¿Una vela a Guzmán y otra al barril?




Las fuentes consultadas aseguran que Neuquén tiene acordada la refinanciación de los vencimientos de la deuda en dólares para lo que queda este año.


Hay una palabra que estresa al gobernador Omar Gutiérrez: default. Que el vocablo se utilice en una oración que además contenga a Neuquén puede desatar una avalancha de reproches y cuestionamientos. El motivo es muy sencillo, y fue heredado de su antecesor Jorge Sapag, el negocio petrolero en Vaca Muerta necesita de crédito y la cesación de pagos es el aceite para el agua en la ecuación para la llegada de inversión extranjera.

Aquel eufemismo del exministro de Economía de Mauricio Macri, Hernán Lacunza, de reperfilar la deuda fue festejado en el gobierno neuquino -el gobernador es un confeso hincha de River- casi como el gol de Pity Martínez a Boca en Madrid. Por entonces la industria petrolera caía en una profunda crisis y un default hubiese provocado daños más extendidos que los acumulados por el decreto 566, que congeló los precios del crudo.

El equipo económico de Gutiérrez, donde parece tener mayor incidencia el vicegobernador Marcos Koopmann que el ministro Guillermo Pons, consiguió hace poco refinanciar los pasivos en pesos, patear los vencimientos para los próximos años y despejar las cuentas en medio de la pandemia.

El “roll over” alcanzó un total de 4.307 millones de pesos, aunque la emisión también incluyó la toma de deuda de 660 millones de pesos nuevos. Sin embargo, el alivio fue parcial. Neuquén aún tiene deuda en dólares por 30 millones para este año.

Esta reestructuración en moneda extranjera, que según fuentes consultadas ya está acordada, quedó atada a la negociación del ministro de Economía Martín Guzmán con los bonistas extranjeros. La fecha del 4 de agosto es “clave” para el gobierno neuquino pese a que los vencimientos que tiene por delante son posteriores, pero no tan lejanos en el calendario.

Si bien la negociación de Nación parece encaminada, pese a que terminará pagando muy cerca de lo reclamado por los tenedores extranjeros, existe una necesidad compartida de no caer en la falta de pago. Es central para mantener el acceso al crédito internacional que será uno de los caminos para la reconstrucción en la pospandemia.


Sería un error apostar a un nuevo ciclo alcista de precios del barril de petróleo por más que la crisis de la pandemia provoque efectos hasta ahora desconocidos.


Para Vaca Muerta es una condición que el país no cambie de calificación crediticia. Del financiamiento depende la reactivación de una industria que, a esta altura, está dando por perdido el año con la actividad paralizada y un nivel de inversión que solo quedará por encima de los números de 2012, cuando nacían los desarrollos en la formación no convencional.

Sin embargo, por más que sea sensato pensar que despejar las obligaciones, cualquiera sean, en el año de la pandemia es una medida necesaria y acertada, el stock de deuda continuará creciendo y en algún momento puede volver como un búmeran.

El mercado petrolero mundial se esperanza, pese a la actualidad, en una recuperación exponencial de los precios para los próximos años. Incluso la banca norteamericana JP Morgan proyecta valores casi astronómicos de 190 dólares por barril para el 2025. Pero, la volatilidad de esta industria hace temer hasta los inversores más agresivos.

Sería nuevamente un error para el futuro de la provincia y sus habitantes apostar a otro ciclo alcista, uno más moderado incluso que las versiones circuladas, y volver a poner la zanahoria delante del burro. Las urgencias requieren medidas inmediatas, pero Neuquén, aún en plena pandemia, debe comenzar a edificar su futuro con estrategias cada vez más despegadas de los avatares cíclicos del petróleo.

En ese sentido el proyecto de un fondo anticíclico, que Gutiérrez anunció primero y envió más tarde a la Legislatura, sigue durmiendo el sueño de los justos. Hay versiones incluso de la oposición, una iniciativa fue presentada por el diputado César Gass, pero sin avances en ninguno de los casos. Tanto los defensores como los detractores deberían dedicar esfuerzos reales a concretar esta mirada.

Por eso la vela prendida a Guzmán es solo un primer paso, resta completar el candelabro propio.


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¿Una vela a Guzmán y otra al barril?