Una nueva técnica para operar el “pecho de paloma”

La malformación pediátrica conocida como pectus carinatum o "pecho de paloma" puede corregirse con una técnica poco invasiva ideada por un cirujano en un hospital público de la provincia de Buenos Aires. Ahora buscan su validación a nivel internacional.



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Este tipo de malformaciones suele aparecer en la edad pediátrica y son muy molestas para quienes las padecen.

De las distintas malformaciones del tórax, el pectus carinatum y el pectus excavatum son las de más frecuente aparición en la edad pediátrica y, según refieren los médicos que se dedican a su tratamiento, y las que más molestan e incomodan a quienes la padecen. Mientras que en la primera, vulgarmente conocida como “pecho de paloma”, el esternón se proyecta hacia delante, en la segunda éste se hunde. En ambos casos, la malformación lleva a quienes la padecen a tratar de ocultar el defecto, o directamente a retraerse.

Ambas malformaciones fueron durante décadas tratadas mediante grandes cirugías, que implicaban la remodelación del tórax del paciente, ya fuera para evitar que este forme una cavidad o para que, por el contrario, sobresaliera. En los años '90 un hoy famoso cirujano norteamericano, el doctor Donald Nuss, revolucionó el tratamiento del pectus excavatum, mediante una cirugía mínimamente invasiva que se basa en la colocación de una barra de metal dentro de la cavidad torácica, que revierte la malformación.

 

“Pecho de paloma”

 

En cuanto al pectus carinatum, existen actualmente varias alternativas de tratamiento a la llamada cirugía de Ravitch, difundida a partir de la década del '50. Buscan formas menos invasivas de resolver esta malformación.

Una de ellas fue desarrollada por el doctor Horacio Abramson, jefe del servicio de Cirugía del Tórax del hospital Cetrángolo de Vicente López, provincia de Buenos Aires, y en mayo será presentada en la reunión anual de Asociación Americana de Cirujanos Pediátricos (APSA, según sus siglas en inglés).

“Presentará mi experiencia de 5 años en un nuevo tratamiento miniinvasivo para el pectus carinatum, que es una mezcla entre la cirugía de Nuss que se usa para el pectus excavatum y los tratamiento con corsets que se emplean en algunos centros médicos para el pectus carinatum”, comentó el doctor Abramson, y agregó: “Se trata de una barra que introduce entre los músculos pectorales y las costillas a través de dos pequeñas incisiones a ambos lados del tórax”.

La barra tiene una curvatura, que adopta la forma que se quiere que tome el pecho del paciente, y debe permanecer dentro del tórax del paciente al menos un año para que sus efectos se mantengan una vez que la barra es retirada. “Previamente al implante de la barra tratamos a los pacientes con órtesis, corsets que ejercen presión sobre el pecho del paciente, y que permiten ablandar la zona donde después va a trabajar la barra”, explico Abramson, que aseguró que los pacientes salen del quirófano con un “nuevo tórax”.

 

Una alternativa atractiva

 

“El doctor Abramson y sus colegas han mostrado que su tratamiento es efectivo”, comentó al respecto el doctor Robert E. Kelly, jefe del Departamento de Cirugía del Children´s Hospital of the King´s Daughters, de Virginia, Estados Unidos, un experto en la materia que recientemente visitó la Argentina para conocer la experiencia desarrollada en el hospital Cetrángolo.

“Esta es una cirugía menos extensa y menos cruenta que la operación de Ravitch, lo que la convierte en una alternativa atractiva para el tratamiento del pectus carinatum”, definió. Sin embargo, Kelly advirtió que todavía se trata de una cirugía aún experimental.

Abramson, por su parte, contó que la experiencia que será presentada en los Estados Unidos es de sólo 50 casos, aunque a la fecha ya ha realizado algunos más. Ha habido, como suele haber en todo procedimiento quirúrgico en desarrollo efectos secundarios a la cirugía de relativa gravedad: “Hemos tenido un neumotórax, un caso de dolor persistente y reacciones cutáneas”.

Afortunadamente, agregó Abramson, “esos efectos adversos no han llevado a corregir algunos aspectos de la cirugía. En los últimos 16 casos -de los 50- no hemos tenido ninguno de esos efectos adversos”.


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