Una de las víctimas reconoció a Corres como su torturador
Oscar Bermúdez estuvo prisionero en "La Escuelita" luego de huir desde Bahía hacia Viedma por las persecuciones. Reconoció ayer al teniente actividad Julián Corres como su torturador.
BAHIA BLANCA (Enviados especiales).- Oscar Bermúdez, un bahiense que fue secuestrado en Viedma en los primeros días de 1977, reconoció ayer al teniente en actividad Julián Corres como «una de las personas que nos torturaba en «La Escuelita».
El testigo estuvo presente durante las audiencias del año pasado en Bahía Blanca y en esas circunstancias volvió a identificar a Corres o «El Laucha».
Además, la Cámara Federal de Apelaciones escuchó el evasivo testimonio de Mario Méndez, teniente coronel retirado que entre 1976 y 1997 se desempeñó en el V Cuerpo del Ejército con el grado de subteniente.
Bermúdez era estudiante y empleado no docente de la Universidad Nacional del Sur, delegado gremial de la Asociación de Trabajadores de la UNS y militante del peronismo de Base.
A comienzos de 1975 comenzó a sufrir persecuciones y en abril de ese año decidió trasladarse a la capital rionegrino, donde el 7 de enero de 1977, a las 5, en la puerta de su domicilio de 25 de Mayo al 1.000 fue secuestrado por 3 o 4 sujetos.
Después pudo identificar a dos de sus captores, el comisario Forchetti y el sargento Contreras, ambos de la delegaci¢n de la Policía Federal de esa ciudad.
Estuvo 11 días detenido en el centro clandestino de «La Escuelita» donde fue torturado y supo que compartió el lugar con Darío Rossi, Oscar Meiln, José Luis Gon, «Cacho» Crespo y Emilio Villaruel, entre otros.
El caso más emblemático es el de su amigo Rossi, también secuestrado en Viedma, quien apareció muerto en un enfrentamiento fraguado.
Más tarde fue «legalizado» y enviado al penal de Villa Floresta y luego a la cárcel de Rawson.
Cuando fue liberado, casi dos años después, se reunió con el fallecido obispo Jaime De Nevares a quien le contó su sufrimiento y parte de su relato figura en las pá ginas del libro «Nunca Más».
En el cierre de la audiencia prestó declaración testimonial el militar Mario Méndez, conocido como «El loco de la guerra» que repitió el mismo discurso de sus pares y sólo recordó datos sin importancia pero fue evasivo ante cada pregunta concreta del fiscal general Hugo Cañón, de la patrocinante de las entidades de Derecho Humanos Mirtha Mántaras y de los jueces Augusto Fernández y Luis Cotter.
Recordó que en un operativo fue herido pero negó haber estado en otros, a pesar de que se comprobó que tiempo antes había recibido una «medalla al heroico valor en combate».
Repitió en varias oportunidades que sólo hizo «patrullajes, controles de ruta y reconocimientos de personas», pero nunca pasó nada, tampoco supo de la existencia de «La Escuelita», de las torturas o de la desaparición de personas.
Tanta veces dijo que no que el juez Cotter cerró su participación recordándole que había sido notificado sobre las penas estipuladas en el Código Penal para aquellas personas que incurrieran en falso testimonios.En la sala de audiencias había al menos 4 personas que fueron secuestradas y reconocieron a Méndez como el líder de los grupos que realizaron aquellos operativos.
Daniel Vila
BAHIA BLANCA (Enviados especiales).- Oscar Bermúdez, un bahiense que fue secuestrado en Viedma en los primeros días de 1977, reconoció ayer al teniente en actividad Julián Corres como "una de las personas que nos torturaba en "La Escuelita".
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