Una extraña compulsa



SAN CARLOS DE BARILOCHE (AB).- La primera versión que circuló en torno del reparto paralelo de garrafas gratuitas indicaba que el gobernador se había molestado por la sinceridad de los funcionarios municipales, que reconocieron públicamente demoras en el reparto. Incluso señalaban que le había retirado la administración del recurso. “Ahora las reparte Seguridad” confió a “Río Negro” uno de los militantes que el jueves acompañó el inicio del operativo de emergencia montado por la Dirección de Prevención del Delito y la Violencia y coordinado por funcionarios de la Secretaría General de la Gobernación. En las primeras horas los referentes de las dos reparticiones se esforzaron por tomar distancias de cualquier posible intromisión en el Plan Calor, asegurando que su único objetivo era “ayudar al municipio”. Sin embargo, con el correr de las horas el tono cambió y la directora de Prevención del Delito, Noemí Acuña, reconoció que el “reparto de emergencia” montado de apuro entre martes y miércoles obedeció a que “el municipio estaba demorado en la entrega”. La extraña situación generada en torno de las garrafas evidencia, además de una superposición de esfuerzos, cierta fisura en el diálogo entre provincia y municipio. El municipio se enteró del operativo paralelo a través de los medios de comunicación y la noticia le cayó como un balde de agua fría en medio de un acto compartido con el gobernador Alberto Weretilneck, quien eligió hacerse el distraído. Pero lejos de dialogar o pedir explicaciones, el municipio dobló la apuesta ayer y comunicó la contratación un “transporte habilitado” para llevar 270 garrafas al mismo sector de la ciudad donde la provincia había distribuido otras 200 unidades pocas horas antes. Extraoficialmente el municipio advirtió que los camiones del Ejército no reúnen las condiciones de seguridad reguladas para cargas peligrosas. La extraña compulsa protagonizada ayer por ambos gobiernos cobra más de un significado en un año electoral y amerita algún tipo de respuesta.


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