinazgo afectivo, agregó. Juan Heredia, director provincial de hogares, contó que por ejemplo en el barrio La Sirena hay un centro de atención de adolescentes donde se acompaña a los jóvenes una vez que dejan los hogares. Hay mucho compromiso de la gente que trabaja en cada hogar, indicó.

Melina Fit fitmelina@rionegro.com.ar