Una recuperación con calidad de vida

En Argentina hay 3.000 casos por año de cáncer tiroideo, que se puede operar

Por Redacción

Unas 3.000 personas en nuestro país –más mujeres que varones, en una proporción de 3 o 4 a uno– reciben por año el diagnóstico de cáncer de tiroides. Después del susto en general viene la esperanza, porque esta noble glándula ubicada en la base del cuello, bajo la nuez de Adán, y que normalmente pesa hasta 20 g, puede quitarse por completo a través de una cirugía que elimina el cáncer y asegura la curación en la enorme mayoría de los casos. Luego, se puede vivir sin tiroides siempre y cuando se reciba en forma permanente el suplemento hormonal para reemplazar la función de la glándula que ya no está. Sin embargo, el posoperatorio exige atravesar alrededor de un mes sin suplementación tiroidea para descartar que, a pesar de la más exitosa cirugía, haya quedado algún “resto” de la glándula (y, con esto el riesgo de cáncer). Vivir sin las hormonas que produce la tiroides causa un estado de severo hipotiroidismo que en un porcentaje muy alto de casos origina sintomatología incompatible con la actividad cotidiana de una persona entre 20 y 40 años, edad en la que aparece la mayoría de los casos y en la que la mayoría de las pacientes –que son mujeres– trabajan fuera de casa y en el hogar atienden familias en pleno desarrollo. Para paliar esta sintomatología es que desde hace más de una década está disponible un biofármaco desarrollado por ingeniería genética, que es la hormona TSH recombinante y que evita la supresión hormonal postiroidectomía: el organismo no registrará la falta de hormona tiroidea y las personas podrán seguir normalmente con sus vidas. El fármaco cuesta unos 1800 dólares mensuales, pero no todas las obras sociales lo cubren, y es por eso que la Asociación de Pacientes con cáncer de Tiroides de la Argentina, sostiene entre sus primeros reclamos la necesidad de que todos tengan acceso a este tratamiento. El cáncer de tiroides es a menudo descubierto por los mismos pacientes. Puede ver o sentir una protuberancia o nódulo en la parte anterior del cuello, o su médico puede notar un nódulo durante un examen físico de rutina. Afortunadamente sólo 1 de cada 20 nódulos resulta ser maligno.


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