Una debilitada Bachelet busca una nueva Constitución para Chile
La presidenta busca cumplir su promesa electoral de terminar con la carta heredada de Pinochet, que ha sufrido cambios parciales en 26 años de democracia. Pero la poca participación en los debates previos y su baja popularidad hacen incierto el proyecto.
Los diálogos para la instauración de nueva Constitución que reemplace a la que se mantiene vigente en Chile desde la dictadura de Augusto Pinochet se cerraron con una escasísima participación, pese a lo cual el gobierno se declaró satisfecho.
Impulsado por el gobierno de la socialista Michelle Bachelet, los llamados “diálogos ciudadanos” terminaron el sábado con cabildos que se realizaron en todas la regiones de Chile, después de los realizados a nivel provincial y una fase de encuentro locales auto convocados.
En todos ellos la participación ciudadana fue escasísima, poniendo en dudas el real interés de los chilenos por cambiar la Constitución que se mantiene vigente desde la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990).
En todas las instancias del proceso participaran unas 230.000 personas sobre un universo estimado de 14 millones. “Es un fracaso en el sentido que no se lograron las expectativas en términos de volumen de participación”, dijo el politólogo de la Universidad Diego Portales, Mauricio Morales.
Ahora, las conclusiones de los diálogos serán condensados en un texto que la presidenta Michelle Bachelet llevará al Congreso, junto a una nueva ley que permita una reforma de la actual Constitución, que no establece mecanismos de modificación.
Si se aprueba, será el próximo congreso –que arrancará en marzo de 2018– el encargado de decidir la forma en que se reformará la Constitución de Pinochet. Si lo rechaza, será archivado.
El gobierno de Bachelet tiene un frágil mayoría en ambas cámaras del Congreso, pero necesita votos de la oposición para hacer avanzar la reforma. “La actual Constitución tuvo su origen en la dictadura, no responde a las necesidades de nuestra época ni favorece a la democracia”, dijo Bachelet al lanzar el proyecto de reforma en octubre del año pasado. Pero el destape de un caso de corrupción que involucra a su hijo mayor y a su nuera, y que derribó su popularidad, le dejaron poco margen a Bachelet para impulsar la reforma . Y la escasa participación le impedirá presionar a los legisladores por esta vía “Resulta imposible cambiar una Constitución si es que pensamos que es un presidente impopular el que va a tratar de establecer o diseñar el mecanismo para ese cambio”, agrega el politólogo.
Bachelet, que dejó su primer mandato con un respaldo del 80%, hoy se ha derrumbado por debajo del 20%.
Una imagen en picada
Datos
- 19%
- de apoyo y 73% de rechazo tiene la presidenta según la encuesta Plaza Pública-Cadem. Su gabinete: 78% lo desaprobó.
Registrate gratis
Disfrutá de nuestros contenidos y entretenimiento
Suscribite por $1500 ¿Ya estás suscripto? Ingresá ahora