Una tarde con muchas emociones
Chicago y Unión jugaron 90 minutos vibrantes en Mataderos. Fue 2-2.
Nueva Chicago y Unión igualaron 2-2 en el Estadio República de Mataderos, en un partido que resultó vibrante por sus cuatro goles y las clarísimas situaciones de gol que desperdiciaron ambos equipos. Apenas comenzado el encuentro, el local abrió el marcador a través de un cabezazo de Lucas Aveldaño. A partir de ese momento, el Tatengue, esperando en su campo con sus líneas bien juntas para recuperar el balón y salir de contraataque, contó con las llegadas más claras. En casi todas esas salidas rápidas los visitantes encontraron a Chicago mal parado en defensa, dejando muchos espacios. Así llegó el empate, a los 14, a través de una corrida impresionante de Enrique Triverio, quien aguantando la pelota y pasando prácticamente sobre tres adversario, corrió desde la mitad de la cancha con el balón hasta llegar frente a Alejandro Sánchez y superarlo con una definición por abajo. A los 20, Lucas Gamba bajó un pelotazo largo dentro del área de Chicago, y definió de manera exquisita por sobre Sánchez, que nada pudo hacer para evitar la caída de su valla. En el segundo período, el árbitro Pedro Argañaraz, le dio un dudoso penal a los de Mataderos, viendo mano en una jugada en la que el defensor parece no haber tenido intención de jugar el balón con su brazo. Ramón Lentini, desde los 12, pasos igualó el encuentro y puso el 2-2 final. A los 27, el ingresado Matías Sánchez fue expulsado, lo que hizo que Unión se dedicara a defender el punto, ante un Chicago que no generó más jugadas de peligro a pesar del hombre de más.