Una fase “nueva y peligrosa”

Por Redacción

Aunque en el informe que acaba de difundir, el FMI alude despectivamente a nuestras rarezas estadísticas y advierte que, si bien la economía está disfrutando de una etapa de crecimiento explosivo, corre riesgo de sobrecalentarse, por ahora cuando menos la Argentina ocupa un lugar muy bajo en su lista de preocupaciones principales. Mucho más alarmante es el panorama que enfrenta la economía mundial en su conjunto que, según el organismo, ha entrado en una “nueva y peligrosa fase”. Se trata de un juicio que virtualmente todos comparten. La crisis, cuyo epicentro está en Grecia, amenaza con provocar la recaída en recesión no sólo de Europa sino también de Estados Unidos. Del mismo modo repercutiría en China –país cuyas estadísticas distan de ser confiables– y en la India, para entonces afectar a América Latina, región que, lo mismo que el África subsahariana, se ha visto beneficiada por el aumento de los precios de los commodities. Para complicar todavía más la situación en la que se encuentra la economía mundial, por motivos políticos las autoridades europeas no parecen estar en condiciones de controlar una crisis que sigue agravándose con rapidez desconcertante. La incapacidad de los líderes europeos de pensar en una solución definitiva para los problemas de lo que es, desde su punto de vista, un pequeño país periférico que aporta poco al producto bruto de la Eurozona, ha molestado sobremanera a los norteamericanos, pero sucede que tampoco saben muy bien lo que debería hacerse los economistas más eminentes del mundo. Como aseveró el economista jefe del FMI, Olivier Blanchard, “es muy alto el temor a lo desconocido”, ya que nadie puede prever cuáles serían las consecuencias del default griego que, en opinión de muchos, ya es inevitable. Huelga decir que la incertidumbre así supuesta está contribuyendo a hacer más oscuro el panorama. Se teme que, a menos que los europeos encuentren una forma de permitir a los griegos salir del chaleco de fuerza del euro sin experimentar una caída catastrófica de su nivel de vida y sin perjudicar demasiado a los bancos de Francia y Alemania, “los mercados” en seguida se ensañarían sucesivamente con Italia, Portugal, Irlanda y España, lo que con toda probabilidad significaría el colapso de la Eurozona y, tal vez, de la Unión Europea como tal, puesto que los gobiernos de los distintos países tendrían que tomar medidas draconianas para proteger sus propios intereses. Así las cosas, tanto más fuertes sean los esfuerzos por defender el euro mientras aún permanezca intacto, más dolorosas serían las consecuencias de su eventual derrumbe. De haberse reconocido hace algunos meses que sería imposible impedir la salida de Grecia, los gobiernos de la Eurozona ya hubieran tomado medidas para minimizar el impacto, pero no querían hacerlo porque todos las hubieran interpretado como evidencia de que la crisis era mucho más peligrosa de lo que querían hacer creer los dirigentes políticos europeos. Por fortuna, en esta ocasión la Argentina es ajena a las convulsiones que día tras día agitan los mercados internacionales, pero de concretarse los vaticinios pesimistas de quienes creen que lo peor está por suceder, no le será dado salir indemne. Por cierto, no se puede atribuir a nada más que prejuicios desactualizados el hecho de que, a pesar de años de crecimiento macroeconómico vigoroso, nuestro índice “riesgo país” haya subido mucho en los meses últimos y sigue entre los más altos del planeta, muy por encima del ostentado por Brasil. De todos modos, parecería que el gobierno de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner es consciente de que le convendría prepararse para enfrentar un período muchos menos favorable que el actual. Los voceros oficiales ya no dan a entender que el país se ve “blindado” contra los choques externos. Por lo demás, el que la presidenta haya pedido “moderación” a sus aliados sindicales, dejándoles saber que se opondría a aumentos salariales que ni siquiera servirían para recuperar el terreno perdido a causa de la inflación registrada por todos, salvo los técnicos del Indec, podría tomarse por una señal de que entiende que sería de su interés aprovechar la crisis internacional para intentar un “aterrizaje suave” antes de que el boom consumista que está en marcha se haya agotado tan abruptamente como sucedió con muchos otros en el pasado.

Fundado el 1º de mayo de 1912 por Fernando Emilio Rajneri Registro de la Propiedad Intelectual Nº 945.035 Director: Julio Rajneri Codirectora: Nélida Rajneri de Gamba Editor responsable: Ítalo Pisani Es una publicación propiedad de Editorial Río Negro SA – Sábado 24 de septiembre de 2011


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