Una decisión con fuerte intervención del gobierno



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Di Giácomo lo negó, pero el gobierno decidió.

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Aunque el ministro de Gobierno, Luis Di Giacomo, intentó desligar al gobierno de la decisión de trasladar a Susana Freydoz a la clínica Avril, el expediente que tramita ante la Cámara Primera de Roca indica lo contrario: varios funcionarios del Ejecutivo, por distintos carriles, intervinieron en la decisión. El fallo de los jueces se limitó a afirmar que “no se advierten objeciones que formular” al traslado, el cual ya había sido decidido y gestionado desde el Servicio Penitenciario, con activa participación de la familia de Freydoz. Según las leyes de Ejecución de Penas (la provincial Nº 3008 y la Nacional Nº 24660), la determinación o modificación del lugar de alojamiento de una persona que cumple prisión preventiva firme, como es el caso de Freydoz, es resorte propio del Servicio Penitenciario. En esos casos el Ejecutivo elige en qué cárcel debe cumplir el imputado la detención ordenada por la justicia y notifica la medida al tribunal, que sólo puede oponerse si la considera absurda, arbitraria o ilegal. Aunque Di Giacomo afirmó en declaraciones públicas que la decisión de llevar a Freydoz a Buenos Aires “no correspondió al gobierno, sino que fue de la justicia”, en realidad la Cámara fue informada de la opción de traslado y la avaló, manifestando que no tenía “objeciones”. Otro ejemplo de intervención gubernamental es el escrito que presentó a la Cámara Ariel Gallinger, en su carácter de secretario de Gobierno provincial, en el que formalizó el pedido de alojamiento de Freydoz específicamente en la clínica Avril, dando el domicilio y demás datos de la clínica. Martín Soria: “Dejen de manosear” Por su parte, el intendente Martín Soria reclamó ayer a los jueces que intervinieron en el caso que dejen de manosear la memoria de su padre y reiteró que su familia no busca privilegios para su madre. “Hace un mes atrás la querían meter presa en la alcaidía; después la mandaron en avión a un psiquiátrico en Buenos Aires; ahora dicen que le van a construir una cárcel sólo para ella. ¿No sería bueno que estos jueces, que tanto detestaba mi viejo, se pongan a trabajar y dejen de manosear su memoria y nuestra familia?”, indicó. “Como hijo de Carlos Soria, una vez más, me veo en la necesidad de volver a repetirlo: yo no me voy a prestar a ningún tipo de extorsión. Nosotros no pedimos ningún trato especial para nuestra madre. Sólo queremos que no la maten”, agregó. Por último, Soria sostuvo que “los rionegrinos saben que esta Justicia iba a tener que rendir cuentas a tantos años de complicidad y corrupción. Esos que tanto se beneficiaron con la trágica e inesperada ausencia del Gringo Soria, son los mismos que hoy intentan ensuciar con mentiras a su familia”.

El traslado de Freydoz


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