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Una economía que se transforma al ritmo de la época

Aquella ciudad que basaba su prosperidad en la fruticultura familiar, hoy basa su crecimiento en el el comercio y los servicios. Una destacada oferta educativa y la especialización médica de primer nivel, ponen a Cipolletti a la vanguardia en la Norpatagonia.





Durante al menos cuatro décadas, la ciudad de Cipolletti fue reconocida en todo el mundo por dos cosas: la calidad de sus manzanas y sus peras, y las rosas de Rosauer. Con una estructura de producción netamente familiar, la fruticultura supo ser el motor del crecimiento de la ciudad y la actividad alcanzó niveles récord de producción y exportación en la década de los ‘80.

La actividad no se acotaba únicamente al segmento primario: la fruta supo generar también encadenamientos productivos hacia la industria, con la sidra y los jugos concentrados como estandarte. El panorama cambió en los años ‘90, con la aparición de capitales extranjeros que generaron una progresiva concentración de la actividad y una transformación de la matriz productiva hacia un modelo empresarial.

Las sucesivas crisis económicas, el atraso de los precios que recibe el chacarero y la ausencia de políticas de fomento, aniquilaron lentamente la ecuación económica de los productores. Llegado el nuevo Siglo, y con la irrupción del shale oil en la vecina provincia de Neuquén, la economía de Cipolletti mutó definitivamente.

La actividad petrolera ofrece remuneraciones sensiblemente más altas que el promedio de las otras actividades de la zona, y marca la pauta de los precios de bienes y servicios.

Las segundas y terceras generaciones de fruticultores cipoleños, encontraron en el alto valor de la tierra con fines residenciales, la salida financiera que sus padres y abuelos perdieron en el camino, de la mano de la manzana y la pera. Los loteos son en la actualidad el factor común ahí donde antes existían cultivos.

El paisaje que pocos años atrás estaba pintado de verde y con aroma frutal, se tiñó cada vez más de ciudad, y el crecimiento vegetativo extendió los límites urbanos hacia los cuatro puntos cardinales. La construcción, aparece hoy en ese marco, como una de las actividades más importantes de la ciudad.

El comercio y los servicios, emergen en tanto como los sectores que aglutinan el grueso del empleo registrado.Existen además, dos rubros que ponen hoy a la ciudad a la vanguardia en la Patagonia Norte.


El primero es la educación. Con una amplia y destacada oferta en el nivel superior, la ciudad ha logrado convertirse en un atractivo destino para los estudiantes de la provincia, que encuentran en Cipolletti la posibilidad de formarse en cinco universidades (dos públicas y tres privadas) y ocho institutos terciarios, a lo que se suma la Escuela de Oficiales de la Provincia de Río Negro.


El segundo es la medicina. La presencia de la Facultad de Medicina de la Universidad del Comahue y un hospital público modelo, es secundada por tres clínicas privadas de primer nivel en el país, una especializada en imágenes, otra en cardiología y otra en tratamiento nuclear de enfermedades oncológicas.


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